martes, 22 de marzo de 2011

ENVIDIAS

-Me acaba de llamar mi hermana, dice que si puedo ir a buscarla a Irún. Le he dicho que vale. He quedado con ella a las dos en la estación, tenemos dos opciones, comemos pronto o no nos vemos hasta la noche.
-no me convence ninguna de las dos. Dijimos que al mediodía, siempre comeríamos juntos, no puedes saltarte las normas a la torera.
-¿te pasa algo? Si te parece mal que vaya, no voy, le digo que se coja el autobús.
-yo no he dicho eso, hay una tercera opción, vamos los dos y comemos los tres en Irún, no se te ocurra intentar deshacerte de mí, muñeca.
-¡será bobo!, no pretendía deshacerme de ti, sino más bien, no molestarte.
-¿desde cuándo me molesta estar contigo?
-déjalo, anda, quedamos a la una en las Ventas, mejor en casa.
-eso me parece mejor, a las doce y media en casa.
-¿has tenido mala mañana? Estás de mal humor.
-no estoy de mal humor, me molesta que hagas planes por tu cuenta, sin contar conmigo, con la cantidad de horas que tiene el día, y vas a quedar cuando tenemos que vernos.
-estas de mal humor, te recuerdo que lo de ir a buscarla fue idea tuya, no mía, la hora no la he puesto yo.
-vamos a dejarlo, no lo entiendes.
-pues no, la verdad, pero da lo mismo.
-¿a quién se ha pincho la rueda del coche?
-lo siento, se me olvidó llevarla.
-para una puta vez que coges mi coche, vas y pinchas, y encima me dejas la rueda sin arreglar.
-eso le puede pasar a cualquiera, no te pases. Si te has dado cuenta, será porque tú has pinchado también, ¿o no?
-pues no maja, no te hagas la ofendida ahora, todavía no he ido a trabajar.
-¿tengo yo la culpa de eso?
-no, se me ha estropeado el coche, y te digo una cosa, llego a pinchar y me encuentro la rueda sin arreglar, no sé lo que te hago.
-menos mal que me he librado, deja la rueda a arreglar si no te importa.
-ya te vale, Marian.
-venga no te enfades, ¿estás en el taller? ¿Quieres que vaya?
-mientras estoy yo aquí viendo como me arreglan el coche, podías ir a llevar la rueda.
-¿viendo? Yo diría controlando, ahora voy, gruñón.
El señor Manuel y su coche, intocable, su tesoro, miedo da cogerlo y que le pase algo, ya me puedo fugar hasta que se le pase el cabreo, también es mala suerte, nunca cojo su coche yo sola, para una vez que lo cojo, va y se pincha la rueda, en fin. Qué le vamos a hacer. Son cosas que pasan, ni que a él no le pasase, lo que seguro no le pasa es dejar la rueda olvidada, eso seguro que no, menudo es él. Soy un poco desastre para esas cosas.
Apagó el ordenador, antes de cerrarlo configuró una clave, creo que últimamente alguien me cotillea lo que tengo aquí, este ordenador es mío, la oficina también, voy a intentar averiguar quién es él o la indiscreta.

Entró en el taller, los dos hombres tenían la cabeza metida dentro del capó, no la debieron oír, pues ninguno de los dos contestó a su saludo, así que aprovechando la oportunidad blindada, escuchó lo conversación, estaban hablando de tías, como no.
-van medio desnudas, no puedes evitar mirar, cuando tengo un rato, me apoyo en la puerta a mirarlas, las crías son las peores, ¿cómo las dejaran salir así de casa?
-así andan los chavales, negros, pero tienen más peligro las mujeres  de cierta edad.
-si yo te contara, hay una clienta, que yo creo que lo hace queriendo, es amiga de mi mujer la cabrona, esa sí que me tiene negro, no veas como viene, tiene unas buenas tetas, una cien solo me falta medírselas, a esa cualquier día me la meto al baño, y se entera.
-como se te ocurra decirle algo, ya veras,  va con el cuento a María, las amiguitas son las peores, para echar un buen polvo sin complicaciones, lo mejor es irse fuera del pueblo, aquí todo se acaba sabiendo.
-tu lo tienes fácil, no te jode, si yo trabajara en un hotel, más de una caería.
-bah…. Es habla más de lo que es, no es tan fácil,  a mí, la que me tiene negro es mi mujer.
-llevas poco tiempo con ella, es normal, anda que no te ha cambiado a ti la vida.
-menudo escote que se ha puesto.
-ándate con cuidado, que ella, también trabaja en el hotel, hay mucho hijo puta suelto.
-¿a qué viene eso?
-yo no digo nada que todo se sabe. Tú controla un poco que es lo que pasa, esto es un pueblo pequeño, todos nos conocemos y hay muchas envidias.
Se acercó hasta él y le dio un cachete en el trasero.
-hola guapo, Juan, buenos días.
-Buenos días Marian.
Manuel la miraba a los ojos pero sin abrir la boca.
-¿estás muy enfadado conmigo por lo de la rueda? No es para tanto, invítame a un café.
-vamos.
-luego voy a llevar la rueda, no te enfades conmigo.
-luego la llevamos.
-¿Qué le pasa al coche?
-que hay que pensar en cambiarlo.
-mientras pienses en cambiar de coche y no a mi vamos bien.
-luego podíamos pasarnos por el concesionario. ¿Un café?
-si, por favor ¿tan enfadado estás conmigo que ni un beso?- dijo acariciando su mejilla y peinándole con sus manos.-estas muy guapo, te sientan muy bien esas canitas que te están saliendo, no te enfades conmigo…….
Agarró su cintura cortó su charla poniendo su boca encima, besándola, poseyéndola con su beso, marcando territorio, como solía hacer al principio de la relación, lo dejó hacer participando ella, no voy a permitir que se genere ninguna duda, me quiere le quiero y que todo el mundo se entere. Hoy iban a dar que hablar.
-¿hay algún hijo de puta que se está equivocando?
-que yo me haya dado cuenta, no, lo que sea se está cociendo a mis espaldas.
Recorrió su cara con los labios, besando cada centímetro de su piel, adorando su rostro, si hoy vamos a dar que hablar.
-posiblemente no sean más que habladurías, en este puto pueblo siempre ha habido muchas envidias, nos ven bien, a más de uno eso se le está atragantando.
-que les den, tiene motivos para envidiarnos, lo que tu y yo tenemos, poca gente lo tiene o lo entiende, pueden pensar que estoy contigo por tu dinero, he pasado de dar pena, a ser la mujer de Manuel, ahí es nada, si estoy segura que a más de una eso se le atraganta. Tú siempre te has encargado de que todo el mundo sepa quién soy, a quien pertenezco, sigue haciéndolo.
-ya me voy yo a encargar de saber qué es lo que se cuenta y quien es el hijo de puta que anda detrás.
-tu sabias que estaba escuchando.
-si, conozco el ruido de tu coche, tu taconeo, y tu perfume, nada de lo que tenga que ver contigo se me escapa, eres una cotilla.
-te estaba mirando el trasero.
-¿tu no estarás conmigo solo por el sexo?
-para serte sincera, en mi dilatada experiencia de sexo y lujuria, tu eres el mejor, eres guapo, estas bueno, me incitas a tener pensamientos eróticos, y me encanta hacer el amor contigo. Sin duda estoy contigo por el sexo.- dijo jugando con el bello de su tórax y besándolo.
-¡provocadora!
-¡guapo! No quiero ni pensar la que te hubiera liado si ese comentario es al revés.
-¡que Dios me pille confesado!
-todo tiene su vuelta, majo, yo no me hubiera enfadado contigo por que se te hubiera pinchado la rueda de mi coche.
-la diferencia, nena, es que ni te hubieras enterado, la hubiera cambiado, llevado a arreglar, y vuelta a poner, dejando todo como estaba, ni te hubieras enterado. Eres un desastre para esas cosas.
-bueno un poco, pero no es para tanto, tampoco hay que exagerar. Menos mal, que no te ha hecho falta la rueda.
-que Dios te pille a ti confesada, como algún día me hagas alguna faena de esas. Me oirás, por mis cojones.


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