martes, 12 de marzo de 2013

EL CAFÉ DE LAS DOCE







Ya pasó, peso un poco menos, total para lo que me serbia mejor así. Como la cosa siga así, poco voy a poder donar cuando la palme. Me falta un riñón y ahora todo el aparato reproductor, que yo sepa eso no se reutiliza. Hace tiempo, mucho, me hice donante de órganos, pero cuando llegue el momento no se yo que va a quedar decente en mi, poco a poco me están vaciando. En fin es lo que hay.
Me he cogido una semanita de vacaciones, para recuperarme. Menos mal que tengo quien me mantenga porque dice la seguridad social que como les debo pasta no tengo derecho a comer, no me pagan ni un euro. Menos mal que soy precavida y en el calcetín llevo mi botín. Esto me ha quedado bien. Lo poco poquísimo que puedo sacar de mi trabajo ahí lo meto, evitando que esta panda de carroñeros se lo queden. Euro que pillan en la cuenta, euro que absorben. Así que si consigo coger algo sin que pase por la cuenta, rara vez, al calcetín que va.
Se me olvidaba, ayer cuando salimos del hospital, fuimos a tomar un café a un bar cercano. Me robaron el bolso. Me hubiera gustado ver su cara cuando lo abrieron, porque aparte de papeles, un neceser viejo y restos de tabaco esparcido por el fondo, no había nada más. El bolso era de los chinos, a los que hace mucho que no voy ni pienso ir. ¡Estoy de mangantes hasta el gorro! El mejor sitio para evitar que te desbalijen el calcetín o el sujetador, que bien organizado entra de todo. Yo he llagado a meter hasta el móvil, cuando la ropa no tiene bolsillos  hace calor y no llevas calcetines, al sujetador.
Creo que mi gatita está preñada, ahora que yo ya no puedo resulta que estoy rodeada de embarazadas. Nekane sigue siendo mi sombra lastimera, solo desaparece cuando estoy con alguien y últimamente eso pasa a menudo. Siempre hay alguien cerca por si necesito algo, que está bien pero a mí me agobian un poco. La verdad es que quitando los puntos y alguna cosita más, estoy de maravilla, por lo menos de momento. La que sustituye a la cartera, debe de estar de baja, también está embarazada.
Voy a la tienda a por el pan, y la tendera me informa de que está embarazada, pues me alegro por ella, debe ser un virus, dice una cincuentona a la hora del café, ahora soy asidua al café de las doce, aunque sé que enseguida me aburriré. Lo divertido del asunto es que veo a Miguel por el pueblo un montón de veces, levanta el brazo a modo de saludo y dice con su sonrisa picarona “aio”. Si la conversación me entretiene suele darme el mediodía sentada en le plaza. Miguel sale del ayuntamiento me hace una seña y dice ¿comemos? No sé el motivo pero se le ve contento con mis progresos sociales. Me pregunta mucho sobre los temas de las conversaciones, ya sé el motivo, ahí, en esas charlas es donde  se cuece todo en este pueblo, ahí es donde se arreglan o desarreglan los temas sociales del pueblo no en el ayuntamiento y él lo sabe.

Hasta mañana. Agur

MARIAN
Publicar un comentario