domingo, 3 de febrero de 2013

OTRO EMBARGO








He salido un poco antes de trabajar y he vuelto al caserón. He subido directamente al desván y he recompuesto la nota que Manuel me dejó.
“no olvides nunca que te quiero, esté donde esté haga lo que haga siempre estás en mis pensamientos. “
No sé el tiempo que lleva esperando esa nota para ser leída, si lo hubiera hecho estando él con vida hubiera corrido a sus brazos. Sabiendo lo que hoy sé… en fin ¡qué engañada me tenia!
Siendo positivos he salido ganando, a pesar de todo conmigo fue muy bueno, tengo mucho que agradecerle, además ¡la casa es mía!  Está un poco deteriorada, pero la arreglaré poco a poco, esta vez sí, esta vez no se va a quedar como un plan sin cumplir, ahora si le ha llegado el momento. ¿Encontraré alguna sorpresa más? ¿Algún secretillo que sé de ante mano nadie va a querer aclarármelo? Da lo mismo. Nada ni nadie puede quitarme lo que viví con él, no hay más ciego que el que no quiere ver, intuyendo muchas cosas estaba muy cómoda con los ojos cerrados y dejándome querer. Ojala haya purgado sus remordimientos, que sé que los tenia, y esté feliz donde sea que esté si estoy en sus pensamientos, no sé si los murtos piensan, pues me alegro. Descanse en paz. Intuyo su sonrisa en este momento.
-voy a dejar de pensar en ti cada vez que venga a esta casa, lo siento mucho pero he de seguir adelante con mi vida, sé que lo entiendes.
Digo mientras guardo las pocas pertenencias que de él quedan en esta casa.
-no quiero volver a sentirte a mi lado, no quiero sentir tu sonrisa ni tu enfado, ve donde tengas que ir. Gracias por todo, pero he de seguir con mi vida, tú me pusiste a Miguel en mi camino así que déjame que pueda vivir mi vida con él.
Salgo de la casa con cierto temor infundado seguramente, con una cajita en mis manos, la dejaré al lado de la caja de zapatos, pero no mezclaré los recuerdos, son dos vidas diferentes, vividas en momentos completamente opuestos.
 Meto la cajita en el bolso y me encamino al pueblo a tomar un café y deseando encontrarme con Miguel. Le veo en un corrillo en la plaza ¿a quién estarán poniendo verde? Pienso, a mi no Miguel no lo permitiría. Su semblante me preocupa, ¿qué estará pasando ahora? Cruzamos nuestras miradas, sonrío y cosa rara él no lo hace, lo está pasando fatal. Me acerco a él, agarro su brazo, no puedo resolver nada, pero haré que se sienta apoyado. ¡Otra casa que sale a subasta! Esta vez la seguridad social.
Un matrimonio con tres hijos, uno de ellos un bebe de cinco meses. Le han quitado el local y como no cubre la deuda le van a quitar la casa ¿porqué nadie habla de los embargos del estado? No son solo los bancos. ¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo esto?

Hasta mañana. Agur.

MARIAN
Publicar un comentario