jueves, 7 de febrero de 2013

ESTO NO ES NORMAL







Entro en el hotel y voy directa a interesarme por la salud de Nekane, nadie a la visto aún así que voy directamente al apartamento. El olor a vómitos me revuelve el estomago, no lo tengo bien, la comilona de anoche sigue dando vueltas en mi estomago, cenar mucho me sienta fatal. Aguanto una arcada, abro todas las ventanas de la casa para ventilar y para que entre luz en la estancia. Me sorprendo agradablemente, la casa está limpia y recogida, la ultima vez que fui me largué enfadada por el desorden y la suciedad, todo a cambiado, si no fuera por el olor a vomito seria perfecto. M e doy cuenta aunque no digo nada de que en esa casa no hay electricidad, recuerdo haberle dicho que el hotel no se haría cargo de sus facturas, parece ser que ella tampoco. Agradablemente sorprendida a pesar del olor le felicito es un paso hacia adelante y así se lo manifiesto. No me contesta.
-vamos a dejarnos de chiquilladas y bobadas. Quiero ayudarte. No puedes estar siempre enfadada con todo el mundo.
Sale corriendo al baño, vomitamos las dos.
-si tanto asco te da vete.
-es cierto que me da mucho asco, no será la primera vez que veo vomitar y vomito, la limpieza de estomago me hacía falta, ayer cenamos fuera y comí demasiado. Tengo el estomago fatal, así que me has hecho un favor. ¿Tienes manzanilla?
-ya me la he tomado toda.
-ahora vengo.
Mientras me encamino hacia la cafetería a por provisiones me pregunto ¿Dónde cocina si no tiene luz? En ese apartamento todo es eléctrico creo recordar.
Vuelvo con provisiones y dos manzanillas preparadas. Tiene un viejo hornillo de gas en el que a duras penas se sujeta el cazo con agua que ha puesto a calentar.
-vas a provocar un accidente domestico.
Digo retirando el cazo. La verdad es que no me encuentro nada bien será al regla, pienso. Nos sentamos a tomar la manzanilla.
-el viernes tenemos ginecólogo.
-tienes muy mala cara, Marian, tu no estás bien.
-me ha bajado la regla después de un año, será eso. Tú no tienes mejor cara.
Digo riendo, me acompaña en la risa. Eso está bien, pienso, esta chica necesita reír y yo también. Tomamos la manzanilla a sorbitos como dos ancianas, nos da por reír por tonterías. Parece ser que la bebida nos a sentado bien a las dos, por lo menos de momento.
-tengo que ir a trabajar, hay tanta gente alojada en este momento que no sé ni que hacer con ellos.
La ironía le hace gracia, a mi ninguna como no cambie mucho este mes ni cubrimos, no le veo la gracia por ningún lado. Así que levanto mi trasero de la silla.
-tienes todo el pantalón sucio
Dice con cara de susto. Mi pantalón está sucísimo.
-¿tienes algo para dejarme?
Limpia y duchada de nuevo voy a la oficina un poco preocupada me parece que esto no es normal. Nekane aparece a media mañana con manzanilla. Mi cuerpo no está bien aunque no sabría definir en qué sentido, solo que está raro. Terminamos la sesión de manzanilla y me levanto mirando los pantalones, esta vez me alarmo, están demasiado sucios.
-tendrás que dejarme más ropa, así no puedo salir.
-esto no es normal.
-no.
-¿te llevo a casa?
-no, solo déjame algo de ropa.
En ese momento entra Andrés, que se queda lívido, desaparece el color de su cara.
-tienes una hemorragia.
Lo que más me llama la atención es la reacción de Nekane, se ha puesto a llorar y ha llamado a Miguel.
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