viernes, 7 de septiembre de 2012

¡QUE SABRAN ELLOS!


Ya estoy de vuelta del viaje, todo muy bien, sol, playa, largas caminatas mañaneras, paseos nocturnos, comilonas, súper desayunos. Sin que nadie se entere me he aburrido un poco, se me ha hecho la semana un poco larga, nada malo tengo que contar, todo tan bien y tan correcto que se me ha hecho aburrido. Algún momento bonito ya  ha habido, pocos, quizá sean cosas mías o mi actitud, la de no saber apreciar lo que tengo, la de no saber vivir el momento, el presente, no lo sé. Pero bueno, todo bien. Ya estamos de vuelta.
Cuando Luisa me ha preguntado, cosas mías seguro, pero he tenido la sensación de que no tenía ninguna súper aventura que contarle . aunque luego mientras trabajaba, me he dado cuenta en que a lo mejor el hecho de que hayan sido unas vacaciones tranquilas, es bueno, por lo menos bajo mi punto de vista, significa que mi estado de animo ha sido bueno, es la realidad, he estado muy tranquila, ni tan siquiera me he levantado de mal humor, ni cuando se empeñó en madrugar todos los días y no me dejaba en paz hasta que me levantaba. Cuando nos sentábamos en una terraza después del paseo nocturno y estaba muy a gusto e insistía en que teníamos que recogernos para prepararnos para la ruta establecida de ante mano, por él claro está, terminaba la bebida rápidamente y de su brazo a dormir. Cuando en la sobre mesa estaba a gusto y no me apetecía darla por concluida, porque la charla que teníamos era amena e interesante, se empeñaba en ir a la playa, con el argumento de que podíamos hacer lo mismo rebozados en arena, sin darse cuenta de que así cortaba la conversación.
Al tercer día un poco o quizá un mucho cansada de tanto orden y organización le escondí el reloj, esperé a que se durmiera y desconecte el despertador, no sirvió de nada, se despertó igual.
Al siguiente día adelante el despertador dos horas, con un poco de suerte, lo apaga y como aún no es la hora se vuelve a dormir y se despista. De nada sirvió.
Al día siguiente le escondí las deportivas, de nada sirvió, fue con chancletas. Esa noche al ir a ducharme, no encontré mi ropa interior. Tuve que lavarme la que llevaba puesta para ponérmela al día siguiente. Cuando me levante había desaparecido. Como represalia le escondí el bañador. Fue a la playa en slip. Por la noche esperé a que se durmiera e hice desaparecer todos sus slips. En algún momento me debí dormir, porque cuando me levante también había desaparecido mi bikini, era lo único que me queda, lo usaba como ropa interior. Si bien es cierto que ese día salimos una hora más tarde. Al mediodía, cuando subí a la habitación antes de comer, me encontré un sujetador encima de la cama, ¡mira qué majo! Pensé, no te gusta que ande sin sujetador, pues no me lo pienso poner, pero todo se quedó en un rebelde pensamiento, me lo puse, pero solo por estética, no por hacerle caso. Por lo menos, pensé hoy no hay playa. Me equivoqué. De su brazo acabamos en una  playa nudista, que por cierto yo no sabía de su existencia, por lo visto él sí.

Pensándolo un poco mejor ahora que lo pienso las vacaciones no han sido tan aburridas, claro que esto no se lo voy a contar a Luisa.
Tanto jugar con los relojes y despertado, el ultimo día nos dormimos, casi perdemos el avión de vuelta, para gravar la cara de Miguel, hasta que nos embarcamos. ¡Tenía un mosqueo!
Cuando deshice las maletas eché de menos algunas cosas ¿Dónde metería mi ropa interior? A saber, se habrá quedado en la habitación, seguro que con las prisas se le olvidó recuperarla. Habrá que reponer lo perdido.
Calcetines, mi gatita, se quedó al cuidado de Josema el hermano de Miguel, pensaba que no me reconocería, pues solo estuve con ella dos días, sin embargo en cuanto la cogí en brazos se acomodó en ellos y enseguida ronroneó, se acuerda de mi, dije, por respuesta se rieron los dos ¡qué sabrán ellos! Yo se que me reconoció.

Hasta mañana. Agur

MARIAN
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