lunes, 13 de agosto de 2012

DICEN QUE NO SOMOS COMPATIBLES ¡QUÉ SABRAN ELLOS!


Yo tampoco soy una niña, voy a cumplir este año los cuarenta y nueve, si no fuera porque fumo como un carretero se podría decir que llevo una vida bastante sana. Pero estoy hecha polvo, cansada, con el estómago revuelto, dolor de cabeza, medio mareada. Pero aun y todo he ido a trabajar, con unas ojeras hasta los pies, pero he ido. No ha sido mi día más activo pero por lo menos he hecho acto de presencia. Para que luego hablen de las mujeres, somos más fuertes, digan lo que digan.
La juerga estuvo muy bien, no me prepararon ninguna faena, creo que Luisa se encargó de ello. Bromas las hubo y muchas, pero creo que hasta eso estaba pactado de ante mano. Ahora que lo pienso deben tener de mi un concepto equivocado o quizá no. Realmente soy muy rara y todo el mundo lo tiene asumido. El caso es que lo pasé muy bien. Todo muy correcto, quizá demasiado, con Miguel la despedida fue distinta, le hicieron un montón de perrerías, aquí son muy brutos, acabaron lanzándolo a la presa, eso es l que él me contó, pero me he enterado de que fue él el que se tiró. El caso es que se desmadró de lo lindo, que no se por qué le doy vueltas al asunto, quizá porque lo mío fue todo muy controlado, eso me da qué pensar, bueno es lo que hay.
 Queda un día para…, nada. Todo va a seguir igual, no va a cambiar nada ¿porqué me pasaré todo el día repitiéndome lo mismo? Será el temor a que las cosas no vayan bien, aunque por firmar un papelito no tiene porqué cambiar, eso creo.
Otra tontería de las mías, él es escorpio, yo sagitario. Mire donde mire, se supone que somos incompatibles, pero la cosa es que de momento nos va bien, nos compenetramos estupendamente. Últimamente me ha dado por mirar esas cosas, hasta he llamado a una vidente para que me diga cómo nos va a ir, ya sé, es una tontería, pero necesitaba que alguien me dijera que nos iba a ir estupendamente.  Como resulta un poco caro lo de llamar y no está la economía, por lo menos la mía, para grandes gastos. Aunque he de decir que llamé del teléfono del hotel, más que nada porque sé que Miguel controla mucho las facturas, de todo tipo y me daba un poco de vergüenza que supiera que ando con esas bobadas, a lo que iba. Como no estoy para granes derroches, me he comprado unas cartas del tarot y me las hecho yo. Creo que me estoy obsesionando con el tema, hay veces que me salen estupendas, el sol por todos los lados pero otras me sale la torre. ¡Me da una cosa! En fin cosas mías. Estoy haciendo un curso de tarot por internet, por pasar el rato, estas cosas siempre me han llamado mucho la atención.
Mañana es el gran día, viéndolo a él tengo ganas de que llegue. Ayer llamaron por teléfono y salió fuera a hablar, estuve tentada de cotillear, no lo hice. Cuando entró en casa su sonrisa me intrigó, pero por más que pregunté no hubo manera de que me dijera nada. Es cierto lo que se cuenta por ahí, está ilusionado, como un niño con zapatos nuevos. ¿Qué dirán de mí? ¿Qué coño me importará a mí lo que digan? Para mi desgracia mucho.
En fin, voy a dejar de gandulear, estoy en la oficina, intentaré hacer el paripé de que trabajo.

Hasta mañana. Agur.

MARIAN
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