domingo, 1 de julio de 2012

NECESITO DORMIR


-¿qué tal estás?
-bien.
-has llorado poco.
-no me sale, eso no significa que no lo sienta.
-¿lo dejarás para más adelante?
-¿qué quieres que haga si no soy llorona?
-¿Qué no eres qué?
-nunca he sabido llorar.
- reprimes tu llanto, llorar es bueno.
-me siento ridícula llorando delante de mis hermanas.
-no entiendo el motivo, ellas han llorado, tu sobrina la mayor ha llorado, incluso ha mostrado su sentimiento de culpa por no haberle dedicado más tiempo, por ello ha encontrado palabras de consuelo, de compresión. Tu qué, ¿vas a guardarte lo que sientes?
- ahora, en mi cabeza, está el héroe de mi infancia, ese gran hombre que me llevaba de la mano a todos los lados, el que me compraba juguetes cuando estaba mala, el que discutía con mi madre si ella se pasaba, es triste pero poco más recuerdo. En el fondo era bueno, solo que había algo en él que no funcionaba bien, el alcohol lo transformaba, quizá necesitaba beber porque la vida que llevaba no le gustaba, no lo sé. Me enseñó a andar en bici. Una vez metí el pie entre los radios de la rueda, solo recuerdo sangre y el cariño con que curó mis heridas. Los domingos andábamos mucho por el monte, cuando llegábamos a casa masajeaba mis doloridos pies. Recuerdo el orgullo con que nos presentaba cuando se encontraba con algún conocido. Unas horas antes de que lo sedaran, me pidió que me metiera en su cama, “no te voy a hacer nada. Solo quiero dormir”. En sus últimos días, simplemente he estado presente, casi no me he acercado a su cama. He envidiado el cariño con que mi hermana o mi sobrina le mostraban cuando le acercaban el vaso con la pajita, como acariciaban su cara. Presencié sus últimos minutos a los pies de su cama, mientras mi hermana acariciaba su mano. Sintiéndome mal por no ser capaz de sentir ese cariño hacia él. Simplemente he estado presente porque era mi obligación. Después de que curó mis pies heridos, tras meterlos en los radios de la bici, le dijo a mi madre que yo era tonta. No era tan bueno como parecía, era un falso, tenía dos caras. Hay un tema que nunca he tratado, he hablado mucho de mi madre, de él, de mi hermana mayor. Sin embargo de la pequeña muy poco, tema pendiente. Si fuese capaz de hablar con ella sinceramente, creo que descubriría muchas cosas. ¿Merece la pena sacar toda su basura?
-la respuesta la tienes tu.
-quiero cerrar esa puerta, ahora mismo mi cabeza se llena de malos recuerdos, no quiero dejarlos pasar. ¿Nos vamos a la cama? Llevo más de una semana sin dormir bien, solo he echado cabezaditas. Necesito dormir, hice lo que debía, ahora necesito descansar. Hoy si necesito algo que me ayude a quitarme su imagen moribunda de la cabeza. Mañana me espera un día duro, será la última vez que lo vea. Está muy guapo, su cara está relajada, quiero quedarme con esa imagen, con esa media sonrisa, que aunque en este momento sin vida, era muy suya. Esa expresión que ahora tiene es la que recuerdo de mi infancia, con ella quiero quedarme, así que pórtate bien y pásame una pasti pero de las de verdad.

HASTA MAÑANA. AGUR.

MARIAN

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