lunes, 2 de abril de 2012

ODIO CUANDO ME LLAMAS ALCALDE


-¡Egunon alcalde!
-¡odio cuando me llamas alcalde!
-¡qué!
-lo que has oído ¿te has quedado sorda?
-nos hemos despertado de mal humor, no pasa nada, ya soportaré tu mala leche, además tú te enfadas poco, eso no es normal, hoy te dejaré que estés un rato enfadado….
-calla un rato lo único que te he dicho es que no me gusta que me llames alcalde, busca otra forma más cariñosa de dirigirte a mí.
Eso tengo que pensarlo, ¿cómo querrá que le llame? Todas las cosas que se me ocurren me parecen horteradas. Lo tendré que pensar más detenidamente, a mi lo alcalde me gusta, no sé porqué, será porque es la primera vez que me codeo con algún alto cargo, dicho así suena muy rimbombante, porque aquí el alcalde  es uno más, no estoy muy segura de eso.
-¿qué es lo que piensas?
-nada en concreto, ¿por?
-por nada, solo observaba tu cara, no sabes la cantidad de gestos que haces.
-¿eso también te molesta?
-no, de hecho me hace gracia.
-sonríe un poco pues, que estás muy serio, que si tienes mal día, no pasa nada, nos aguantamos y punto pelotas. ¿Qué vamos a hacer hoy? No hemos hecho ningún plan, ¿te apetece algo en concreto? Si no me equivoco, que no, hoy es domingo,  ¿te estás durmiendo?
-te escucho, sigue.
-digo que podíamos salir a comer por ahí, a cualquier lado, fuera del pueblo al poder ser. Me apetece arreglarme, tengo día coqueto, tengo un montón de ropa que hace mucho no me pongo, como casi nunca salimos del pueblo, eso es lo que vamos  a hacer. ¿Me escuchas?
-sí.
-¡contéstame!
-acabo de contestarte.
-¿qué te he dicho?
-pues eso, tenemos que hacer planes.
-no me estás haciendo ni puñetero caso, ya me callo.
Pues yo tengo ganas de hablar, aunque para hablar sola, no sería la primera ni la última vez, de hecho lo hago muy a menudo.
-me apetece andar, podíamos coger unos bocadillos e irnos por ahí, andando andando, hasta la china ¿Qué te parece?
-como quieras.
-podíamos comer con los chinitos y vuelta, no sería mala idea, entre ir y volver pasaríamos el rato. Eso sí, llegaríamos cansados, es mejor que dejes la cena hecha, ¿qué te parece?
-como quieras.
-ya puestos, podíamos darnos una vuelta por Rusia, andando, andando, se llega a cualquier lado, ¡mira!  podíamos quedarnos a cenar por ahí, unos cuantos chupitos de vozca y vuelta ¿cómo lo ves?
-estupendo
-ya puestos, damos un salto y hacemos noche en Nueva york, vemos la torre iffel.
Está roncando.
-¿quieres escucharme?
-te escucho.
-si como la trucha al truco.
-la trucha y el trucho se quieren, no se escuchan.
-lo mismo que tú haces en este momento.

Hasta mañana. Agur.

MARIAN

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