martes, 20 de marzo de 2012

MAÑANA MISMO ME LARGO


Otra noche despierta a altas horas de la madrugada, son las dos, lo único que hago es bostezar, pero de aburrimiento, no de sueño. El día que coja mi cama, no me lo voy a creer. ¡Qué ganas!

He vuelto a discutir con Andrés, no sé lo que le pasa pero vamos mal, o no me entiende o pasa olímpicamente de mí. Le he pedido a Miguel que se dé una vuelta mañana, aunque no haga nada, pero que vaya. Piensa que son cosas mías, eso me fastidia muchísimo, ya lo hablaré con él cuando le vea, mirando esos ojos color miel que tanto echo de menos. Es posible que sean cosas mías, pero prefiero que no se cambie nada en mi ausencia. Estoy haciendo del hotel mi reto, mi vida. Quizá no sea del todo bueno, soy muy acaparadora, no se relegar. Ya tengo experiencia de ello ¡me estoy ahogando en un vaso de agua! Es solo que no me gusta alejarme de mis cosas, lo paso mal.  A lo mejor le digo a Nekane que mañana me voy, total aquí no pinto nada o eso me parece a mí. No duermo como Dios manda, aquí se come fatal, digan lo que digan, reconozco que soy un rato rara pero es que ni una ensalada es como debía de ser, tengo problemas para comunicarme, Nekane por lo menos se medio entiende en inglés, yo no me entero de nada, entones ¿qué pinto yo aquí? En cuanto venga le digo que me voy.

Ella lo único que no hace es dormir, porque come como una lima, habla por los codos con todo el mundo, conclusión no me necesita para nada y yo estoy mejor allí.

Suena el teléfono.

-¡hola alcalde!

-¿cómo lo llevas?

-mal, mañana me voy, vuelvo a casa.

-¿porqué?

-prefiero estar allí, aquí no pinto nada.

-si mañana voy al hotel y luego te cuento como van las cosas ¿te relajarás un poco?

-no es solo eso. Es todo, no me gusta estar fuera de casa, ni del trabajo. Te echo de menos.

-¿desconfías?

-¡qué dices Miguel! ¡No me provoques!

-no te estoy provocando.

-pues lo parece.

Me dan unas ganas de colgarle el teléfono.

-¿qué temes? ¿por qué estás tan nerviosa?

-¡NO ESTOY NERVIOSA!

-vale, te echo de menos, tengo ganas de verte.

-estupendo.

-hasta mañana, consuerte mala leche.

-adiós muy buenas.

Cuelgo y me siento fatal, hoy no duermo, mañana me voy no aguanto más aquí. ¿Por qué he discutido con él? Le llamo.

-lo siento.

-no sé si hablarte, diga lo que diga te lo vas a tomar mal.

-no. No sé porqué estoy nerviosa. ¿Irás mañana a buscarme al aeropuerto?

-ya sabes que sí. Acuéstate y mañana lo hablamos.

-no puedo dormir, ni lo voy a intentar, solo ver esa cama me dan escalofríos.

-¿no tienes nada para tomar?

-sabes que no, me deshice de todas las pastillas.

-bien hecho. Ahora tienes que dormir, por lo menos inténtalo. Mañana hablamos.

-hasta mañana.

Me voy a la cama, para que luego digan que no soy obediente. Agarro la almohada como si fuera él, intento imaginar que estoy con él, que escucho su voz, su respiración, sus ronquidos. Pero nada, cada vez me impaciento más. Nekane entra en la habitación. A ver si así consigo dormirme.

-¿estás despierta?

-sí.

-toma, tu alcalde me he mandado a por algo para que puedas dormir. ¡Vaya nochecitas que me estáis dando!

Me pasa un vaso de agua con una pastilla, me la tomo sin pensarlo, solo quiero dormir y que la noche pase rapidito y sin molestar.

-¿te acuestas conmigo?

-ni de coña ¿tú que le das a la carne y al pescado?

-no estoy para chistes malos, pero ya que me lo preguntas ¿a ti te gustan los pitos?

-sí y mucho.

-ya, empezaba a tener dudas.

-¿de qué?

-de tu condición sexual.

-yo solo he dicho que me gustan los tíos.

-¿te gustan las chicas?

-a lo mejor.

-contesta.

-no pienso contestarte a eso.

-pues que corra el aire, por si acaso.

-tranquila que no eres mi tipo.

-me estás vacilando.

-a lo mejor.

-hasta mañana, que la pastilla va haciendo su trabajo.

-eres más rara que un perro verde ¿me puedo ir ya?

-hasta mañana.



Hasta mañana. Agur



MARIAN

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