viernes, 10 de febrero de 2012

DISCULPAS ACEPTADAS


Cuando le veo salir de la oficina con la cazadora puesta, preparado para salir, mi actitud para con él a cambiado. No voy a decir nada, esperare a que sea él, el que hable del tema. Yo había venido humildemente a pedir disculpas por mi reacción, no voy a justificar mi mala contestación de ayer, pero su reacción a lo mejor no fue la correcta. En una persona tan paciente como Miguel, tan calmado, llama mucho la atención, no es habitual en él, hasta donde yo lo conozco, reaccionar de esa manera. Así que me callo mis disculpas, por lo menos de momento y espero a las suyas. Para una vez que tiene que hacerlo él, disfrutaré del momento.

-¿vamos, consuerte?

Dice sonriendo. Son las diez y media de la mañana, estoy sin desayunar, pues ya va siendo hora de hacerlo, ya estoy lo suficientemente relajada para poder darle  a mi estomago lo que le corresponde, de hecho me comería una vaca en este momento y ya se quien me va a pagar el desayuno, faltaría más.

-vamos.

Su oficina está en le última planta del edificio, normalmente siempre sube o baja andando. Me guía hasta el ascensor.

-andando, no vamos a perder las buenas costumbres ¿no te parece?

-como quieras.

Contesta agarrándome de la cintura y volviéndome loca con su beso, ahí mismo, delante de todo el mundo, sin reservarse nada.

-¿qué haces?

-pensaba hacerlo en el ascensor, pero como no has querido montarte, pues aquí mismo.

-estás muy raro.

-no, solo quiero que sepas que te quiero, que siento haber reaccionado de esa manera, no sé por qué lo hice, quizá sea la impotencia de no saber llegar a ti. Lo siento.

-no me digas esas cosas, vas a hacer que me sienta culpable.

-no es mi intención ¿porqué cada vez que intento decirte algo agradable la cago?

No puedo evitar reírme a carcajada limpia además.

-lo que mejor me funciona contigo es besarte, parece ser que así soy capaz de que entiendas todo lo que te quiero, todo lo que estoy dispuesto a dar por ti, todo lo que te ofrezco.

-vamos al ascensor, que no me gusta estar en el punto de mira de todo el mundo.

-eso no vas a poder evitarlo, ya sabe todo el pueblo que nos hemos enfadado, que no has pasado la noche conmigo, que yo no he pegado ojo en toda la noche, la luz de la sala ha estado encendida toda la noche, que tú has salido de casa sin saber a dónde ir, has comprado un paquete de alubias a las ocho de la mañana.

-¡qué puto pueblo es este! No me lo puedo creer, ¿me han seguido?

-estamos en el punto de mira, eres la pareja del alcalde, que no se te olvide muñeca de porcelana. Ahora vamos al bar, ni tu ni yo hemos desayunado, vamos a hacerlo delante de todo el mundo y no porque me importe lo que digan, sinceramente a estas alturas, después de diez y ocho años ya estoy acostumbrado, si no porque quiero que nos vean juntos, no por ellos, si no por mí. Te quiero, consuerte, no quiero que esto vuelva a pasar ayúdame a entenderte, diga lo que diga, no vuelvas a desaparecer de mi lado de esa manera, por favor. ¡No llores!

-yo venía a pedirte disculpas.

-aceptadas ¿aceptas tu las mías?

-qué pregunta más tonta.



Hasta mañana. Agur.



MARIAN

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