miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿CÓMO ES POSIBLE QUE NO ME HAYA DADO CUENTA?


Ya estoy de vuelta en mi casa, vuelta a la normalidad. La semana pasada con Miguel en el balneario, ha estado muy bien, ya nos conocemos más, desde luego no tiene nada que ver con el Miguel que yo creía conocer, si es que se puede conocer a alguien con el que no has cruzado más de media docena de frases seguidas, durante mucho tiempo, eso sí. En fin

Primer día de mi nueva vida, abro todas las ventanas, hasta las de las habitaciones que hace mucho tiempo que ni entro. Bajo a la cocina mientras se renueva todo el aire de esta enorme casa. El cara borde de Oscar no está, mejor. Salgo al jardín con un café, el día espectacular, luce el sol en todo su esplendor.

En mi cabeza se va introduciendo una idea, algo que hace mucho que no pienso.

Esta casa es perfecta para ello, tiene ocho habitaciones, más todo el ático, más toda la planta baja.

Es curioso hace muchos años que no pensaba en ello, cómo es la vida, ¡qué pasada! ¡Cómo cambian las cosas cuando estás relajada! Siempre he deseado tener una casa en la que poder alquilar habitaciones, ¿Cuántas veces lo he imaginado en el pasado? Muchísimas, pero es algo que lo tenía completamente olvidado. Tengo la casa perfecta para ello, no me había dado cuenta.

Llamo a Miguel.

-¡hola alcalde!

-hola consuerte

-¿andas muy liado?

-un poco, pero para ti siempre tengo tiempo.

-gracias.

-no me las des, lo hago porque quiero, me gusta ver tu cara o escuchar tu voz.

¡Madre mía como se ha levantado!

-tengo que darte las gracias, has hecho que recuerde algo que tenia olvidado. Cuando vinimos a vivir a este pueblo, pensamos en montar un hotelito rural, no pudimos por falta de dinero. Ahora tengo la casa perfecta para ello y el dinero, no me había dado cuenta.

- me alegro, así que lo tenias delante de tus narices y no lo veías.

-no.

-abre los ojos, niña, mira a la vida de frente.

-¿cómo es posible que no me haya dado cuenta hasta ahora? Te diré una cosa, el precio que he pagado por esto me parece excesivo.

-nos vemos luego y lo hablamos.

-¿al mediodía?

-no puedo, tengo que poner al día el trabajo. A las cinco y media paso a buscarte.

-de acuerdo.



Hasta mañana. Agur.



MARIAN

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