jueves, 13 de octubre de 2011

SINDROME DE ABSTINENCIA

-¿damos una vuelta?
-como quieras.
-como queramos será.
-como queramos ¿satisfecha?
-¿Cuándo vienes al balneario no sales nunca?
-poco, vengo a relajarme a no hacer nada.
-el plan es bueno, yo me acabo aburriendo sin salir, necesito calle.
-vale, vamos a dar una vuelta.
Salgo buscando el tabaco, mi último cigarro me lo fumé ayer a las cinco de la tarde, ahora son las tres de la tarde, estómago lleno, momento ideal para tomarse un cafecito y un placentero cigarro. Según lo saco, me pega un manotazo y me lo tira. No soporto que me hagan eso, así que cojo otro, antes de llegar a mi boca me lo rompe.
-no hagas eso, fumar o no es decisión mía.
Digo intentando mantener la calme y los buenos modales.
-no has parado de toser en toda la noche.
-es mi problema y no toso por el tabaco, es el otoño que me sienta muy mal.
-no me has dejado dormir y dices ¿qué tu tos es alérgica?
-sí, así es.
-vaya excusa más tonta.
-no es ninguna excusa, es lo que hay.
-si tu lo dices..
-si yo digo ¡QUÉ! ¿No me crees?
Me mira, no se definir su mirada, me está sacando de mis casillas, aún y todo intento mantener la calma, vendería mi alma por un cigarro, ¡sólo uno! ¡Un puto cigarro! ¡Mierda! Si enciendo uno posiblemente intente de nuevo quitármelo, no sé si va a ser posible mantener las buenas formas, pero por otro lado ¡quiero fumar! Es asunto mío, de nadie más, ¡es mi problema! Si toso ¡es mi problema!  Fumo porque me da la gana ¡punto pelotas! Enciendo otro cigarro, no se le vaya a ocurrir quitármelo, este no sabe la mala leche que me gasto. HA TENIDO LA MALA IDEA DE TIRARMELO, me planto delante de él.
-¡TU DE QUÉ VAS!
-toma fúmate el paquete entero, estas histérica. Estas enganchadisima al tabaco
-¡es mi problema!
-y el de la gente que te quiere.
-¡CHORRADAS!
Antes de acabar de decirlo ya me he arrepentido. Dejo que la nicotina haga su trabajo, le doy unas buenas caladas a mi cigarrillo, ¡qué necesidad!
-lo siento.
Digo lo más humildemente que me sale.
Seguimos paseando sin abrir la boca, le miro se reojo, no sé si está enfadado conmigo, no me mira lo cual hace que me sienta muy incómoda. Tiro el cigarro, se me hace poco, llevaba muchas horas sin fumar. Pasa su brazo por mis hombros, nos miramos y sonreímos. Parece que ya pasó.
-hay algo que no entiendo ¿nos sentamos?
-no, prefiero andar ¿qué es lo que no entiendes?
-no te he visto coger un cigarro desde ayer, no nos hemos separado lo sé de cierto….
-ya sé lo que vas a decir, es así, puedo aguantar sin fumar, si no se puede fumar, no fumo, no pasa nada, pero siempre sabiendo que más tarde fumaré. Si entro en un sitio, hoy en día no se puede fumar en ningún lado, no pasa nada, ni salgo a fumar a la puerta, como hacen otras personas, me a guanto y punto. Cuando considero que ha llegado el momento de fumar, tengo que hacerlo, se acabó el control, tengo que fumar. Mi cuerpo reclama su dosis de nicotina, de las porquerías que le meten al tabaco, no me vale con un cigarro, necesito más.
Enciendo otro cigarro, esperando que no se le ocurra quitármelo. Respeta mi necesidad del dichoso veneno.
-eso es sintomático.
-ya, pero no intentes analizarlo, como bien has dicho, estoy enganchadisima a esta mierda de veneno.
-¿porqué tienes tanto miedo a analizar tus reacciones? Es la primera vez que dejas salir tu enfado.
-¿porqué tienes tanto empeño en verme enfadada?
-porque tu mirada, tus gestos, tus reacciones, indican que estás enfadada y mucho, lo que no sé es porque no quieres mostrarlo
Enciendo otro cigarro.
-el tabaco no va a aliviar tu enfado.
Absorbo el humo intentando controlar el llanto que sin saber porqué acude a mi garganta, me cuesta muchísimo mantenerlo ahí. No quiero entrar en esa dinámica, ya he llorado, se acabaron los lloros, quiero vivir el presente, enterrar el pasado, vivir, fumando si es necesario, pero ya vale de llorar.
Se planta delante de mí.
-he dado en el clavo.
Sonrío forzadamente, mientras unas lágrimas rebeldes recorren mi cara.


Hasta mañana. Agur



MARIAN

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