jueves, 29 de septiembre de 2011

INTERFERENCIAS : EUANRKYEURISOLODEM, SNKIKLOPEÑPKMAL,MMEJDOOJO JII IOOO.


Después de dar vueltas por el pueblo, es un poco aburrido, solo tiene tres calles, he ido hacia mi casa, la mía, en la que vivía con Oscar, la que me costó Dios y ayuda pagar, pero lo conseguí dejándome la piel en el camino.

¿Mereció la pena? Pues no lo sé, supongo que sí, gracias a la compra de esta casa, vine a este pueblo a vivir. ¡Tres calles tiene solo, pero lo que yo he vivido aquí tela! ¡Madre mía! Vine a vivir con mi familia, éramos tres, de la noche a la mañana, me quedé completamente sola, los perdí a los dos. Primero mi hija y luego Oscar, todo en cinco meses. Me pasé dos años largos encerrada en casa, prácticamente sin salir, sin hablar con nadie, hasta que un día decidí que mi vida continuaba, empecé a salir. Me obligaba a levantarme a las siete de la mañana, salía de casa a las diez, me daba una buena caminata, así poco a poco dentro de mi aislamiento comencé a hacer vida normal, siempre entre comillas. Así empezó mi relación con Manuel, despacio, muy lentamente, hasta la primera cita ¡madre mía! Eso sí que fue renacer de nuevo. A él también lo he perdido, están todos juntos en el más allá ¡qué suerte! Y yo aquí, intentando rehacer mi vida de nuevo, mirando esta casa, ella fue la culpable de que yo viniera a este pueblo a vivir. ¿La vendo? No creo que vuelva a vivir en ella, no me atrevo a decir de esta agua no beberé, la vida me ha enseñado a no dar nada por sentado. En cuestión de pocos días puede dar tal giro, que miedo da. En fin.

Vuelvo a casa, mi otra casa, la que Manuel puso a mi nombre sin que yo lo supiera. Cuando me enteré no lo entendí, ahora sí. ¡Hay qué pena! Es lo que hay.

Está anocheciendo, ya refresca, la casa se va enfriando, ya no se pueden dejar las ventanas abiertas todo el día. Cierro todo y me pongo el pijama, casi de invierno, soy muy friolera. ¿Qué estará haciendo Miguel?” Ande andará” le echo de menos. ¡Estoy de aburrida! La tele no me entretiene, es temprano para irse a la cama, no tengo la cabeza para leer, no puedo concentrarme, mis pensamientos van de un lado a otro.

Suena el teléfono. Miguel.

-¡hola!

-hola.

-¿qué haces?

-pensar en ti.

-me alegro. Estaba pensando en mandarte a mi hijo para que no te olvides de mí.

-no es necesario, aunque tienes un hijo muy guapo, ¿se parecerá al padre?

-por supuesto. ¿Qué has hecho hoy?

-nada.

 -¡qué divertido! ¿Te lo has pasado bien?

-no, te echo de menos.

-¿qué llevas puesto?

¡¡Buenoooo!!

-nada.

-¿en qué piensas?

Esto me lo tengo que pensar, en sexo precisamente no andaban mis divagaciones.

-en  hacer limpieza.

-¡limpieza! ¡Qué bruja eres!

-necesito un desatascador.

-yo tengo uno, si te vale….

-por supuesto, ¿lo tienes listo?

Por fin se ríe, no estoy muy inspirada, me ha pillado por sorpresa la conversación, si me pilla con las neuronas colocadas, este flipa conmigo, además como no veo su cara es más fácil soltar chorradas.

-me faltas tú para eso.

-todo es cuestión de imaginación.

Antes de terminar la frase ya me he arrepentido de decirlo ¿qué va a pensar de mi?

-¡cómo has dicho!

-nada, nada, interferencias. Eirmnutlsmiormdm,lañpokkm,,.ñppoiujhbyhysgtauenjdiao.

Me encanta oírle reír, su risa es contagiosa.

-no estoy desnuda, tengo puesto el pijama, de felpa además, como no tengo a nadie que me de calor, tengo que apañármelas.

-ya, la semana que viene no te va hacer falta pijama, ya me encargaré yo de que no pases frio.

-eso espero, soy muy friolera ¿cómo andas tu de temperatura corporal?

-contigo delante me pongo al rojo vivo, quemo.

-vale, eso está bien. Tendré que ponerte el termostato, los calentones acaban estropeando el circuito.

-¡qué va! Ahora mismo me siento como un chaval de treinta años.

-¿estás al rojo vivo?

-camino voy, eso solo imaginándote en pijama, no te digo nada lo que puede pasar si te lo quito.

-déjamelo puesto que hace frio.





Hasta mañana. Agur.



MARIAN

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