sábado, 13 de agosto de 2011

¿TAN DIFICIL ES TOMAR UNA DECISIÓN?


He soñado con Manuel, he visto su cara y su sonrisa, hasta me ha guiñado el ojo como solía hacer él, lo curioso es que su cara se ha ido transformando en la de Miguel, para cuando me he querido dar cuenta era Miguel el que me sonreía.

No sé cómo interpretarlo, ando entre que sea un mensaje de Manuel dándome vía libre y animándome a lanzarme o que sea mi subconsciente que es más listo que el consciente, poniendo de manifiesto lo que a lo mejor quiero pero no me atrevo, es demasiado pronto para eso, no me veo con otro hombre, en mi cabeza todavía está Manuel muy presente. No hay día que no me acuerde de él, ya no me duelen tanto los recuerdos, pero sigue estando ahí, aun hay momentos en que siento su presencia. No sería justo para nadie comenzar algo así, con otro hombre en mi cabeza, si me he fijado en Miguel es por el cierto parecido que tiene con él. Es pronto y no sé si llegará el momento. Miguel no es Manuel.

De camino al hotel me he dado cuenta de que no le he hecho ni caso al cara borde, no puedo estar en todo. No sabría decir si estaba, ni me he fijado.



Andrés ya está de vuelta, he ido a primera hora para saludarle y me he tomado la mañana libre, necesito pensar sobre mi sueño, no puedo quitármelo de la cabeza. Me he montado en el coche y he ido  hasta donde me bañé el otro día.

Me he tumbado en la hierba, me he relajado y he dejado que los pensamientos acudan a mi cabeza. He intentado hablar con Manuel, imposible, Miguel se ha instalado en mi cabeza, he preguntado por sus intenciones, he tenido la sensación de que me besaba, me he levantado como un muelle, me he dado un baño y he salido pitando de allí, como si así fuera posible deshacerme de la sensación, mi cerebro se ha venido conmigo no he podido deshacerme de él, mis pensamientos seguían con Miguel ¡hay que ver las vueltas que le doy a todo! ¡Tan difícil será tomar una decisión! En fin, no quiero forzar ninguna situación, para empezar porque a lo mejor todo está en mi cabeza, y el pobre hombre ni se imagina lo que pasa por ella, más vale que no se dé cuenta.

Me he sentido incomodísima por mis pensamientos-deseos, que he cambiado la ruta de mi caminata para no encontrármelo. He echado de menos su saludo. En fin.

Hasta mañana. Agur.

MARIAN
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