viernes, 12 de agosto de 2011

CUIDADO COM MARIAN QUE MUERDE


Me he encontrado al cara borde, como siempre sentado frente a mí, quizá sean cosas mías, pero yo diría que su expresión a cambiado algo, muy sutil, casi imperceptible, tiene mejor cara, hasta me atrevería a decir, que sus labios se han movido una milésima de milímetro cuando le he sonreído, cuando le he dicho ¿a que así estamos mejor? Le he dicho que como tareas para hoy intente sonreír más abiertamente, que todo es empezar y practicar. ¿Por qué ahora me hará tanta gracia este tipo?

Ya se ha debido correr la voz por el hotel “cuidado con Marian que muerde”, en fin es lo que hay. Si consiguiese lo de Manuel, que solo con su presencia las cosas marchaban bien, nunca le vi una trifulca, ni una salida de tono, nada, pero todo el mundo le respetaba. Eso sí como alguien no trabajara como Dios manda, no tenía contemplaciones, a la calle. Yo no sería capaz de actuar así, soy más sentimental, al final siempre acabo poniéndome en la piel del otro, que puede ser bueno para algunas cosas, pero para otras es un engorro. En el hotel alucinarían si conocieran al Manuel que yo conocí, al de casa, al que se emocionaba mirándome, cambio de tema.

La mañana ha sido muy calurosa, me han dado tentaciones de irme por ahí, coger el coche bajarle la capota,  perderme por los caminos, evidentemente no lo he hecho, no vaya a ser que los ratones vuelvan a campar a sus anchas, esperaré a que venga Andrés. Me he pasado toda la mañana de cháchara con los clientes, cuando me da ¡hay qué ver lo que hablo! No he callado en toda la mañana, cuando he salido he seguido hablando sola en el coche, hoy ha sido mi día hablador. He cogido unos pinchos de la cocina, un agua, le he bajado la capota al coche, y me he ido por ahí, cuando he encontrado un sitio en el que el rio cubre lo suficiente para darse un bañito, he parado. He comido, me he bañado, el bikini está en casa, pero da lo mismo, aquí nadie me ve, me he tumbado entre sol y sombra, el paraíso. Me he quedado dormida, no sé si lo he soñado, alguien ha acariciado mi cara y me he despertado. El sol me daba de lleno, estaba toda roja, sé que serán cosas mías, pero quiero pensar que ha sido Manuel el que ha acariciado mi cara para que me despertase y no me diera una insolación, me gusta pensar que todavía cuida de mi.

Cuando he llegaba a casa he visto a Miguel, me he hecho la remolona dentro del coche, hasta que ha llegado a mi altura, le he saludado toda simpática, él ha correspondido de igual manera. Otro día que me pilla con pelos de bruja.

Hasta mañana. Agur.

MARIAN.
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