miércoles, 27 de julio de 2011

SEGUIRE SOLA



Ahora es cuando debo despedirme definitivamente de él, ya no hay lágrimas, se me secaron los ojos, desapareció la ansiedad o por lo menos he aprendido a controlarla antes que llegue. De la soledad nadie me libra.

Sigo teniendo muchos frentes abiertos, los iré afrontando sola, lo haré, ya sé el camino, él me lo mostró. Me enseñó a ser fuerte, desde dentro a perder el miedo de lo que pueda encontrar en mi interior. He aprendido a quererme un poco, asignatura pendiente.

Voy aprendiendo a hacerme caso a mí misma, a esas sensaciones que a veces tengo, son como una especie de mensajes que me manda mi subconsciente al que debo atender, no ignorar.

Durante mucho tiempo dejé de ver al tipo de la cara borde, he vuelto a verlo, está vez le haré caso e intentaré saber porque está siempre a la misma hora sentado en mi cocina, siempre donde se sentaba mi marido.

Luisa terminó hablando con Fermín, las cosas se fueron solucionando, lo pasaron muy mal los dos. Es otra historia.

Nekane viene a verme a menudo, la relación cada vez es más estrecha. Todavía no lo sabe pero es calcada a su padre, tiene sus mismos valores. Para mí es como si fuera mi hija.

Hubo un momento en el que me encontraba tan mal, no entendía que me estaba pasando, no comprendía cómo era posible que si mi marido había desaparecido, siguiera sintiéndole a mi lado, sentía su apoyo, no escuchaba su voz, pero sé que me hablaba, seguía sintiendo su amor. Alguien me dijo que lo que me pasaba era peligroso, que a lo mejor no era mi marido quien estaba conmigo, que tenía que despedirme de él, que llegaría a hacerme daño. No. Era Manuel el que estaba conmigo, nunca me haría daño ni era el momento de despedirnos. Ahora si.

Empecé a escribir casi sin darme cuenta, me dejaba llevar por lo que salía, sin pensarlo ni censurarlo, fue saliendo nuestra historia, más bien mi historia. He reído escribiendo, recordando momentos vividos con él, he llorado muchísimo, he sentido rabia, miedo. Todo tipo de sentimientos, no me he dejado ninguno.

La despedida fue muy corta, cuatro frases, perdió el conocimiento y no volvió a recuperarlo. No nos pudimos decir casi nada, como él era muy listo, sabía que me iba a quedar muy mal, así que no se fue, siguió conmigo hasta que he sido lo suficientemente fuerte para afrontar la vida sin él.

Aquí lo dejo por hoy, seguiré escribiendo, no sé lo que saldrá. Seguiré el camino mostrado, salga lo que salga, pero ahora sola. ¡Qué lástima!

Un beso para todos los que habéis seguido la historia. Gracias.

Mañana vuelvo, con energías renovadas.

Agur.
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