domingo, 12 de junio de 2011

HOY NO TERMINO EL DIA SIN DISCUTIR


Hoy es el cumpleaños de mi hermana, que no se me olvide llamarla, haber si hay suerte y no se me pasa, aún es muy temprano.

-¿no te levantas, nena?

-estoy a gusto, no me apetece levantarme.

-¿pasamos el día en la cama? ¡No hay huevos!

-por mi…..

-cuando te aburras me avisas, mientras sigo durmiendo, procura no moverte mucho.

-lo que tu digas, a sus órdenes. ¿Te moleste si leo un rato?

No hubo respuesta, Manuel ya bufaba como un descosido. Hay que ver la facilidad que tiene para dormirse ¡qué maravilla! Y digo yo, ¿por qué tiene que esperar a que yo me levante para levantarse él? No lo entiendo, la verdad. Menos mal que es domingo y prisa no hay, por lo menos por mi parte él siempre se va a dar una vuelta a las Ventas a controlar un poco, para que las cosas se hagan bien, como él dice. También tiene derecho a tener un día gandul, va de perfecto, pero no lo es, que también tiene sus cosas, pero la verdad es que es raro, una cosa es que yo mariposee, acostumbrada estoy, ¿pero él? ¿Ganduleando en la cama? Esto es muy raro, algo pasa, esto no entra dentro de su forma de ser, ahora mismo tenía que estar incordiándome hasta que me levantase, aquí hay gato encerrado, a lo mejor solo necesita dormir porque está cansado, no me convence ¿a qué hora se acostaría ayer? Yo me fui antes que él, estaba cansada, ni le he sentido meterse en la cama. En fin ya me contará  que está pasando, vamos ,quiero pensar ¡qué mosqueo!. Ya lo tengo encima, no me deja ni moverme, no es que me pase el brazo por encima, no, se echa encima mío, no me deja ni respirar, luego le molesta que me mueva, tiene que notar hasta como se mueven mis pulmones al respirar ¡qué agobio!

-vete un poco para tu lado.

Ni caso, ¡toma! Por hablar ahora me pone la pierna encima.

-Manuel, vete para tu lado, no me dejas moverme.

Ni caso, ¿Cuántas veces me despierto en la noche porque no me deja moverme? ¿No se suponía que la celosa y acaparadora era yo? Pues yo ya le dejo dormir, a la vista está, está dormido como un ceporro, él estará a gusto pero a mí me tiene aprisionada.

Tengo que llamar a Nekane, si pudiera convencerla para que viniera unos días, ahora no está haciendo nada. ¡Con lo bien que viviría aquí! Trabajo no le iba a faltar. También es verdad que tiene su vida hecha allí ¿pero qué clase de vida? No tiene un punto de referencia, es que es, lo único que conoce, pensará más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. No sé cómo irían las cosas, los dos tienen el mismo carácter, chocan, pero con un poco de buena voluntad por parte de los dos, las cosas podrían ir bien, cariño no le iba a faltar, trabajo tampoco. Si se entera Manuel que le mando dinero, no le iba a sentar nada de bien. ¿Cómo le dices una chica con veinticinco años acostumbrada a vivir en una ciudad, a ir de aquí para allá, que venga a un pueblo perdido, en mata por culo, como decía mi hija, donde toda la diversión que hay son dos bares y un restaurante, ella ya se acostumbró, al final estaba a gusto, lo malo es que dependes completamente del coche, tampoco es tanto problema, para mí no lo ha sido.

¡Como me agobia! No sé qué hago en la cama, me voy a levantar, total no me puedo dormir, no hago más que divagar.

-¿Dónde vas?

-me levanto.

-¿te importa preparar tu el desayuno?

-vale, voy a por pan.

-vale, espero.

La sala olía a tabaco que apestaba ¿porqué no habrá dejado la ventana abierta? ¡Qué olor! En cuanto me tome un café en el pueblo, un cigarrito para compensar. Hasta una copita se tomó cuando me fui ¡vaya orgia se montó él solo! ¡Qué exagerada soy! Más que una copita hubo, que esa botella estaba casi llena y no es una apreciación, es tal cual lo digo. Aquí está pasando algo, me da a mí en la nariz, algo se está callando, lo conozco como si lo hubiera parido, haber por donde sale la cosa.

Me voy a por pan.

-Buenos días Miguel.

-egunon, Marian

¡Qué raro! Es la primera vez que me cruzo con Miguel un domingo por la mañana ¿qué hará? ¡Pero qué cotilla me estoy volviendo! ¡Qué me importará a mí! La verdad es que normalmente salgo antes de casa, hoy voy tarde ¡qué más da! ¿A dónde irá? ¡Qué pasada! Este pueblo me está transformando, antes nunca me preocupaban estas cosas, es que ni las pensaba, es que me daba lo mismo, a que le sigo todavía a ver dónde va, que este con su carita de bueno me parece que es un pájaro de cuidado, a mi me va a engañar.

-¡buenos días Juan!

-egunon, Marian, ¿un cafelito?

-si por favor,  una barra de pan, buena, como a mí me gusta, bien cocida.

-andas tarde hoy, ¿Manuel?

-en la cama lo he dejado, parece que tiene día gandul.

-déjalo que descanse, ¿es cierto lo que se cuenta?

-¡qué!

-que va a ser el próximo alcalde.

-no sé nada.

-cuando el rio suena…..

-ya, ya.

-¡mujeres! Saben la vida de todo el mundo, pero luego no sueltan ni prenda.

-es que no sé nada. Eres el mejor haciendo café, ni el del bar está tan bueno. Te dejo, gracias por el café, si me entero de algo, te lo cuento.

-agur, Marian.

-agur, Juan.

¡Qué sabrá este lo que va a hacer mi marido! ¡Qué borderio llevo hoy! ¿Conseguiré pasar el día sin discutir? No lo tengo muy claro. Me voy a dejar llevar por impulsos, que me apetece discutir, discuto, que me da por reír, carcajada va, sinceramente lo dudo, pero bueno es otra alternativa. Que no se me olvide llamar a mi hermana, el mes que viene es el cumpleaños de mi padre, pero no creo que le llame, ya veremos. Está muy mayor ya, quizá tendría que cambiar mi postura con él, lo veo un poco difícil todavía, ya llegara, esperemos que no sea demasiado tarde.

Uff la innombrable de frente, hago como que no la veo, cruza la acera ¡qué pasada! Lo mío con esta ya no tiene remedio,¡ pues que le den! ella se lo ha buscado, cualquier día la echan del pueblo, desde luego vergüenza no tiene, yo en su lugar ya me abría ido, no todo el mundo somos iguales.

-¡MARIAN!

¿Quién me llama? La Susi.

-¡hola Susi! ¿Qué haces?

-¿es verdad que Manuel va a ser el próximo alcalde?

-no lo ha decidido, para empezar, para seguir será la gente quien le vote, vamos digo yo ¡qué pueblo!

-yo he oído que él ya ha dicho que si, vamos, que están empezando a formar el equipo.

- la gente habla por hablar, todavía no lo sabe ni él.

-haber si quedamos un día, a tomar un café, hace tiempo que no coincidimos.

-ya haremos, me voy. Agur.

-agur.

Desde luego cómo es la gente, habrán oído algún comentario, ya está, lo dan por hecho, ¡cómo les gusta chismorrear! ¡Chismosos! ¡Cotillas! ¡Vaya borderio que llevo hoy!

Por ahí va Yosune, ¡qué raro que no vaya con los niños!  A mí que más me dará.

-¡hola alcaldesa! Que ya me he enterado. ¿Tengo que besarte la mano? Como a la reina

Esta es tonta o qué coño le pasa.

-¡qué dices! Son habladurías, no hagas caso.

-huyyyyyyyy, cuando el rio suena agua lleva.

Paso, de verdad, no me lo puedo creer ¿pero qué clase de pueblo es este? ¿Tendría que saberlo yo? ¡No! Sería lo más lógico, haber si voy a ser la última en enterarme. Me está entrando una mala leche.

-me voy que ando tarde, agur Yosune.

-¡agur reina del pueblo!

Me voy a callar por no contestarte lo que te mereces, ¡boba! ¡Se creerá que me hace gracia!¡qué mal cuerpo se me está poniendo! Espero, de verdad ¡eh! Que solo sean habladurías, si no este se entera, como hay un Dios. ¡A ver si va a resultar que todo el mundo lo sabe menos yo! Le monto una que se entera. ¡Qué mala leche me está entrando!

¿Con quién está hablando? Está con alguien ¿es la voz de Miguel?

-ya te dije el otro día que cuentes conmigo, lo haré encantado.

-me alegro, yo tengo ganas de hacer otras cosas.

¿Cuándo ha decidido este que va a ser alcalde? A mí no me ha dicho nada, lo dicho, la ultima en enterarme. Voy a aguantarme los morros hasta que se vaya Miguel, luego se va a enterar, voy a dejar el pan en la cocina, voy a hacer como que no he oído nada.

¡Coño qué susto! ¿Tú qué haces ahí, mirándome así? El otro día me asustaste, pero cuidadito conmigo, que hoy estoy cabreada, encima no puedo chillar porque está Miguel y mi corazón está a punto de salirse por mi boca, espera que se vaya Miguel, que a ti también te voy a chillar, lo único  que me faltaba es que se corra la voz de que tengo un tipo en la cocina que me mira con cara de mala leche y que solo lo veo yo. Vamos a ser discretos, esperar los dos a que se vaya Miguel.
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