sábado, 7 de mayo de 2011

LA MASCARA

-¡caguen la puta, nena ¡ ¿qué te has hecho en la cara?
-mascarilla, ¿Por qué te levantas tan temprano?
-si llego a saber que te voy a encontrar así, me levanto más tarde ¡qué horror! Tienes la cara verde, ya me parecía a mí que tanta lechuga te iba a sentar mal.
-jajajaja,  prepara el desayuno, graciosillo.
-¿para qué te pones eso?
- los años no pasan en balde, majo, hay que cuidarse, lo hago todas las semanas,  tu no me ves.
-¿estás segura de que eso te hace bien? Tienes la cara acartonada. Yo creo que en vez de rejuvenecer, tienes veinte años  más.
-tengo que estar relajada, así que deja de meterte conmigo, haz el desayuno.
-¿vas a poder desayunar? Según estas hablando se te está rompiendo la cara.
-¡quieres dejarme tranquila!
-vale, pero quítate eso, parece que estoy con una anciana, muy repelente por cierto, da cosa verte.
-deja de mirarme y de decir chorradas que no me puedo reír.
-esto me lo tenias que haber contado, voy a tener pesadillas.
-¿qué parte de déjame tranquila no has entendido?
-vale, pero yo no desayuno así contigo.
¡Qué pesado! Espera que me ponga la otra, ya veras, va a alucinar. Mejor aún le voy a poner un poco de mascarilla a él, la de barro, si, si, ya verás, lo que me voy a reír.
-¿ya se te puede mirar?
-de momento si, pero no he acabado, y tu tampoco, mejor dicho, tú no has empezado.
-si ya eres normal ven a desayunar.
-¿qué vamos a hacer hoy?
-nada.
-algo tendremos que hacer, una sesión de estaticen.
-¿qué tipo de proposición es esa?
-voy a hacerte limpieza.
-a mi no me líes, guapa.
-tienes que cuidarte, te estás haciendo mayor.
-ya estoy mayor y según tú muy guapo, no necesito hacerme nada.
-tienes muchas impurezas en la cara.
-son mías y las acepto.
-tienes que dejarme, te voy a poner un poco de mascarilla de barro.
-los cojones.
-venga tonto, que te va a venir bien, déjate mimar.
-solo un poco.
-vale, túmbate en la hamaca.
-¿no tienes una bata blanca cortita?
-no, tienes que relajarte así que deja de pensar cochinadas.
-eso no son cochinadas, lo que tú me vas a hacer si.
-déjalo estar, cierra los ojos. Voy a poner música, he traído unos CD de relajación, escucha la música y la voz, no puedes hablar, ahí quieto sin moverte. ¿Vale?
-no sé si me va a gustar esto que me estás haciendo.
-sí, ya verás, esta semana relajación.
Extendió la mascarilla por su cara, suavemente, disfrutando del contacto, siguiendo sus facciones, una oleada de pasión y deseo inundaba su mente y su cuerpo, dejó las caricias, acerco los labios a los suyos  con la idea de darle un sereno beso y respetar su descanso, sin darse cuenta se vio envuelta en un torrente de deseo, quiso retroceder, pero ya era demasiado tarde, su cuerpo era invadido por  lascivas caricias, que invitaban a perder el control , permitió a su cuerpo expresarse, sin censuras, demostrando en cada momento el placer recibido, deseosa de pagar con la misma moneda.
Escuchó una voz que provenía del CD que la mandaba al jardín de descanso,  se fue al paraíso con él. Una explanada verde rodeada de cientos de plantas de vivos colores, el sonido de una cascada  los guió hasta un lago de agua cristalina, sumergieron sus cuerpos, dejándose  llevar por el éxtasis, conectaron sus cuerpos  y sus mentes, sintiéndose uno solo, desaparecieron los secretos, las zonas oscuras de sus cerebros salieron a la luz.
Correteaban por la pradera cogidos de la mano, como dos inocentes criaturas, fuera de toda culpa, lamiendo sus heridas y sanándolas. Sintiendo un profundo amor, que prevenía de mucho antes de conocerse, de ser conscientes de su existencia actual.
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