sábado, 9 de abril de 2011

DANDO POR SACO A LA VECINA COTILLA

-¡MANUUUUEL!
-NO ME CHILLES, QUE ESTOY AQUÍ
-¿PORQUÉ CHILLAS TU?
-PORQUE TU ME CHILLAS ¡LOCA!
-¿Me puedes explicar qué hace mi secador de pelo en el garaje?
-me hacía falta.
-ahora va a resultar, que se seca los cuatro pelos que tiene en el garaje.
-a ti ¿qué más te da?
-deja de decir chorradas, y de hacerlas también, no se te ocurra volver a coger el secador.
-joder, ni que hubiera cometido un crimen, ya tienes otro.
-coge tu el otro, este ni tocarlo. ¿Qué has estado haciendo?
-arreglar tu coche, maja, que no lo cuidas nada, si te preocupases del coche ,como del secador, otro gallo nos cantaría.
-¿ya lo has visto? No se te escapa ni una, qué haces, ¿le das un repaso cada vez que vienes?
-por supuesto, alguien se tiene que ocupar de eso, vamos digo yo.
-¿miras el coche todos los días, para ver si le he hecho algo? No me lo puedo creer.
-nena, este coche lo tengo hace más de diez años, lo compré como un reliquia, contenta puedes estar que te lo dejo andar.
-¿cómo dices?
-lo que has oído.
-pues sabes lo que te digo, majete, que ya no lo quiero. Para ti.
-ya se picó, la picona.
-no me gusta que me estén controlando todo lo que hago.
-confundes el tocino, con la velocidad. ¿Quién te controla a ti?
-TU.
-yo solo me preocupo por el coche, me gusta cuidar los coches, ¿qué problema hay?
-ya, ninguno, mañana voy a comprarme uno, se acabó el problema, lo que le haga será mi problema.
-no te voy a contestar lo que te mereces.
-que te den.
-¿se puede saber porqué estamos discutiendo?
-porque si, y punto.
-me encanta cuando razonas.
-ya, es que lo hago muy bien.
-estas un poco tontina, ¿qué te ha molestado? Que coja el secador o que te arregle el coche.
-no tengo ni idea, pero déjame tranquila.
-me voy a dar una vuelta, si te apetece estaré en la plaza.
-adiós.
-desagradecida
-mamarracho.
-¿qué me has llamado?
-mamarracho.
-conversación pendiente.
¿Por qué le habré llamado mamarracho? ¿Porqué he dejado que se vaya solo? ¿Qué hago yo ahora? Que le den, no voy salir corriendo detrás de él, ya vendrá, cuando le salga de los huevos, como él dice. Me encanta cuando dice “lo haré cuando me salga de los huevos “es el tono que emplea al decirlo, es como cuando dice “los cojones” mirándome como hace él, provocando. Estoy divagando, por no ponerme a pensar que es lo que ha pasado, si a mí me da lo mismo que utilice el sacador, para lo que le dé la gana, o que mire el coche con lupa, para ver si le he hecho algo, sinceramente me da lo mismo, además me viene bien que se encargue él de esas cosas, ¿Cuánto hace que no le hecho gasolina al coche? Por no hablar de la limpieza, creo que nunca lo he limpiado, está como la patena, la cosa es que no me gusta que el coche esté sucio, pero tampoco me gusta limpiarlo, para qué, si ya se encarga él. ¿Con quién estará? Con Fermín, seguro, le habrá tocado el timbre, lo raro es que haya ido andando, si a este no le gusta andar, no da ni un paso. Ya vuelvo a divagar, es que le echo de menos, cuando está me paso el día metiéndome con él, provocando, es que nunca o casi nunca se enfada conmigo, eso sí, cuando me empiezo a pasar me pone en mi sitio, no se corta, me dice lo que me tenga que decir, y se queda tan pancho, pero sin enfadarse, eso da un poco de rabia, enfádate un poco, macho, estoy acostumbrada a que se enfaden conmigo, con la mala leche que tiene con todo el mundo, conmigo no, es curioso, hago con él lo que me da la gana, no, eso no es cierto, es un hombre con los susodichos bien puestos, sabe cuál es su sitio, todo lo que hace lo hace porque piensa que debe hacerlo así, porque le interesa o por complacerme, pero no por miedo a decirme que no, si no porque quiere hacerlo, vamos en definitiva, que no es un mamarracho, es un hombre de los pies a la cabeza, como a mí me gustan con pelos en el pecho, bueno pelillos, los osos no me gustan. El amor crea adicción, no hay duda, no puedo estar sin él ¿porqué no voy a su encuentro? Con lo a gusto que estaría, me voy, le echo mucho de menos, voy a dejarme de chorradas.
No había caminado ni dos metros cuando lo vio sentado en un muro.
-¿qué haces ahí?
-esperarte, ya sabía que no ibas a tardar mucho en venir detrás mío.
-pero tú de qué vas. Que me voy ¡eh!
-siéntete aquí, orgullosa, es verdad o no lo que te he dicho.
-no se – se sentó a su lado.- no te lo mereces.
-¿estás segura?
-¿se puede saber donde quieres ir a parar?
-esta noche podíamos hacerlo en el jardín.
-¿te ha dado una insolación?
- a mi me encantaría. Después de cenar, sobre las diez.
-estás tonto, o qué te pasa.
- no echan nada interesante en el tele, podíamos aprovechar, esta noche en vez de hacer lo en cama, como todas las noches, lo hacemos en el jardín.
La conversación mucho sentido no tiene, Manuel no hace nada porque si, algo se trae entre manos. Decidió callarse haber que pasaba. Le dio con él pié y le hizo un guiño.
-¿Sabes cuál es tu problema, nena?
-¿tengo yo algún problema?
-sí, que estas de muy buen ver, y los hombres te miran mucho.
Hizo un gesto para indicarle que se estaba pasando.
-que te quede claro que yo a la única que miro con pensamientos de cama es a ti.
-ya, no tengo duda ¿eso que tiene que ver conmigo?
-hay un tipo, por ahí, que no me gusta cómo te mira, lo peor de todo, es que su mujer que se cree miss mundo, te aseguro que no lo es, vulgar como ella sola, en vez de arreglar los problemas con su marido, intenta meter las narices donde nadie le llama.
-¿qué hace? O ¿qué dice?
-que voy detrás de ella, cuando es su marido el que te come con los ojos, porque desde luego no parece que le guste mucho lo que tiene en casa. Más quisiera ella, tener lo que tú tienes o más quisiera él tener lo que yo tengo.
-pues a mí me da pena, es una infeliz, nunca he entendido, porqué se mete conmigo, antes me molestaba, pero ya me da lo mismo.
-envidia, eso se llama envidia. Vámonos, a dar una vuelta. ¡Guapa!
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