viernes, 25 de febrero de 2011

LA HIJA DE MANUEL

-llevas toda la semana comiendo lechuga, se te va a poner la cara verde.
-jajajajaj.
-comes fatal, por mucho que me empeño no consigo que lleves una alimentación equilibrada.
-me he puesto a dieta, tu debías de hacer lo mismo.
-me gusta comer bien, yo si como equilibradamente.
-eso es lo que estoy haciendo yo.
-solo comes lechuga y yogures, a eso no le llamaría yo comer bien.
-¡qué sabrás tu lo que yo como!
-lo de la lechuga lo veo, solo te veo comerte dos yogures, pero o tenemos un ladrón de yogures en casa o te los estás comiendo tu.
-¿no puedo?
-puedes hacer lo que te dé la gana, como siempre, pero no digas que comes bien.
-no me des la chapa ¡pesado!
-cuida el michelín, es mío. No lo agredas.
-si estuviera en mi mano ya habría desaparecido, me voy a hacer una liposucción.
-¡venga ya! ¡Nena!
-llevo una semana haciendo dieta, casi ni se nota, antes con estar dos semanas casi sin comer, era suficiente. ¿Tan difícil es perder cuatro kilitos de nada?
-yo como bien y no engordo.
-si yo comiera lo mismo que tu pesaría doscientos kilos.
El teléfono de Manuel empezó a sonar.
-dime Luisa- contestó- si está aquí.
Le pasó el teléfono.
-Fermín lleva toda la mañana llamándote, quiere hablar contigo en cuanto puedas, dice que es importante.
-ah, vale.
Se puso nerviosa.
-¿qué os traéis entre manos?
-nada ¿pues?
-estoy haciendo como que no me doy cuenta, pero algo tramáis.
-cuando tenga algo que contarte, lo haré.
Manuel tió a carcajadas.
-se te olvida que no puedes mentirme, algo os traéis entre manos tu y Fermín.
-cosas nuestras.
-¿para qué te ha llamado Luisa?
-deja de interrogarme y no seas pesado.
-Fermín te habrá estado llamando, igual que yo ¿Dónde tienes el teléfono?
-me lo habré dejado en la oficina, contigo ya he hablado.
-te he vuelto a llamar y no me has contestado.
-no seas pesado, cambiemos de tema.
-solo quería que supieras que disimulas muy mal.
-estupendo.
-llevas una semana intentando disimular.
-me estás dando la comida, majo. No vas a sacarme nada, así que déjalo estar.
-lo que me preocupa es que estás nerviosa.
-¡quieres dejarme en paz ya!, Manuel, eres tu el que me pone nerviosa.
Pidió de postre un arroz con leche, echaba de menos un cigarro.
-te acabas de cargar tu supuesta dieta.
-es mi problema, de los postres golosos, este es el que menos engorda.
-Ahhhhhhhhhh……..- dijo riendo.
-¿de qué te ríes?
-de ti ¿vas para casa?
- no, voy un rato a la oficina.
-eso es raro, te acompaño. A no ser que quieras que te de el achuchón aquí mismo, tengo que medir el michelín.
-discreción, no me mires así, ¿no puedes aguantarte?
-si, pero no quiero. Ya sé que estás deseando quedarte sola.
-¡qué pesado eres a veces!
-me voy, luego te veo si tu quieres ¿en casa?
-¿donde si no? No pongas esa cara de oveja apaleada.
- eres mala.
-y tu, un pesado.
Por fin se quedó sola, llamó a Fermín.
-Acabo de conocer a la versión de Manuel en femenino
-¡hay ama!
-clavadita a él, tiene hasta su mala hostia.
-¿qué hacemos?
-habla con él, a partir de ahora él manda.
-se cachaba de ir.
-tu veras.
Le llamó.
-puedes venir.
-¿ya me echas de menos?
-si, te has ido sin darme el achuchón.
-he quedado con un representante, no tardaré mucho ¿me esperas?
-que remedio, prefiero esperarte en casa.
-¿tan grave es?
-luego hablamos.
-anulo la cita y voy para allá, me estas pasando tus nervios.
No supo que decir,
-doy la vuelta y voy, diez minutos.
Estaba nerviosísima, encendió un cigarro aun sabiendo que le llamaría la atención por hacerlo, fumaba a escondidas. Fue a esperarle al aparcamiento.
-hola guapo.
-monta. ¿Qué pasa Marian? ¿Has fumado?
-si.
-habla.
-tienes una hija.
-chorradas, no es la primera vez que alguien intenta colármela.
-lo hemos comprobado, si es hija tuya, si quieres hacemos pruebas.
-que no, nena, siempre he tomado medidas, imposible. ¡No!
-tiene veinticinco años, echa cuentas.
Dio un manotazo al volante.
-hija de puta ¿la dejé preñada?
-Parece ser que sí.
-no tiene porqué ser mío, era más puta que las gallinas.
-ya lo hemos comprobado, se parece a ti, es una chica.
-¡hija de la mala puta! ¡Imposible! No puede ser.
-pues lo es.
-¿Quién se supone que es mi hija? ¿Es alguien del pueblo?
-no, vive en Burgos. No la conocemos, Fermín ha ido a verla. Si te parece le llamamos y que nos de los detalles. Lo que sea que hagas yo estoy contigo ¿vale?
-decidiremos los dos ¿no?
-lo que tú quieras.
-me está entrando una mala hostia, nena, ¿no tendrá nada que ver con esto la zorra de Gema? Otra puta.
-sí. Pero ahora eso da lo mismo. La niña se parece a es igual que tu, anímate.
-¡imposible! Nos la están dando con queso, que no, nena, que no puede ser.
-Manuel, es tuya.
-¡hija de puta! Zorra, qué mala hostia me está entrando.
-vale, así no arreglamos nada, llamamos a Fermín, esperamos que venga, Ahora de lo que hay que preocuparse es de esa niña, de qué clase de vida a llevado, si necesita algo, que sepa que estamos aquí.
-¿qué clase de vida va a llevar una niña sin padres? Me cago en su puta madre, hija de puta. No tengo ganas de ver a nadie, me voy a dar una vuelta.
-vale, ¿te veo en casa?
No le contestó.
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