sábado, 5 de febrero de 2011

capitulo 84 DIME QUE PASA POR TU CABEZA

La luz se filtraba por las cortinas, el día sugería su belleza. ¿De donde han salido esas cortinas?-pensó-ayer no estaban- no pudo evitar reírse-¡qué apañado es ¡ ¿Dónde estará?- No se le veía por ningún rincón de la casa. La tibieza de la cama la envolvía proporcionándole un cálido bienestar. Se encontraba de un humor excelente, había dormido mucho y bien- ¿qué hora será?¡qué más da!- El fuego estaba encendido-¿habrá terminado de quemar todas las revistas?¿le habrá dado pena deshacerse de ellas?¡qué más da! Yo no le he dicho que las queme. ¿Dónde anda?- le pareció escuchar algo fuera. Se incorporó para levantarse, sobre su mesilla había una rosa confeccionada con papel de periódico, al cogerla le llegó el aroma de su colonia. Sonrió. Desenganchó las mantas que hacían de cortinas y abrió toda la casa para ventilar, lo vio sentado en una roca, estaba tallando algo. Salió a darle los buenos días.
-¡hola guapo! ¿Qué haces?
-Se levantó la bella durmiente.
-¿qué haces?
-pasar el rato. ¿Has dormido bien?
-estupendamente, como hacía tiempo que no lo hacía. ¡Qué día más bonito!
-no más que tu, te has levantado especialmente bonita.
Sonrió complacida.
-arrebatadora. ¿Desayunamos?
Al deshacerse de lo que tenía entre manos, vio sangre en sus manos.
-¿qué ha pasado? Déjame ver.
-no es nada, solo un pequeño corte.
-déjame ver- inspeccionó su mano – hay que limpiar el corte, vamos. ¿Duele?
Manuel sonrió.
-un poco- dijo poniendo cara de sufrimiento- ¿crees que sobreviviré a esto? Viendo tu cara estoy empezando a preocuparme.
-vamos a curarte,¿ tienes algo para primeros auxilios?
-En el coche, pero ve tu, me estoy desangrando.-dijo sonriendo.
Ignoró completamente sus comentarios, no podía evitar ponerse nerviosa en esas circunstancias. Fue hasta el coche y cogió el botiquín.
-tendrás que ayudarme a llegar a casa, no sé si voy a poder.
-¿te lo estás pasando bien?
-como un enano, me agrada que te preocupes de mi, pero tu nerviosismo en este momento no tiene sentido.
-ven apóyate en mi, ya te ayudo. Tengo en casa una maquina portátil de coser, la vamos a traer.
-¿estás pensando coserme la mano con la máquina de coser?
-aveces pareces tonto- dijo riendo- estaba pensando en las cortinas.
-estábamos hablando de mi problema.
-¿qué problema?
-me estoy desangrando y me duele muchísimo.-dijo haciendo una mueca de dolor muy exagerada.
-¡pobre! Ya te curo.
Le pasaba un algodón por la herida, no hacía más que quejarse exageradamente.
-¡qué exagerado! Que no es nada, en cuanto te ponga una tirita se te pasa. ¿Te acuerdas de lo que pasó ayer?
Afirmo con la cabeza. Mirándola e intentando leer en su cerebro.
-¿cómo fue lo de Amaya? ¿La ataste?
-no, cariño – le hablaba con muchísima dulzura – olvídate ahora de Amaya , no tiene nada que ver con lo que pasó ayer. Percibes mis emociones, hasta te diría que a veces eres capaz de saber lo que pienso, pero te aseguro , mi niña, que ayer lo único que había en mi cabeza eras tu. Siento decírtelo pero lo que pasó ayer es tuyo.
-a mi no me han violado.
-no estabas reviviendo una violación.
-ya.
- dime lo que sentías, no te ciñas a ese momento solo.
-no se lo.
-¿Qué te pedía tu cuerpo?
-sexo
-¿tu cabeza?
-se negaba a dar muestras de ello.
-yo lo tengo muy claro.
-ya.
-diem lo que está pasando por tu cabeza.
-déjalo, da lo mismo, no me apetece hablar de ello.
-vale.
Seguía pasando el algodón por la herida, completamente absorta en sus pensamientos.
-Ay……….- se quejó –ya puedes dejar de limpiar, si había algún microbio, te aseguro que ya te lo has caragdo.¿me pones una tirita? Pero piénsalo bien antes.
-¿porqué?
-no voy a poder mojarme las manos.
-¡anda ya!
-las tiritas se despegan con el agua.
-ya te pondré otra si se despega. ¿Desayunamos?
-tendrás que prepararlo tu, yo estoy herido.
Sonrió.
-¡qué bobo eres! ¿Tú crees que si te doy un beso estarás mejor?
-seguro que si.
Le dio un beso en los labios.
-¿ya estás mejor?
- un poco, si quieres que te prepare el desayuno, herido como estoy, tendrás que esforzarte un poco más.
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