martes, 1 de febrero de 2011

capitulo 82 ¿MENTALMENTE DESORDENADA?

-¡Madre mía, Manuel! No sé si preguntarte como lo hiciste.
-no la maté yo, no lo hice con mis propias manos, puedes estar tranquila, no soy ningún asesino, no tengo valor para eso, si no te juro que lo hubiera hecho, pagué para que lo hicieran.
-me alegra saberlo, me dan miedo los asesinos. ¡Joder!.¿Qué hacemos ahora?
-lo que tu quieras, nena, se me acaba de ir todo de las manos, dime que es lo que quieres hacer, si quieres irte ahí tienes el coche.
-mírame, ¿lo tienes todo ya superado? Te miro y tu no eres el Manuel que yo creía conocer.
-vivo para ti, por ti, eres todo lo que tengo, porque yo lo he querido así. Desde que vi tus ojos por primera vez, he intentado llevar una buena vida, para tener algo que ofrecerte, intento hacer todo lo que está en mi mano para complacerte, para ayudarte. Pero tengo un pasado, y eso no puedo borrarlo, empecé la relación contigo con mucha ilusión, pero esto se me escapa de las manos. Mi pasado está zanjado, ya pagué por mis malas acciones, asumí mi culpa, no puedo hacer nada más, en este momento me siento hundido, se me cae el mundo encima, tienes plena libertad de hacer lo que quieras, si quieres que desaparezca, lo entenderé. ¿Te importa si me voy a dar una vuelta yo solo? Si cuando vuelva no estás lo entenderé y te dejaré tranquila.
-no quiero que te vayas, no me dejes aquí sola, si te apetece dar una vuelta te acompaño.
-aquí no hay ladrones pero voy a descargar el coche y cerrar esa puta casa.
-la casa no tiene la culpa, soy yo, es que soy un poco rarita, que le vamos a hacer.
Manuel la miró sonriendo.
-¡un poco rara! Más que un perro verde, nena, pero que sepas que a pesar de todo me gustan tus rarezas, de hecho si no fuera así no estaríamos juntos. ¿No te da miedo estar conmigo?
-no, se que eres bueno, las cosas que hayas podido hacer las has hecho porque estabas dolido, lo único que quiero es que hayas zanjado esa manía tuya de ser un cabrón con las mujeres. Por lo menos conmigo.
-contigo siempre me he portado bien, te diré más , yo creo que alguien me castigó a caer perdidamente enamorado de ti, cualquier otra me manda al carajo tantas veces como tu lo has hecho, a la primera mala cara ya me habría deshecho de ella, y aquí me tienes, todo el día detrás de ti, como suele decirte Fermín ¿qué has hecho conmigo?.¿Donde está el Manuel prepotente altanero que yo era? Dime , nena ¿qué estás haciendo conmigo?
-quererte.
-no lo tengo muy claro, lo que tu si puedes tener bien claro es que yo a ti si te quiero, más de lo que he podido querer a nadie en mi vida y en mi no vida. ¿Te puedo besar?
-¡otra manía que le ha dado¡ ¿desde cuándo tienes que pedirm………
Puso la mano en su boca haciéndola callar.
-No quiero que hagas nada porque te sientas obligada- dijo mirándola fijamente a los ojos.
Marian conectó con su cerebro. Había mucho amor en el, buenos sentimientos y mucha tristeza.
-¿cómo es posible que hayas odiado tanto como para desear la muerte de alguien? Yo solo  veo amor en ti.
Buceó por su mente, estaba claro que percibía sus sentimientos y emociones, eso era la explicación a su reticencia a entrar en aquella casa, había sentido la repulsa que el sentía hacia sus actos. ¡Qué pasada!
-¿te has perdonado?
-no, pero he aprendido a convivir con esa culpa, ya no duele tanto, es más, era algo que pertenecía a mi pasado muy lejano, no me siento bien por ello, pero considero que ya pagué por ello, pero aquí está la gatita, que en vez de solucionar sus problemas, me obliga a revivir mis errores.
-eres capaz de amar y odiar con la misma intensidad.
-así es, nena, deja de meterte en mi cabeza. Soy yo el que está aquí para ayudarte a ti a sacar lo que llevas dentro, lo estamos haciendo al revés, eres tú la que tiene que hablar de su pasado sin resolver, déjame que te ayude, pon de tu parte y deja de tocarme los huevos ¡bruja! Que eres una bruja-la abrazó –tu eres mi castigo- la besó haciendo que su corazón se volviese loco-¡qué castigo más bonito! Eres lo mejor que he tenido a mi lado- volvió a besarla- me vuelves loco, físicamente y mentalmente.
Marian hacía rato que sentía que su cuerpo flotaba, lo abrazaba con tanta fuerza que no sabía si las emociones que sentía le pertenecían, quizá fueran de él. De lo que si estaba segura era que se sentía muy bien, de que se emocionaba al sentirse tan amada, del deseo de acariciar su piel, sentir el calor de su cuerpo pegado al de ella.
-entramos en la casa o nos vamos.
-entramos. No me pases tus cosas- sonrió- la que se está volviendo loca soy yo, ya no sé lo que es tuyo o mío.
-aprende a diferenciarlo, investiga porque sientes ciertas cosas, no avanzamos nada, siempre caemos en lo mismo, hay que pararse a analizar, recapacita, nena –dijo riendo- eres mentalmente muy desordenada.
-ya empezamos yo creo que además tengo un desorden mental. ¡toma esa!
Manuel se reía a carcajadas.
-no, mentalmente estás bien, solo es que no sabes ordenar tus pensamientos y tus emociones.
-como si el celebro fuera un armario, eso es imposible, eso son chorradas tuyas, los pensamientos llegan y punto.
-puedes controlar tus pensamientos, beneficiarte de ellos.
-filosofía barata a la hora de la verdad es imposible.
-¿Cuánto hace que no meditas?
-unas cuantas semanas.
-sigue haciéndolo, conseguirás ordenar tus pensamientos, averiguar cosas que te interesa saber. Te asustaste la última vez que lo hiciste, y lo has dejado. Se un poco constante con lo que te hace bien.
-¡qué pesado eres! Volvamos a cuando me estabas besando.
-¡cómo cambia de tema cuando algo no le interesa oír!
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