viernes, 14 de enero de 2011

capitulo 74 LUISA ESTA DEPRIMIDA

-¿Qué hora es, nena?
-si, ya se, ahora me visto.
-solo te he preguntado la hora,-dijo riendo- por mí no te vistas, me encanta ver tu cuerpo desnudo.
-ya, pero  la calle no voy a salir así, como tu comprenderás,
-ni se te ocurra, lo mío solo lo veo yo.
-¿porqué me has preguntado la hora?
-para ver si la sabías, ¿qué hora es?
-las seis y cuarenta y cinco, exactamente. He quedado con Fermín a las siete, tengo el tiempo justo de vestirme para ir, lo voy a hacer pero que conste que no me apetece nada, no sé ni lo que le voy a decir.
-exponle el problema que tienes, no puede ser tan difícil.
-para mí sí, ya lo sabes, pero voy a hacer el esfuerzo. Te quiero en todo momento a mi lado, hasta que me aburras.
-¿quieres que ensayemos? Yo soy Fermín, habla conmigo.
-¡cómo te gusta hacer de otras personas! ¡Qué pesado eres!
-y tú qué sosa, un poco de sal te vendría bien, nena.
-olvídame.
-ni aunque quiera, puedo olvidarte, no te esfuerces en meterte conmigo no soy tu enemigo.
-ya, pesado, ya.
-deja de perder el tiempo a lo tonto y vístete si quieres que te deje salir.
-no te voy a contestar lo que te mereces, voy a vestirme.
No terminaba de decidirse, no sabía que ropa ponerse, a lo mejor si ponía una excusa y lo dejaba para otro momento, si porqué no, si en realidad no me apetece ir, ya casi que me da lo mismo lo que pase, si yo con Manuel tengo suficiente.
-¡nena! Deja de dar vueltas, no puedes seguir evitando hablar con él, te va a ayudar, no es tu enemigo, no te va a juzgar, se va a alegrar de poder ayudarte, así que deja de mariposear, vístete y vamos.
-¡qué agonía!
-dejará de serlo cuando hables con él
-¡qué pesadez!-dijo toda mal humorada, abriendo el armario y tirando la ropa encima de la cama-¡qué coñazo!
Se vistió de mala gana, dándose cuenta de que se estaba comportando como una cría a la que estaban obligando a hacer algo que no quiere.
-¿ya estás?- le dijo sonriendo.
-¿de qué te ríes?
-vamos anda, ¡con lo fácil que es! Le sueltas el rollo y luego dejas que hable él.
-tu lo ves todo muy fácil, deja de darme el coñazo, vamos.
Fue todo el camino, mirando al suelo, con los hombros caídos y casi arrastrando los pies.
-parece que vas al patíbulo. ¡Cambia el ánimo, nena! Que vas buscando la solución a tus problemas, ¡si pudieras verte desde fuera, te haría hasta gracia.
-no te vea reírte, que a mí no me hace ninguna gracia.
Salió Luisa a recibirles, tan cariñosa y amable como siempre. Así es más fácil- pensó
-¡Marian! Cuantos días sin verte! Qué guapa estás.
-hola Luisa, ¿qué tal? ¿Está Fermín?
-no ha llegado todavía, acaba de llamar que se retrasa un poco, el trafico está parado por algún accidente, pero que no tardará demasiado. ¿Queréis tomar algo?
-una cerveza- dijo Manuel- por cierto, buenas tardes Luisa, vaya manera de ignorarme.
-perdona- dijo dándole un beso en la mejilla- es que a ti te veo más a menudo.
-yo un café, si tienes hecho. Si mi marido permite que me atiendas.
-seguís enfadados o qué os pasa.
-ha habido reconciliación en toda regla- dijo guiñándole el ojo.
-no hace falta que me  contéis los detalles, que yo no soy Fermín. Pasad a la sala que ahora saco las bebidas ¿os vais a quedar a cenar? La cena ya está preparada.
-¿tu qué opinas gatita?-le dijo al oído.
-ya veremos como acaba la cosa.
-te vas a sentir mejor.
-déjame tranquila.
Le pasó el brazo por los hombros y le dio un beso en la mejilla.
Luisa se empeñaba en hablar, pero ella no está de humor para charlas tontas, sabía que estaba siendo descortés con ella, no podía evitarlo. Manuel la sacaba del atolladero como siempre llevando él el peso de la conversación, lo hacía de una manera tan natural que casi no se notaba, o eso le parecía a ella.
-¿porqué no dejas que conteste Marian?
-porque hoy no se encuentra muy bien, le duele la cabeza- Marian sonrió.
-¿eso es cierto Marian o es que no te deja ni respirar.
-es cierto me duele la cabeza.
-Manuel es demasiado posesivo, me parece a mí.
-yo estoy encantada con él. Es lo mejor que he conocido en mi vida.
-pues a mí me parece que se pasa, no te deja hablar, no te lo quitas de encima en todo el día, controla…….
-vale Luisa- cortó –para empezar estoy encantada con él, es el hombre que siempre he buscado, si las cosas no van bien es por mi culpa, no por él.
-toma, Manuel,- dijo Luisa pasándole un pañuelo- que se te cae la baba, ¿te ha quedado claro? O quieres que te lo explique yo.
-¿a qué viene esto?- pregunto Marian de mal humor.
- A que piensa que te agobia demasiado
-ni mucho menos ¿no te parece que eso lo tendrías que haber hablado conmigo?-se estaba enfadando- tu eres bobo, qué te pasa- se calló al ver la cara de Manuel le estaba haciendo daño además si le tenía que llamar la atención por algo debía de hacerlo en casa, se estaba portando mal con él, pero sintió rabia ¿porqué tenía que hablar de sus cosas? Eso lo tenía que haber hablado con ella, no con Luisa, yo no hubiera actuado de esa manera, nunca contaría nuestras cosas a nadie, me está traicionando. Mira por donde ahora resulta que me está traicionando, ya le voy yo a decir unas cuantas cosas cuando estemos en casa, me va a oír. No puede hablar de mí a mis espaldas ¡imbécil! A este le voy yo a dejar unas cuantas cosas claritas, que me vuelva yo a enterar que habla de mi a mis espaldas.
En estos pensamientos estaba cuando escuchó el saludo de Fermín desde la entrada Se inquietó muchísimo, se le hacía muy desagradable contar lo que estaba pasando.
Manuel le dio un beso en la mejilla, un ligero roce, dudando de la reacción de ella ante una muestra de cariño, ella  apoyo la cabeza en su hombro, buscando su apoyo, como siempre él reaccionó al instante abrazándola con fuerza.
-es fácil, ya veras, todo es empezar, te vas a quitar un gran peso de encima.
Fermín entró en la sala con dos cervezas, una para él y otra para Manuel.
-¡mira como le ha cambiado la cara a este maricón! Suéltala un poco que no la dejas respirar.
Rió forzada, se sentía muy incómoda.
-¿estás tomando algo Marian?
-un café.
-no es hora de tomar café. Luisa saca algo para picar y una botella de vino.
-no voy a manchar la sala si queréis comer a la cocina-contestó mal humorada.
Fueron todos para la cocina, no tenía hambre,  pero ayudó a Luisa a sacar algo para picar.
-¡vaya puto día llevo! Todo me ha salido al revés, la culpa la tiene Luisa, que está menopáusica, y no me ha dejado que le eche un polvo esta mañana.
-¿qué estoy qué?
-menopáusica.
-tu sí que estás pitopausico que quieres y no puedes.
-si estás preocupada por eso, te aseguro que es un alivio no tener la regla, a mi después de cuatro años va y me baja, ¡eso sí que es una faena! Con lo a gusto que estaba. Ahora es un coñazo volver a estar pendiente de ella, y de las consecuencias ¡claro!
Se rieron todos.
-Me da pena, no es que vaya a tener más hijos, pero no sé, me hace sentirme mayor.
-otra etapa Luisa, no le des más vueltas, ahora puedes hacerlo sin temor a quedarte embarazada.
-ya, pero no estoy preparada para eso, tampoco lo estaba para ser abuela, pero estoy encantada.
-piensa que ya no tienes que utilizar ningún método anticonceptivo, no tienes que preocuparte de comprar compresas, ni te va a bajar cuando tienes alguna cita importante, con lo que fastidia eso.
-¿tu te puedes quedar embarazada ahora?
-seria difícil , pero si.
-¡vaya faena! Manuel, a ponerte preservativos- dijo Fermín riéndose.
-no pienso ponérmelos, yo todo natural.
-pues yo no pienso tomar nada, y no tengo muy claro que quiera tener más hijos, andamos un poco tarde para eso, los dos podíamos ser ya abuelos, tuvimos descendencia muy pronto.
-nunca es tarde Marian, te recuerdo lo que dijiste no hace mucho “ una tenía que ser madre ya a cierta edad, cuando se está más tranquila y se puede disfrutar más de la maternidad”
-¿has dicho eso, nena?
- si lo dije, pero porque pensé que yo no podía tener más hijos, ya vamos tarde, sería muy bonito, prefiero no pensarlo, porque ya es tarde.
-nunca es tarde Marian- dijo Fermín con solemnidad.
-yo estoy deseando.- dijo Manuel.
- vamos a cambiar de tema, que no es el momento oportuno para eso, se nos pasó el arroz.
- el arroz no se te ha pasado a ti ni a mí, y lo sabes- dijo Manuel basándola.
-¡a hacer hijos a vuestra casa!
- ya se verá, tengo otras cosas en las que pensar ahora, tengo que resolver cosas primero.
-para eso estoy yo, tu no tienes más que contarme lo que te pasa y seguir dejando que este no te deje en paz, y ya verás como si tiene que venir vendrá.
Manuel la miraba  suplicándola que lo intentasen.              
-no me mires así, ya lo hablaremos.
-solo  te pido que lo pienses, todavía estás a tiempo.
-bueno, no la atosigues a ver si ahora con la chorrada no te va a dejar que le metas mano.
-¿qué te ha pasado hoy para que tengas mal día? – le preguntó Manuel.
-Me he levantado y lo primero que he visto ha sido los morros de mi mujer, todavía no se el porqué, salgo de casa y me encuentro  con Marian, con una cara de cadáver que daba hasta miedo, no he querido ir a su casa, hago que se monte en el coche, le ha costado porque se lo ha pensado un buen rato, la voy a llevar a las Ventas para que se reúna contigo , va y me dice que se quiere bajar en mitad de la carretera. Pienso está claro hoy no es mi día con las mujeres. Llego a la oficina y mi secretaria me llama para decirme que hoy no viene a trabajar que su niño está malo, como legalmente le pertenece me callo y le digo que no se preocupe, otro plantón, tengo un juicio a las diez, me preparo y voy , una hora antes como siempre hago, se suspende el juicio porque el juez está indispuesto, que casualidades de la vida también es mujer. Hablo con la clienta, que evidentemente también es mujer, y me dice que no quiere seguir adelante , que le da lo mismo, cuando teníamos el juicio ganado , porque llevamos razón, ¿me queréis decir que os he hecho hoy?
-si me hubieras dicho que me llevabas con él , no me hubiera bajado- contestó Marian.
-si te hubieras molestado en preguntarme que me pasa igual te hubiera dejado que me echases un polvo.
-a mi no me mires yo no te he dado ningún plantón.
-tu y yo¿ no tomamos un café todas las mañanas? ¿Dónde andabas hoy? Yo no te he visto.
-es que a mí lo de las mujeres se me da mejor. La mía no ha parado hasta que le he echado un polvo, aprende macho.
-¿porqué cuentas esas cosas?
-no he dicho nada que no sea cierto.
-no he dicho que hayas mentido te he preguntado por qué cuentas esas cosas.
-porque me gusta que mi mujer tenga ganas de hacer el amor conmigo. Me gusta presumir de eso.
- si ahora va a resultar que se lo vas contando a todo el mundo. ¿Qué les cuentas , como y cuantas veces lo hacemos?
-parece mentira que la cachorrita todavía no me conozca.
-vamos a cambiar de tema que hoy terminamos todos de morros, no mojamos ni tu ni yo.
-yo ya he mojado, aunque no me importaría volver a hacerlo. La más mínima señal de la cachorrita y caigo encima.
-me voy acallar , porque si no voy a tener que contar cosas que no quiero, la más mínima señal dice, no tiene morro ni nada.
-bueno a veces me hago un poco de rogar, pero solo porque me gusta hacerme el interesante.
-me pone negra tu tontería, macho, ¡cómo te gusta jugar conmigo!
-¿estáis seguros de que os habéis reconciliado? Yo no lo veo muy claro.
-vamos al tema, porque si no lo único que estamos haciendo es hacerla sufrir más, le va a costar pero tiene que descargar lo que lleva dentro, Fermín haz tu trabajo.
-vamos a mi despacho.
-¡ qué despacho!
-la habitación del ordenador, como tu la llamarías nena, no te hagas el interesante Fermín.
-vamos Marian cuanto antes acabemos con esto mejor, luego nos vamos a cenar por ahí, venga guapa que seguro que no es tan grave.
Se levantó como si fuera al patíbulo, se encontraba sin fuerzas, por más vueltas que le daba no encontraba las palabras para poder describir la situación, sentía que Fermín era como un policía, que la iba a acosar con preguntas a las que no iba a poder contestar. Todo podía acabar en una paliza , no tenía sentido, pero era lo que le venía a la cabeza,¡ ama ahí están tus palizas! Mira por donde salen, ¡vaya por Dios! Necesito hablar con el listillo a solas, Fermín no es mi madre, no me va a pegar, a demás tengo a Manuel para ayudarme, que lo hará, ¡qué cacao mental tengo! En fin.
-siéntate, Marian.
El estómago la estaba matando, hasta tenía ganas de devolver, cuanto antes lo suelte mejor..
-tienes que ayudarme Fermín.
-encantado de que me des la oportunidad de hacerlo, cuéntame.
-mi casa corre peligro en cualquier momento me va a llegar una orden de embargo.
-eso no  va a pasar, cuéntame quien te pide dinero.
-el banco Santander, me ha llevado al juzgado, me ha mandado una carta intentando arreglar la situación el problema es que no tengo dinero para pagar todo a la vez, y te diré más no tengo dinero para pagar ni a plazos, city financial más de lo mismo, no me ha llevado al juzgado pero no tardará, al no ser que se haga algo, sigo teniendo el mismo problema, no hay dinero, la seguridad social , me he quitado la casa porque es domicilio habitual ,si no ya estaría en la calle, y caja laboral en cualquier momento también me llevará al juzgado. No sé cómo resolverlo, no puedo hacer nada sin dinero,  y no lo tengo.
-Lo primero que voy a hacer es ponerme en contacto con todos, para ver cómo está el tema.
-¿ya está ¿ ¿eso es todo?
-en un principio si, te iré pidiendo cosas según vaya necesitando, tu deja las cosas en mis manos, y ya verás como todo se arregla.
-no hay solución posible si no hay dinero, si lo tuviera ya lo habría solucionado yo,
-¿estás dispuesta a hacer lo que sea para solucionar el problema?
-no sé a qué te refieres.
-Marian si necesitas dinero tendrás que trabajar duro para salir adelante.
-ya lo hice, y poco conseguí.
-eso no tiene sentido, con ingresos podrás solucionar, ya negociaré yo la forma de pago, eso déjamelo de mi cuenta, pero tienes que aportar dinero, piensa trabajo solución, no trabajo y duermes con este debajo de un puente. ¿Qué es lo que quieres hacer?
-conserva mi casa, es lo único que tengo, ya no soy una cría, no puedo permitirme el lujo de perderla, si la solución es trabajar lo haré, nunca se me han caído los anillos por trabajar en lo que sea, pero si ingreso cinco y necesito diez es imposible.
-eso déjalo de mi cuenta, ya sabré yo como resolverlo. Te mantendré informada.
-Buscaré trabajo, aunque a mi edad lo tengo bastante crudo.
-así vamos mal, no conozco a nadie que si quiere trabajar no encuentre trabajo, empéñate en ello, has trabajado muchos años, tienes experiencia en muchos trabajos, busca ,muévete y lo conseguirás

-tu haz tu trabajo que nosotros nos encargaremos del dinero- dijo  Manuel
-¿ya está ¿ eso es todo?
-este es el primer paso, el más importante, tu resuelve lo de tus ingresos que de lo demás me encargo yo, te mantendré informada, lo mismo espero de ti.
-¿qué esperabas que te dijera?
-no sé. Un interrogatorio ,por ejemplo.
-no has cometido ningún delito, o si?
-no que yo sepa, deber dinero no es un delito.
-todos pasamos por malos momentos, la cuestión es saber darles la vuelta. Para eso estoy yo.
-estupendo.
-tu eres estupenda, cariño.
-mira este ya esta alisando el camino.
-yo las tiro, con suerte las coge.
-igual me hago la interesante, o me duele la cabeza, o me duermo que eso se me da muy bien.
-para todo tengo remedio, nena.
-vamos que hemos dejado a Luisa plantada.
-¿A dónde vamos a cenar?
-Luisa ha dicho que tiene la cena hecha, no sé si le va a gustar que salgamos.
-hay que sacarla de casa, últimamente anda muy depre, nos vamos a cualquier lado.
Marian salió del estudio.
-Luisa¡ ¿Dónde andas?- de repente le había cambiado el humor.
-Estoy en el jardín.
-¡con el frio que hace! Entra para adentro, anda que estás loca.
Salió al jardín, para hacerla entrar, se notaba que había llorado. Le dio un beso en la mejilla.
-vamos a cenar por ahí, tengo ganas hasta de bailar, vamos a darle un poco al tintorro, hace mucho que no le damos, hoy toca echar una risas, y meternos con esos dos.
-no tengo humor para nada, me metería en la cama ahora mismo.
-que te lo has creído tu, maja, no me puedes dejar sola con esos dos. Vamos a salir aunque no te apetezca, lo vamos a pasar bien, luego si quieres lloramos juntas, cuando le demos al tintorro.
-necesito desquitarme, igual la liamos.
-claro que si mujer, ya veras, vamos a liarla, vamos a volver locos a esos.
-tío, están haciendo planes, lo llevamos claro, nos van a dar la noche.- dijo Fermín.
-déjalas que se desfoguen, les vendrá bien.
-me voy a vestir.-dijo entrando en la casa, Fermín la siguió.
-vamos para adentro que hace frio.
Manuel se sentó en el banco.
-ven aquí cachorrita, siéntate encima mío, ya te caliento yo.-tiró de ella para sentarla encima suyo- ¿cómo estás? No ha sido tan difícil, o si.
-no- le besó en la boca, provocando con su lengua.-te quiero, listillo.
-repite, que no te he entendido m………-volvió a besarle pegándose a su cuerpo, fortaleciéndose, con todo el amor que recibe de él, dejándose llevar por todas las emociones que le trasmite, sintiendo sus manos sobre ella,  deseando hacerle el amor en ese momento.
-¡vaya noche me espera! Ya estoy deseando volver a casa. Te quiero , gatita.
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