martes, 28 de junio de 2011

PARA TODO HAY SOLUCION, LA ENCONTRAREMOS.


-¿estás en casa?

-si

-¿estás sola?

-si

-¿me invitas a un café?

-ya estoy poniendo la cafetera.

-enseguida voy.

¡Por fin! Lo que me ha costado dar con ella, parece mentira, pero cuando alguien no quiere que se la vea, no la ves. Manuel no lo entiende, pero Luisa es mi amiga y como mínimo si quiere hablar, la tengo que escuchar, a lo mejor es porque la he llamado veinte veces y le he dejado otros tantos mensajes, que se ha decidido a venir, en fin a ver como lo hago sin que Manuel se enfade conmigo.

-¡hola guapísima!

-hola Marian.

-tienes muy mala cara, Luisa.

-estoy al borde de un ataque de nervios.

-ya. Una tila te vendrá bien.

-sí.

-¿qué está pasando? No quiero meterme donde nadie me llama, pero creo que igual sin pretenderlo, tú me has metido, que si me lo hubieras dicho, te aseguro que te hubiera apoyado.

-una tontería  más de las muchas que estoy haciendo últimamente.

-si quieres lo hablamos.

-a eso he venido. Tengo un problema gordísimo de dinero. Si no consigo unos treinta mil euros, me llevan al juzgado, todavía no sé como Fermín no se ha enterado, estoy dispuesta a hacer cualquier cosa para solucionarlo sin que él se entere.

-¿a quién debes?

-a dos bancos.

-si pudiera disponer de ese dinero sin que Manuel se enterase, te lo daría ahora mismo, pero es imposible.

-lo sé, por eso no te había dicho nada.  Ya no sé qué hacer, Marian, estoy desesperada, he intentado de todo, pero lo único que he conseguido ha sido perder dinero, no se para donde tirar, estoy en un callejón sin salida, atacada de los nervios, mintiendo como una cosaca, incapaz de buscar una solución.

-a lo mejor Fermín lo entiende, si hablas con él.

-eso es lo último, porque no lo va a entender, últimamente me controla hasta lo que gasto en la compra, sabe que algo pasa, no puedo permitir que se entere, Marian, está en juego mi matrimonio.

-¿qué podemos hacer? A Manuel seguro que algo se le ocurriría, pero si hablo con él, Fermín se va a enterar.

-no le puedes contar nada, me encuentro tan desesperada que he estado a punto de hacer una tontería, no tengo valor, si no la hubiera hecho.

-buscaremos la solución, ya lo veras, algo se podrá hacer.

-más vueltas que le he dado, no veo la solución por ningún lado, me siento hundida, desesperada, voy a acabar enferma.

-te entiendo perfectamente, ya sé lo que es necesitar dinero y no saber de dónde sacarlo, pero cambia la actitud, lo primero, así ni vas a ningún lado, todo lo contrario. Dame un abrazo, soy tu amiga, entre las dos, ya verás como solucionamos esto, confía en mí, no estás sola, te voy a ayudar en todo lo que pueda, habla conmigo.

-¿Cómo solucionaste tu tus problemas económicos?

-pasando penurias, no es lo mismo, yo estaba sola, no tenía que dar explicaciones a nadie, nadie se enteró, estuve meses sin luz, sin teléfono, no te voy a decir que pasé hambre, pero casi, todavía no se cómo conseguí salir, pero lo logré, lo mismo que tu lo vas a conseguir.

-si alguien en el pueblo se hubiera enterado, te hubiéramos ayudado.

-ya, pero me sentía tan mal, se me vino todo de repente encima, ¿no sabes lo que pasó con Oscar? Se suicidó. Casi nadie lo sabe, pero así fue. No estaba para pedir ayuda, cuando me sentía una mierda, cuando la culpabilidad me comía, de repente me vi sola, con un montón de deudas, sin fuerzas para afrontar los problemas, se me multiplicaron por mil, era incapaz de solucionar nada, la más mínima cosa se me hacia grande. Yo siempre he tirado para adelante, he sido persona con mucha fuerza, en ese momento me sentí desbordada, incapaz de pensar, me encerré en mi misma, compliqué más las cosas, estuve a punto de perder mi casa varias veces por falta de pago, yo creo que me salvó que en el banco, me conocían de muchos años, tuve un montón de préstamos con ellos, nunca tuvieron problema para cobrar, creo que eso me ayudó, no solamente debía al banco, debía a hacienda, a la seguridad social, etc., etc. Peor de lo que yo lo tuve, tu no lo tienes, si yo lo conseguí, tu también, no tengas duda. Pero nunca, Luisa, pienses en abandonar, sigue luchando, habla conmigo cada vez que te sientas desfallecer, cuando quieras, nadie se va a enterar de lo que hablemos. Confía en mí.

-gracias Marian.
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