viernes, 14 de octubre de 2011

NO VOY A HUIR ¿TU?


Mi malestar, mi rabia, mi enfado a la vida, toda esa mochila que cargo sobre mis hombros, cargo con ella por costumbre, he aprendido a llevar ese peso, sin que normalmente me moleste demasiado, sé que tengo que ir vaciándola, de vez en cuando lo hago, es como mi adicción al tabaco, sé que tengo que dejar de fumar, que cada días me hace más daño, que estoy tan acostumbrada a hacerlo que puedo encontrar mil excusas para seguir con el habito, lo mismo que con mi mochila. Puedo dejar de fumar durante horas, sabiendo que luego fumaré y recuperaré la falta de nicotina fumando sin control. Lo que no he conseguido hacer es abrir mi mochila y dejar salir lo que llevo dentro de golpe, no podría controlarlo, pero necesito una válvula de escape, en este momento a causa del comentario de Miguel, me siento como una olla a presión o dejo que vaya saliendo algo de presión o estallare sin remedio, dejando toda la basura a mi alrededor.

Voy tan absorta en mis pensamientos dominando la rabia que hierve dentro de mí, no me doy cuenta de que llevo un paso aceleradísimo,  que arrastro a Miguel en mi carrera, en mi huida hacia ninguna parte, para cuando quiero darme cuenta, estamos en un parque, freno en seco, el aire no llega a mis pulmones, estoy empapada de sudor. El sol luce con todo su esplendor, voy controlando mi respiración, lo mismo que los pensamientos que corroen mi interior, sigo controlando mi respiración mientras va cediendo la rabia, el día es precioso.

No me atrevo a mirar a Miguel, la vergüenza no me deja ¿qué explicación le doy yo a esto? ¿Qué le digo? Siempre me pasa lo mismo, si estoy sola, lo tengo todo controlado, días mejores o días peores, pero no tengo ansiedad, desaparece. En cuanto dejo entrar a alguien en mi vida que se empeña en arañar en mi interior, vuelve la ansiedad, las ganas de huir, salir corriendo. Ahora es cuando yo diría, “estoy mejor sola no vivo, pero tampoco sufro”. Había aceptado mi destino. Pero no es lo que yo quiero, quiero vivir, con todo lo que conlleva, reír, llorar, enfadarme, amar, dejar que alguien me ame.

-siéntate.

Obedezco humildemente, pero sin mirarle. Levanta mi cara, me encuentro con sus ojos, me sonríe.

-¿estás mejor?

En ese momento veo el cambio, no he salido huyendo de él, me he agarrado a su mano y no lo he soltado, lo he arrastrado en mi huida. No estoy huyendo, no quiero huir. Utilizo la caminata, la carrera, como válvula de escape, siempre lo he hecho. Este descubrimiento hace que me sienta un poco mejor.

-utilizo la caminata como desahogo. Me doy una buena caminata a toda velocidad, con el sudor saco un poquito de lo que llevo dentro, es mi válvula de escape.

-menos mal que estoy en buena forma, ¡vaya carrera!

-lo he hecho miles de veces, acabo de descubrir el porqué, te diré más, cuando estaba con Manuel y algo me atormentaba, salía corriendo como ahora, luego volvía esperando encontrármelo donde lo había dejado, siempre me lo encontraba, nunca me falló ¡qué pena! No sé si llegaste a conocer a Manuel, el de verdad, el que lo daba todo.

-sí, era un tío cojonudo, lo sé por propia experiencia.

-bueno a lo que iba, el cambio está en que hoy no he salido huyendo, por lo menos de ti, te he agarrado de la mano te he arrastrado conmigo, lo siento, me he agarrado a tu mano porque se que tu puedes acompañarme. Quizá, inconscientemente yo sabía que Manuel no era tan fuerte como quería aparentar, de hecho sufría muchísimo viéndome mal. Creo que tú eres mucho más fuerte que él, para estar conmigo tienes que serlo, no tienes ni idea en el berenjenal que te metes, piénsalo, estás a tiempo, a lo mejor el que sale huyendo eres tú.



Hasta mañana. Agur.

MARIAN

jueves, 13 de octubre de 2011

SINDROME DE ABSTINENCIA

-¿damos una vuelta?
-como quieras.
-como queramos será.
-como queramos ¿satisfecha?
-¿Cuándo vienes al balneario no sales nunca?
-poco, vengo a relajarme a no hacer nada.
-el plan es bueno, yo me acabo aburriendo sin salir, necesito calle.
-vale, vamos a dar una vuelta.
Salgo buscando el tabaco, mi último cigarro me lo fumé ayer a las cinco de la tarde, ahora son las tres de la tarde, estómago lleno, momento ideal para tomarse un cafecito y un placentero cigarro. Según lo saco, me pega un manotazo y me lo tira. No soporto que me hagan eso, así que cojo otro, antes de llegar a mi boca me lo rompe.
-no hagas eso, fumar o no es decisión mía.
Digo intentando mantener la calme y los buenos modales.
-no has parado de toser en toda la noche.
-es mi problema y no toso por el tabaco, es el otoño que me sienta muy mal.
-no me has dejado dormir y dices ¿qué tu tos es alérgica?
-sí, así es.
-vaya excusa más tonta.
-no es ninguna excusa, es lo que hay.
-si tu lo dices..
-si yo digo ¡QUÉ! ¿No me crees?
Me mira, no se definir su mirada, me está sacando de mis casillas, aún y todo intento mantener la calma, vendería mi alma por un cigarro, ¡sólo uno! ¡Un puto cigarro! ¡Mierda! Si enciendo uno posiblemente intente de nuevo quitármelo, no sé si va a ser posible mantener las buenas formas, pero por otro lado ¡quiero fumar! Es asunto mío, de nadie más, ¡es mi problema! Si toso ¡es mi problema!  Fumo porque me da la gana ¡punto pelotas! Enciendo otro cigarro, no se le vaya a ocurrir quitármelo, este no sabe la mala leche que me gasto. HA TENIDO LA MALA IDEA DE TIRARMELO, me planto delante de él.
-¡TU DE QUÉ VAS!
-toma fúmate el paquete entero, estas histérica. Estas enganchadisima al tabaco
-¡es mi problema!
-y el de la gente que te quiere.
-¡CHORRADAS!
Antes de acabar de decirlo ya me he arrepentido. Dejo que la nicotina haga su trabajo, le doy unas buenas caladas a mi cigarrillo, ¡qué necesidad!
-lo siento.
Digo lo más humildemente que me sale.
Seguimos paseando sin abrir la boca, le miro se reojo, no sé si está enfadado conmigo, no me mira lo cual hace que me sienta muy incómoda. Tiro el cigarro, se me hace poco, llevaba muchas horas sin fumar. Pasa su brazo por mis hombros, nos miramos y sonreímos. Parece que ya pasó.
-hay algo que no entiendo ¿nos sentamos?
-no, prefiero andar ¿qué es lo que no entiendes?
-no te he visto coger un cigarro desde ayer, no nos hemos separado lo sé de cierto….
-ya sé lo que vas a decir, es así, puedo aguantar sin fumar, si no se puede fumar, no fumo, no pasa nada, pero siempre sabiendo que más tarde fumaré. Si entro en un sitio, hoy en día no se puede fumar en ningún lado, no pasa nada, ni salgo a fumar a la puerta, como hacen otras personas, me a guanto y punto. Cuando considero que ha llegado el momento de fumar, tengo que hacerlo, se acabó el control, tengo que fumar. Mi cuerpo reclama su dosis de nicotina, de las porquerías que le meten al tabaco, no me vale con un cigarro, necesito más.
Enciendo otro cigarro, esperando que no se le ocurra quitármelo. Respeta mi necesidad del dichoso veneno.
-eso es sintomático.
-ya, pero no intentes analizarlo, como bien has dicho, estoy enganchadisima a esta mierda de veneno.
-¿porqué tienes tanto miedo a analizar tus reacciones? Es la primera vez que dejas salir tu enfado.
-¿porqué tienes tanto empeño en verme enfadada?
-porque tu mirada, tus gestos, tus reacciones, indican que estás enfadada y mucho, lo que no sé es porque no quieres mostrarlo
Enciendo otro cigarro.
-el tabaco no va a aliviar tu enfado.
Absorbo el humo intentando controlar el llanto que sin saber porqué acude a mi garganta, me cuesta muchísimo mantenerlo ahí. No quiero entrar en esa dinámica, ya he llorado, se acabaron los lloros, quiero vivir el presente, enterrar el pasado, vivir, fumando si es necesario, pero ya vale de llorar.
Se planta delante de mí.
-he dado en el clavo.
Sonrío forzadamente, mientras unas lágrimas rebeldes recorren mi cara.


Hasta mañana. Agur



MARIAN

viernes, 7 de octubre de 2011

¿PIENSA MAL Y ACERTARAS?


¿Qué hace? ¡Qué sonido más...no sé cómo definirlo! ¿Qué hará? Está en el baño, no quiero pensar mal, ya estoy con mis chorradas, la puerta está entre abierta, si estuviera haciendo algo indebido, siempre entre comillas, hubiera cerrado la puerta, digo yo, o a lo mejor no, y ¿si busca que le pille? ¿Será un pervertido? A primera vista no me lo parece, no lo conozco demasiado. Ayer estábamos cansados, no hubo sexo, pero tampoco tiene edad de estar pensando todo el día en ello, a saber, uff nunca se sabe. Me da no sé qué asomarme, tengo que salir de dudas, sea lo que sea tengo que saberlo. ¡Tengo unos despertares más extraños! Mi cerebro me bombardea pensamientos, uno tras otro, sin parar. Siempre me levanto divagando, a lo mejor hoy no, ¡madre mía! ¿Habrá llegado ya?....no, sigue, parece ser que no, podría ir a ayudarle, a lo mejor es eso lo que espera de mi ¡qué fuerte! ¡¿Le estará dando un ataque al corazón? Y yo aquí pensado mal. ¡Qué agobio! No me lo perdonaría en la vida… es que me da no sé qué asomarme. Lleva unos diez minutos dándole vueltas a lo mismo ¿qué hago? Tengo que mirar, me asomo un poco y luego decido qué hago, salgo corriendo o le ayudo ¿y si preparo la maleta por si tengo que salir corriendo? ¡Qué exageración! ¿A estas alturas me voy a asustar por eso? Asustarme no sé, pero que no me iba a hacer mucha gracia, eso sí lo tengo claro. ¡Un poco de respeto! Puedo llegar a entender que le apetezca y por no molestar, ¡pues ni así! ¿Para qué estoy yo aquí? ¡Joder! Me está haciendo sentirme fatal, estas cosas no me gustan. Puedo llegar a entender muchas cosas, pero siempre dentro de un orden, sin faltar al respeto, eso sí qué no se lo aguanto a él ni a nadie, por ahí no paso. Faltaría más.

Ha parado, momento ideal para asomarme, hago como que me acabo de despertar y ya está.

-¡hola! ¿Qué haces? Estás todo sudado y rojo como un tomate ¿qué postura es esa?

-hay que apañarse con lo que hay, el gimnasio no lo abren hasta las diez.

-ya.

-¿te animas?

-¿a qué?

-abdominales.

-no, gracias.

-¿una duchita juntos?

-bueno…



Hasta mañana. Agur.



MARIAN

jueves, 6 de octubre de 2011

EL MASAJISTA


Salgo de darme un masaje ¡en la gloria! ¡Cómo está el masajista! Para hacerle un favor ¡qué manos tiene! Estoy como flotando, pero sin el cómo. Dice que estoy muy tensa ¡qué majo! Que tengo que tener terribles dolores de cabeza, pues no, no me suele doler mucho, tensa ya sé que estoy sin que él me lo diga, fíjate que casi me hace llorar cuando me lo ha dicho, pero lo he controlado bien, con no contestar está solucionado.

Miguel  me esperaba en la salita de espera, no sé muy bien porque se ha quedado ahí, pues él no quería masaje ¡ah! se me olvidaba comentar, es que estamos en…… no me sale la palabra, luego lo digo , a veces me pasa. A lo que iba, Miguel me esperaba tranquilamente sentado, le he echado una sonrisa, lo más seductora posible.

-¿vamos?

-ese ha conseguido lo que yo no soy capaz.

-balneario.

-¿qué?

-es que llevo rato queriendo decir esa palabra y no me sale. Cosas mías. ¿Qué decías?

-has sonreído.

-llevo todo el días sonriendo.

-pero no como ahora, lo has hecho con ganas, no por cortesía.

-te he sonreído a ti, no al masajista.

-ya, pero el causante de tu sonrisa ha sido él.

-no, él ha conseguido que me sienta relajada por un momento, a ti te dedico ese momento, el mal del alma no se cura con un masaje, un amigo puede ayudar.

-soy un puto celoso, conozco al masajista. Todos los años vengo un par de veces por aquí, todas las mujeres andan detrás de él.

-todas no, yo no le he mirado, no sé ni cómo es, solo me interesan sus manos.

-de mi ¿qué quieres?

-que seas mi amigo, mi confidente, mi amante.

-solo cumplo tu último deseo.

-tiempo. No es culpa tuya, soy así, me cuesta mucho, creo que si sigues insistiendo lo conseguiré, vas bien.

-me alegro, ¿lo de amante lo hago bien?

-estupendamente, no lo digo por cortesía, es así. Eres cariñoso, paciente, me encanta estar en tus brazos, sentir tus dedos en mi espalda, esos masajitos que me das. Tus ojos, Miguel, esos ojos color miel que me miran de mil formas distintas, cuando te he visto ya sabía que algo te pasaba, me hablas con tus ojos. Me encanta cuando entras en algún sitio sabiendo que estoy, me buscas, diriges tus ojazos por todo el local hasta que das conmigo, lo que llevo mal es la frialdad con la que me saludas. Te muestras tan distante conmigo que cada vez lo llevo peor. Entre tú y yo, cada vez lo haces peor, entérate, no lo haces tan fríamente como quieres aparentar, ríete si, si, esa mirada que me echas no va a carde con tus ademanes de frio estirado.

-cada día me cuesta más mantener las distancias en público, que lo sepas, listilla.

-me doy cuenta y me alegro, llevo muy mal esa frialdad aunque sea fingida. Eres muy cariñoso, atento, nunca lo hubiera pensado, no eres tan estirado como pareces. ¿Por qué me miras así?

-¡que tú me digas eso!

-¡qué pasa conmigo!

-tú sí que pareces estirada, fría y calculadora. Parece que miras a los demás por encima del hombro.

-¡te estás pasando!

-es la imagen que pretendes dar a los demás, algo que no puedo entender, porque en privado eres encantadora.

-¿eso es lo que la gente piensa de mi? ¿Qué soy arrogante?

-esa es la imagen que te empeñas en mostrar, esa es la pantalla que te pones para que nadie se te acerque. Todavía no se como yo he conseguido derribar esa supuesta arrogancia.

-porque me gusta tu sonrisa y tus ojos, además eres inteligente, además eres el alcalde, lo más de lo más del pueblo, yo solo me codeo con gente importante. Cambio, de verdad, no soy arrogante, ni estirada, ni fría, ni calculadora, ni nada de las cosas que me has dicho, no soy así.

-lo sé y mucha gente también ¿Qué importa eso ahora? ¿Te importa lo que la gente piense? Siempre he pensado que no.

- otra fachada, porque si me importa ¿la gente del pueblo tiene mala imagen de mi?

-yo no he dicho eso, ni mucho menos.

-no estoy segura.

-¿porqué te importa tanto eso?

-por que sí.

-esa no es una respuesta acorde con mi inteligencia, ni la tuya, por cierto. ¿Qué quieres ocultar para que te pongas esa pantalla `protectora? ¿Por qué ese empeño en evitar que la gente te conozca cómo eres? ¿Qué tiene de malo que tanto te empeñas en esconder? Perdón ya lo he vuelto a hacer, es que como me has dicho que quieres que sea tu amigo, me he dejado llevar por el momento, cambia esa carita, volvamos a mis putos celos y a esa sonrisa que hace que me enamora cada día más de ti. Imaginarme a ese play boy poniendo sus manos con sus diez dedos en ti, no me hace mucha gracia, ¿el once no te lo ha enseñado verdad?

-que se le ocurra ¡le meto una! Que se entera.



Hasta mañana. Agur.





MARIAN

miércoles, 5 de octubre de 2011

ENCEFALOGRAMA PLANO


-¿paramos a comer?

-como quieras, yo no tengo hambre.

-tú nunca tienes hambre,  hasta que ves comida delante.

-sí, eso es verdad.

-estás muy seria, me gustaría pasar unos días agradables contigo, sin pretenderlo creo que te he molestado, lo siento. Lo único que quiero es que confíes en mí, no darte el día. ¿Qué puedo hacer para que confíes en mí?

-tiempo.

-vale, suelta un taco con mala leche.

-déjalo estar, cuando lo haga será porque me sale, no es necesario forzar nada, como tu bien sueles decir.

-vale, entonces dime algo agradable, una sonrisa de las que me enamoran.

-tampoco me sale en este momento, estoy plana, ni triste ni alegre, encefalograma plano.

-¡coño! ¿Tengo que reanimarte?

-inténtalo, estoy en crisis de pensamiento, ni buenos ni malo, cero.

-algo de actividad cerebral ya debes de tener, aunque sea poco, si no, no podrías hablar.

-lo hago por inercia, se me da bien. Me siento como la economía en este momento.

-¿qué harías para cambiar las cosas?

-empezar de cero. Hay tantas cosas mal hechas, que es imposible arreglar nada tal y como está planteado .un especie de comunismo en el que todos, y digo todos, seamos iguales, donde no mande el que más tiene, si no el más inteligente, donde el dinero no tenga valor, donde las necesidades básicas estén cubiertas y aseguradas. Mientras el mundo gire en torno al dinero, mientras los bancos manden, no hay nada que hacer. ¿A quién le perjudicaría una banca rota?  Al que tiene dinero en el banco porque al parado que ya ni cobra, creo que le va a dar lo mismo. ¡A la mierda con todo! El mundo está mal organizado. Hay que empezar de cero. Todos en pelotas y comiendo lechuga, manzanas ¿qué tontería es esa de prohibir comer? Se come lo que haya, todo es de todos. Hay que empezar de cero, no hay más remedio.

-¿despertarnos un día en un prado verde lleno de árboles frutales? Por ejemplo.

-por ejemplo, con cabañas, no donde no exista la envidia, es uno de los peores defectos del hombre, donde solo mande la inteligencia, donde si alguien es más fuerte y consigue dos manzanas, ponga la que le sobra encima de la mesa, sin tentaciones de esconderla para pegarse el festín solo. Donde nadie mire por encima del hombro a nadie.

-he dicho.

Hasta mañana. Agur.

MARIAN

martes, 4 de octubre de 2011

A VECES PARA PODER SOBREVIVIR COMEMOS VENENO


He pasado por mi casa a hacer la maleta. Oscar no estaba, era tarde. Han pasado los tres días que le di de plazo para desaparecer, la verdad es que no he hecho nada para resolver lo que sea que tengamos que resolver, pero ojalá no le vuelva a ver. ¡Ya está bien! El pasado, pasado debe de quedar.

Salgo de casa con la maleta, con la tonta sensación de que ya no voy a volver o quizá sea que no quiero volver. Esta casa se me hace grande, oscura, no sé lo que tiene, pero ya no estoy a gusto en ella. ¡Con lo bien que he vivido yo aquí! ¿Qué me pasa ahora? Desde que la vi por primera vez desee tenerla, esta era la casa de mis sueños. En fin, que me voy, ya volveré, no me queda otro remedio de momento. De todos los hombres con los que he estado solo me quedan sus casas ¡qué pasada! O ¡qué curioso! Eso no es del todo real, la primera me costó mucho trabajo, sufrimiento y malos ratos conservarla, lo logré porque en algún sitio debía de estar escrito que así debía ser, la otra me calló sin comerlo ni beberlo, como un regalo de Manuel que a lo mejor presentía que su vida no iba a durar mucho, cambio de tema, no me apetece hablar de eso ahora. Me voy una semanita con Miguel a remojo, todo el día entre chorros, masajitos, siestas. Alguna cena especial, espero, llevo ropa para eso, muchas risas, eso espero, relax, por favor. Aunque con los bocinazos que ahora mismo me está pegando, no sé, a lo mejor tengo que pegarle un par de gritos para que se relaje, aún no lo he hecho pero en algún momento tendré que empezar ¿qué clase relación llevamos que aún no nos hemos enfadado ni una sola vez? Con lo que me gustan las reconciliaciones ¡un morbo!

-ya, ya estoy – le digo dulce y sonrientemente.

-¡venga tardona!

-¿tenemos prisa para algo?

-si, para salir del pueblo y poder comportarnos como una pareja normal.

-eso no lo voy a entender ni aunque haga un máster en sicología. De verdad ¿a qué estamos esperando para hacer pública nuestra relación? ¡Cómo suena eso! ¿Tendremos que hacer una exclusiva? ¿Lo publicamos en el ttipi-ttapa?

-lo que tenga que ser será.

-ya, da lo mismo, tiene su cosa, parecemos amantes.

-si, la verdad es que a veces tiene su cosa, como tú dices, pero a mí me gustaría llegar a algo más, no tengo edad ni ganas de andar jugando a amantes. Bueno una vez de que llevemos una relación normal a lo mejor tengo que buscarme una.

-¿eso porqué?

-eso se supone que hacemos los hombres ¿no?

-nunca me habrás oído decir semejante cosa, yo soy fiel, exijo fidelidad, así que por ahí vamos mal, aunque sea un mal chiste.

-¿eres celosa?

-no digo nada, pero si.

-hay tantas cosas de ti que no conozco, Marian, me gustaría hacerlo. Pero no me lo permites, eso es lo que hace que tenga dudas de ti. No pretendo presionarte, ¿confías en alguien?

-dame tiempo.

-llevo tres mese escuchando lo mismo, no es cuestión de tiempo, yo confió en ti ¿porqué no confías en mi?

-no todo el mundo somos iguales, ni las experiencias en la vida te marcan igual.

-¿qué soy yo para ti? ¿Tu amante? La persona con la que pasas buenos ratos y ya está.

-no, ni mucho menos.

-para que una relación marche como es debido, tiene que haber confianza por parte de los dos, yo te he contado un montón de cosas, yo de ti se muy pocas cosas.

-¿qué quieres saber de mi?

-se que te han pasado muchas cosas, pero no hablas de ello, ni una sola vez desde que te conozco te he escuchado hablar de tu hija, yo tengo dos hijos, te he contado miles de anécdotas de ellos.

-ya Miguel, pero mi hija ya no está.

-¿Dónde está tu hija, Marian?

-ya lo sabes.

-dilo.

-muerta, ya lloré por ello, ya maldecía, no entiendo que es lo que quieres que haga.

-hablar, si es cierto que la lloraste ¿la has olvidado?

-eso nunca.

- nunca te escucho hablar de ella.

-¿qué quieres que te diga? Que a pesar de los años trascurridos, me sigue doliendo, es tan evidente que no hace falta hablar de ello.

-aparte del dolor de la perdida, tiene que haber más cosas, mil vivencias, cuando alguien muere, al cabo de los años recuerdas las cosas bonitas que viviste con esa persona ¿Qué vivencias tuviste tu con tu hija? Da la sensación que estás parada en el momento de su muerte. Hablas muchísimo de Manuel que tampoco está, es curioso que no menciones nada de tu hija o tu primer marido. ¿Qué sientes al respecto?

-muchísima frialdad.

-eso no es normal, eso se llama autodefensa, supervivencia. El problema es que a veces para sobrevivir comemos veneno, eso trae consecuencias ¿me explico?

-perfectamente.

 Hasta mañana. Agur.



MARIAN

lunes, 3 de octubre de 2011

NO SE PUEDE LLAGAR A TODO


Miguel ha ido a comerse parte de lo que han cazado, yo ya le he dicho que conmigo no cuente, imposible. Si no me trae la caza limpia y troceada, no pienso ni mirarla, me da cosa.

Me he quedado en su casa esperando, no sé cuando vendrá. He pasado un buen rato tumbada en el sofá viendo la tele, pero me aburre soberanamente. ¡Vaya programación! No lo soporto. Miguel no utiliza mucho el sofá, se nota enseguida, no tiene la formita hecha, es un hombre muy ocupado, entre el ayuntamiento, las caminas por el pueblo y hacer de jardinero casero, como él dice, no le debe quedar mucho tiempo, si a eso le añadimos el tiempo que pasa conmigo, vamos ni un momento para dedicarle al sofá.

Nunca me siento a gusto en casa ajena, menos cuando el dueño no está. Como en esta ocasión, sería el momento ideal para el cotilleo, no me parece bien, a mi me sentaría mal, ahora que por mirar un poco, no pasa nada. Un pequeño vistazo, solo por encima sin enredar mucho.

Es muy ordenado, su casa…. bueno, no se puede llagar a todo, es un hombre muy ocupado, voy a pasarle el “pronto”, tendré que buscarlo primero. Lo dicho, es ordenado, el sitio más lógico para guardarlo con la bayeta y todo al lado, que no la utiliza mucho, no se puede llagar a todo, imposible.

¡Madre mía! Tiene cientos de libros, de todo tipo ¿qué estudios tendrá?, creo que estudio periodismo, pero nunca ha ejercido, no estoy segura. Lo que tiene que costar mover todo esto para limpiar, no me extraña que no lo haga, ahora también digo que un poco por encima ya podía hacer de vez en cuando, no se puede llagar a todo. A demás entre los libros tiene un montón de papeles, que ni voy a tocar no vayan a ser cosas del ayuntamiento y la liemos. Aunque no creo, por si acaso ni tocar. En fin, que una cosa es curiosear y otro intentar descubrir ¡qué! ¿Algún secreto inconfesable? Todos tenemos cosas que no queremos contar ¿o no? A mí no me gustaría que me anduvieran en mis cosas, es muy posible que a él también le moleste, me estoy sintiendo mal, no estoy haciendo bien. ¿Qué hago con el polvo que he quitado? ¿Lo vuelvo a poner? ¿Qué clase de confianza puedo exigir si hago estas cosas?

Mejor me vuelvo al sofá, habrá que hacerle la formita para que sea más confortable. Me aburro, no hay nada que me interese en la tele ¡vaya porquería de programación! Me cansa. Voy a imaginarme que está sentado aquí a mi lado, eso se me da bien, a dormir, ya me iré a la cama cuando vuelva, sola no.



No sé a qué hora llegó, estaba un poco piripi, sí, sí ¡esos ojillos! Me quedé sopa en el sofá, me despertaron sus caricias, el olor a pacharán y tabaco, hasta me dieron ganas de fumar a mí, no lo hice, no vaya a ser que me desvele y luego me pase la noche cortocircuitando mi cerebro. Se quedó dormido un segundo después de acostarse, roncando ¡qué barbaridad! No es que parezca un animal herido ¡no! Un manada. Como se notan los excesos del día durante la noche. En fin, imagino que habrá estado a gusto, digo yo.



Hasta mañana. Agur



MARIAN



domingo, 2 de octubre de 2011

¡QUÉ BIEN SE DUERME CON COMPAÑÍA!


¡Qué bien se duerme con compañía! y no, no me ha hecho falta el pijama, calor humano es lo que yo necesito. Me levanto con mucho cuidado para no molestar, le dejo roncando como un descosido ¿porqué todos los tíos roncan? Bueno a lo mejor también roncamos nosotras, pero como no nos escuchamos…. Ahí lo dejo. Fíjate qué tontería  que hasta me gusta oírle roncar, para mí es un sonido familiar, este parece un animal herido ¡pobre! ¿No tendrá un mal sueño? Ahora que lo pienso ¿no ha ido a cazar? ¿Dónde está la caza? ¿Qué caza? Casi mejor que no lo vea, otra tontería de las mías, pero si conozco al animal no puedo comérmelo. Me da cosa, me imagino al animal todo ensangrentado y no, lo siento, no puedo. Me pasa también con las hortalizas, yo antes, hace mucho, tenía una pequeña huertita, pues no me comía los tomates a gusto, las lechugas sí, los pimientos no llegué a probarlos, tuve mala experiencia con los tomates y ya no fui capaz. Fíjate que luego voy a la carnicería  o a la frutería y no tengo ningún problema. ¡Cómo me gusta divagar cuando me levanto! Pero lo que he contado es verdad, no volví a poner huerta por eso.

Miguel tiene huerta, tomates ya no tiene. Por cierto, mira que le he visto veces en su huerta, nunca me ha dado nada, ni un tomate, ni una mísera lechuguita. Aquí según vas paseando vuelves a casa cargada con todo tipo de hortalizas, él nunca me ha dado nada. ¡Será rácano!

El jardín lo tiene precioso, eso sí, de llamar la atención bien cuidado y con mucho gusto, alguna rosa sí que me ha regalado, alguna cala también, pero poco eh, lo dicho que es un poco rácano. Da lo mismo, ya iré a comprarlo lo que sea que me apetezca. No es lo mismo, el encanto de un regalo es que alguien se acuerda de ti, que intente agradarte ¿sí o no? Da igual lo que te regalen el caso es que te regalen.

-¡egunon!

Me he asustado, de tan absorta que estaba con mis divagaciones.

-¡hola! ¿Por qué nunca me has regalado un tomate?

-¡qué!

-ni una lechuguita, ni una calabaza, las has tenido bien grandes, que las he visto. Llevo muchos años viendo trajinar en tu huerta, nunca me has dado nada ¿por qué? ¿De qué te ríes?

-ya te regalaré algo la próxima vez que te vea, ya queda poca cosa.

-pimientos verdes ¡qué forma más peculiar tiene lo pimientos! ¿No? Cuando los ves en el cestillo en la tienda, son normales, están todos apelotonados, ¿en qué pensabas cuando los plantabas?

-a saber, en penes no, desde luego, no suelo pensar en ellos, más bien todo lo contrario.

-en tu jardín no se puede tomar el sol, todo el mundo te ve ¿porqué no lo tienes vallado como todo el mundo?

-me gusta así, de que sirve tener un jardín bien cuidado si nadie lo ve.

-ahí tienes razón. Pero ahora yo podría salir a desayunar, cosa que me encanta hacer, pero como me tengo que esconder pues nada, en la cocina.

-te has levantado con ganas de hablar, ¿aprovechamos y me cuentas alguna cosita de las tuyas?

-no fastidies, con lo que me gusta a mi hablar de chorradas, otro día.

-pasamos el día juntos ¿no?

-si claro, por supuesto, prohibido conversaciones serias.

-¿algún día conseguiré sacarte algo? Un taco bien dicho, por ejemplo.

-como arranque verás, llevo un mochilón en mis espaldas que el día que me da por abrirlo, salen sapos y culebras por mi boca. Así que déjalo como está, pasemos un buen día, que tenemos que recuperar.

-esta noche tengo cena.

-bueno, ya te esperaré en casa.

-es una pena, podríamos ir juntos, pero como tenemos que escondernos, no se puede.

-perdona, guapo, lo de escondernos es cosa tuya.

-no, guapa, tuya.

-de eso nada. Me parece que no te fías de mí.

-no es eso, solo que a veces estás muy distante conmigo, como si todavía no lo tuvieras claro.

-soy así, no tiene nada que ver contigo.

-hablemos entonces.

-déjalo.

Hasta mañana. Agur.



MARIAN

sábado, 1 de octubre de 2011

MEJOR QUE NO SE ENTERE NADIE


Vicenta se va y yo me quedo un poco mal por el tema de mi vecina, la innombrable, que la llamaba Manuel, eso era lo más dulce que decía de ella. ¿Qué le habré hecho yo a esta chica? No entiendo su comportamiento hacia mí, pero si no nos vemos, no entiendo nada. A gusto pasaría del tema, que le den y se como ella solita su mierda, pero Vicenta tiene razón, no se puede consentir, “no a la violencia”. ¿Pero qué voy a sacar yo en claro de todo esto? Un mal rato, realmente me da lo mismo lo que pueda decir de mí, mientras que no se me acerque, por cierto tiene una orden a alejamiento, no se puede acercar a mí. No lo hacemos a raja tabla, evidentemente, vive a tres casa de la mía, en teoría no podría estar ahí, pero ya dije en su momento, si ella me deja tranquila, por mi no hay problema. No entiendo nada de lo que le pasa a esta chica conmigo, tampoco me apetece romperme la cabeza con el tema ¡me resbala lo que piense!

Llamo a Fermín, me dice que para adelante, no tengo ganas de discutir con él.

-¿Cuándo es?

-dentro de quince días.

-vale, porque tengo planes para la semana que viene, me voy fuera.

-¿sola?

-no tengo nada que decir.

¡Los comentarios que habrá por ahí de Miguel y míos! En fin. No pienso dar explicaciones.

-ya me lo has dicho todo.

-¿con quién se supone que me voy?

-hacéis muy buena pareja.

-¿hay apuestas?

-no, de momento no. Pero en cuanto os vean un poco más juntos las habrá. ¿Hacemos una?

-¡NO! Estáis enfermos. ¡Qué pueblo! ¿Tú y Luisa os separáis?

-¿Quién cojones te ha dicho eso?

-cosas que se dicen, ves, no hay que hacer caso a todo lo que se cuenta.

Me ha colgado todo cabreado, bueno ya se le pasará, es Fermín tiene muy mal genio. No tenía que haberle contado ese rumor, yo ya sé que las cosas no les van bien, lo sé de primera mano, tenía que haberme callado. Sí.

Después de la reunión de las clases de pintura, de momento se hacen en el pueblo ¡bien! Hemos ido a tomar un café. Estábamos de cháchara cuando he visto a Miguel entrar en el bar, no lo esperaba hasta mañana ¡madre mía! ¡Qué difícil se me hace contenerme! Me ha buscado con la mirada ¡Dios qué sonrisa me he echado! Se ha acercado a la mesa a saludar, muy cortésmente como siempre hace, se tienen que dar cuenta es imposible disimular, se ha apoyado en la barra, justo frente a mí. He perdido el hilo de la conversación, ¡para tontas conversaciones estaba yo! He ido al baño esperando que él viniera detrás, como siempre hace. ¡Me he llevado una desilusión! Nada, que no ha venido. Cuando he salido no estaba, he ido a pagar mi café, ya estaba pagado por él. Bueno.

He salido del bar, buscándolo por todas las esquinas, según pasaba por la puerta del ayuntamiento un brazo me ha secuestrado. He perdido la noción del tiempo y del espacio. Solo él, sus besos, su penetrante mirada, la desesperación y el ansia de vernos. Me estoy enamorando, estoy enamorada. Nuestros brazos se contienen, intentando evitar lo inevitable. Mi cuerpo cobra vida, mis manos buscan su piel. Me mira sonriendo con sus ojos.

-vámonos de aquí.

-ya – digo sin entender los motivos, me siento tan bien con él, que me da lo mismo que alguien pueda vernos, es más deseo que todo el mundo se entere, el alcalde es mío ¡una pancarta en el ayuntamiento!

Vuelve a sonreírme dejando un dulce beso en mis labios.

-si queremos que todo el mundo se entere, hay que hacer las cosas bien.

-ya.

-en este pueblo puedes pasar de ser admirado y respetado a que todo el mundo te ignore y te desprecie en minutos.

-eso es verdad.

-la gente ya está hablando solo con vernos juntos, de nosotros depende entrar por la puerta grande o por la de atrás. Yo voto por la grande, con la cabeza bien alta, a partir de ahí podemos hacer el amor hasta en la plaza. Pero para eso hay que tenerlo claro, lo que tenga que ser será, de momento la historia se queda entre tú y yo.

-vale.

-vamos a casa.

-la tuya  o la mía.

-la mía, no se los motivos pero estás más tranquila en mi casa, que no digo nada pero me doy cuenta.

Esta conversación hace que me sienta incómoda, se que tiene razón, cuando estamos en mi casa tengo la sensación de que algo estoy haciendo mal, no tiene sentido pero es así como me siento, mis cosas sin resolver, supongo. No tengo ganas de pensar en ese momento, solo quiero estar con él, reflejarme en el brillo de sus ojos color miel, que me miran anhelantes, que consiguen que mi corazón se pare y retome su  palpitar con la misma intensidad de su mirada.

Hasta mañana. Agur.



MARIAN.