viernes, 22 de abril de 2011

ESTOY MUY ASUSTADA, VAMONOS

-¿qué llevas que vas tan cargado?
-mis cosas.
-¿ya sabes que tenemos media hora de caminata hasta las rocas?
-sí, anda y deja de refunfuñar.
-no te he dicho nada.
-por si acaso, no me fio nada de ti, eres capaz de  empezar a ponerme caritas y nos quedamos a mitad de camino.
-perdona, guapo, el que siempre pone pegas para andar eres tú.
-Bah, bah, bah, excusas.
Qué guapo está con la visera, se pasa el día huyendo del sol, ¿cómo es posible que este tan moreno? Y tan guapo. ¿Qué coño llevará en la bolsa? A saber que se le ha ocurrido, si es que va todo cargado, entre la bolsa misteriosa, la guitarra.
-déjame que te ayude, ¿ya sabes que todo lo que baja sube?
-se dice al revés, todo lo que sube baja.
-ya pero nosotros estamos bajado, y digo yo ¿subiremos no?  O a lo mejor, como no te gusta andar y menos subir cuestas, tú eres capaz de quedarte allí.
-No me importaría nada tener una casita por aquí, igual algún día me lo planteo en serio ¿te imaginas?
-en verano está bien,  cuando llegue el invierno ¿qué hacemos cuando azote el agua? Y ¿esos temporales que suele haber? ¡Qué!
-ya veo que no te ha gustado la idea, yo pensaba que te gustaba el mar, ver un temporal desde una ventana, tiene que ser espectacular.
-sí, supongo que sí. Yo creo que he debido de tener un susto con el mar, no sé si en la playa, no sé, en algún sitio o quizá si es verdad que nos reencarnamos creo que en mi vida anterior morí ahogada en algún mar.
-explícame eso.
-a lo mejor solo es una pesadilla. Tengo la sensación de que el agua me arrastra y no puedo hacer nada, lo curioso es que de pequeña solía dejarme llevar por la resaca, me encantaba la sensación de ser arrastrada por el retroceso de las olas, pero ya de mayor, no sé, me da un poco de miedo el mar, es más al pensarlo, porque luego cuando voy a la playa no tengo miedo, no sé si me explico.
-más o menos.
-una vez en Hendaya, antes de vivir en el pueblo solía ir a darme caminatas a la playa de Hendaya, hacia una vuelta por arriba y volvía por la playa, una vez no calcule bien y en la zona de rocas me lo hicieron pasar muy mal las olas, fue una tontería, simplemente me mojaron, pero me cogió en medio y no tenía más remedio que seguir para a delante, me asuste muchísimo, no volví a hacerlo ni aunque la marea estuviera baja. Lo pasé fatal. Tuve la sensación de que no iba a salir de allí.
-no sabía que las olas te daban miedo, no hubiéramos venido.
-me dan mucho respeto, y que conste que de cría me encantaba jugar con las olas, es más, cuando había temporal íbamos al paseo nuevo a esquivar olas, nos encantaba, acababa siempre empapada, hoy en día no te dejan ni acercarte cuando hay temporal, pero entonces que todo estaba permitido lo hacíamos, una temeridad, para habernos tragado el mar. En las rocas, madre mía, para habernos matado, cuando había mucho oleaje no nos dejaban bañarnos, pero más de un arañazo con las rocas ya nos hemos llevado, y algún golpe también.
-tú no te das cuenta, nena, pero cuando estás mal, en esos momentos en los que te encierras tanto en ti misma, me llamas, me pides ayuda, yo pensaba que eran cosas mías, pero esta vez me ha quedado clarísimo, ¿sabes por qué estamos aquí? Porque tú me lo has pedido.
-es imposible, como mínimo tendría que haber pensado en este sitio, te aseguro que no lo he hecho.
-no sé como lo haces, pero lo haces, nena. Te metes en mi cabeza, no sé cómo explicarlo, pero sé que lo haces y me has pedido que te traiga aquí.
-no tiene sentido, se que alguna vez he hecho que me llames pensando en ello, hasta he llegado a saber dónde estabas, solo pensando y hablando contigo mentalmente, pero he sido consciente de lo que hacía, pero en esos momentos en los que para mi cerebro no puede ser, para hacerlo tengo que querer ,me tengo que relajar. Igual es cosa tuya.
-tu cabecita es mucho más lista de lo que tú te crees, nadie puede parar el cerebro, nena, ni  tú, aunque te parezca que si, no sé como lo haces, pero lo haces, me llamas, me pides que te saque de ese estado y esta vez hasta me has dicho donde quieres que te traiga.
-no sé, Manuel, da un poco de miedo eso.
-es un poco raro, pero miedo no.
-fíjate que casi me dan ganas de darme la vuelta, me está dando mal rollo.
-no va a pasar nada, vamos a pasar un tarde tranquilos nada más.
-pues ya no voy a gusto, para un poco. Vamos a hablarlo. Cuando pasó eso con la innombrable, que te juro que sigo sin acordarme de lo que pasó, lo único que te puedo decir, es que quise defenderme, si no hubiera sido por Ramón, me hubiera enzarzado con ella, quería pegarle, Manuel, cuando a mí la violencia me asusta, me alejo de ella, me metí en medio de la pelea, cosa que no hago nunca, no sé si le pegué, no recuerdo lo que pasó. Los días siguientes he estado rodeada de sangre, la he tocado, olido, quizá sea un recuerdo de algo, no lo sé, algo a tenido que pasar para que yo tenga esa sensación, no sé lo que es, de verdad, ahora creo que fue en las rocas, lo que sea que pasó fue aquí, me da miedo, no sé si la sangre es mía o de otra persona, pero sé que he estado rodeada de sangre. No quiero seguir bajando. Me da miedo.
-¿confías en mi?
-igual no es algo que tú puedas controlar, si confío en ti, lo mismo que confiaba en mi padre en ese momento, pero algo me dice que puede pasar algo.
-estando a mi lado, nadie te va a hacer daño, nena, nadie, confía en mí. Lo que te está pasando es que tienes miedo a lo que puedas recordar ahí abajo. Solo va a ser un mal recuerdo, dame la mano, lo pasaremos juntos, si estamos aquí es por algo, tenemos que seguir.
-pues ya está llegando, pero no estoy segura ¿y si es algo que mi cabeza crea?
-dilo.
-fue mi hermana, me pegó y me asustó con su mirada puedo sentir sus ojos llenos de odio ya sé lo que pasó, vámonos de aquí por favor, ya vale por hoy. Creo que mi hermana quiso matarme. Cuando veníamos aquí éramos muy pequeñas, mi hermana pequeña, no había nacido todavía, dejamos de venir, no sé porqué, igual ahora si lo sé, aquí paso algo muy grave entre mi hermana y yo. Ahora se porqué desde siempre hay ciertas miradas que me dan miedo, pensaba que era cosa de mi madre, pero no, esos ojos llenos de odio que acabo de ver, son los de mi hermana. Vámonos quiero irme, yo me voy.

miércoles, 20 de abril de 2011

¿VAMOS A LA CAMA?

-Mírame, Marian, no tienes nada de qué avergonzarte. Levanta la cabeza ¿quieres volver a la cama? Vamos los dos, yo te llevo.
La cogió en brazos, se dejó hacer, sin fuerzas para protestar. Sentir sus brazos le agradó, a gusto se hubiera agarrado a su cuello, pero no estaba segura de que fuera eso lo que realmente quería. La dejó en la cama, con tanta dulzura, la desnudó, la arropo con las sábanas, besó su mejilla y se acostó a su lado. Se acercó a él buscando sus brazos protectores, se sentía tan bien en sus brazos, había tanto amor en cada cosa que hacía.
-esto no es lo que quiero.- dijo de repente.
-¿qué es lo que no quieres, nena?
-quiero vivir, Manuel, quiero disfrutar de la vida contigo, eres lo mejor que me ha pasado en mi vida, no podemos seguir así.
-¿quieres levantarte?
-sí, quiero hacer planes contigo, quiero ver el brillo de tus ojos.
-¿ahora? Estoy tan a gusto que estaba a punto de dormirme, llevo muchas noches sin dormir bien, déjame dormir un rato, pesada, ahora me va y me dice que quiere levantarse. Has sonreído,¡ bien por mí!
-nos vamos a levantar ahora mismo.
-déjame dormir un rato.
-luego nos echamos una siesta, ve pensando dónde vas a llevarme a comer, tengo hambre.
-vamos a Igueldo.
-¿Igueldo? ¿Qué se nos ha perdido allí?
-comemos y luego bajamos a las rocas a darnos un baño.
-has hablado con mi hermana.
-no, ¿conoces el sitio?
-por supuesto, qué tontería, ¿seguro que tú no has hablado con mi hermana?
-que no, pesada, mis padres nos solían llevar de críos.
-igual que los míos, hace muchísimos años que no voy.
-y yo, hoy me he acordado y me ha parecido un sitio estupendo para ir.
-a escondernos, dilo.
-para ir y estar tranquilos, poder hablar, Marian.
Por fin fue capaz de mirarle a los ojos, se quedó prendada, del amor que había en ellos, del apoyo incondicional, entró directa a su cerebro, se fortaleció con su fuerza, con su amor. Correspondió a su sonrisa.
-te quiero- dijo acariciando su mejilla.
-ya ha vuelto mi cachorrita.
-no llores, me vas a hacer llorar a mí.
-si vieras lo que yo veo en tus ojos, déjame que te quiera, que te ayude, tu sí que eres lo mejor que he tenido en mi vida, nena, sin ti no soy nada, contigo he conocido el amor, la ilusión de levantarme por las mañanas para ver tu sonrisa de buenos días, he conocido el sentido de un abrazo, tener a mi lado alguien que lo da todo por mí, estoy deseando llegar a casa, porque sé que me estas esperando y estoy deseando verte. Déjame que te quiera, quiero compartirlo todo contigo, no solo la risa, también el llanto, déjame que sea yo el que te dé, lo mismo que recibo de ti. Déjate querer, nena, con todo lo que conlleva, lo bueno y lo malo, lo quiero todo, te quiero a ti. Eso es lo que quiero que veas cuando me miras. Ahora, nena, si que nos vamos a levantar, tenemos que hablar, no quieras excluirme de tus cosas, vamos a ir a un sitio tranquilo y bonito, que casualidades de la vida, conocemos los dos, ¿te das cuenta? ¿Lo has pensado? Otra oportunidad que se nos escapó de conocernos.
-ya.
-sonríele a la vida, es bonita, los dos juntos podemos con todo, coge mi mano, cariño.
-vale, pero no me agobies mucho.
-no hemos empezado y ya estás poniendo resistencia, hemos hablado ya muchas veces, de experiencias muy duras para ti, déjate llevar por las palabras, sin censurar nada de lo que llegue a tu boca, suéltalo y punto. Nos vamos a relajar, vístete, venga remolona, sal de cama ahora mismo o te saco.
-ya voy.

martes, 19 de abril de 2011

SI ERES MALA, LO MEJOR UNA BUENA PALIZA, ¿NO?

-Hola.
-hola, Marian.
-¿qué tal?
-igual que hace diez días.
-¿te importa darme el agua para que pueda ducharme?
-ya está. ¿Vas a tardar mucho?
-media hora.
-voy al pueblo  a tomar una cerveza y vuelvo.
Está enfadado, no le falta razón, contenta tengo que estar con que haya vuelto. No puedo seguir haciendo estas cosas, lo voy a perder. No puedo seguir encerrándome  en  mi misma de esta manera, se va a hartar. Ahora tampoco tengo claro que tenga ganas de verle, pero ni quiero que desaparezca, no quiero perderle, aunque ahora me siente fría respecto a él, se que le quiero, no puedo seguir haciendo una y otra vez las mismas cosas. Soy como el perro del hortelano, ni como ni dejo comer, lo voy a perder como no deje de hacer estas cosas.
Terminó de arreglarse y salió al porche a esperarle, los cinco minutos de más que le hizo esperar, se le hicieron eternos.
Lo está haciendo queriendo, me parece que esta vez no me lo va a poner tan fácil, va a costar volver a la normalidad, me lo merezco, por imbécil.
Lo observó mientras se ha cercaba, venia con las manos en los bolsillos, con paso lento, casi cabizbajo.
¡dios que daño le estoy haciendo! Tengo que darle la vuelta a esto como sea, ahora voy a ser yo, la que va a tirar de la relación. Esperará que sea como las otras veces, que me cuesta reaccionar, esta vez no, voy a obligarme, aunque no lo sienta en este momento voy a demostrarle que le quiero, que no puedo vivir sin él, que lo es todo para mí. Tengo que disculparme, no me estoy portando bien con él.
-¡hola guapo!
Se sentó a su lado sin contestar y sin mirarla a la cara.
-te he echado de menos estos días.
-me alegro.
-lo siento.
-esta vez ha ido mejor.
-¿a si?
-a durado menos, ahora mismo estás mejor que otras veces.
-ya. Mírame.
La visión de esos ojos tan tristes, la partía por la mitad, se sintió miserable, se odió a sí misma. No era la primera vez que pasaba, otras veces había salido corriendo para no verle así, pero esta vez no, iba a asumir su culpa.
-te estoy haciendo daño. Lo siento.
-no, cariño, te  lo haces a ti, a mi me duele, verte sufrir.
-ya.
-¿cómo cambia la cuestión verdad?
-no sé qué me quieres decir,
- si el daño me lo haces a mí, lo normal ¿verdad? Encaja perfectamente en tu culpa, otra losa encima y resuelto, es fácil. Pero si el daño te lo haces a ti, qué más da, ¿no es lo que tú te mereces? Una buena paliza como castigo, por ejemplo, luego te escondes, para que nadie sepa, que eres mala, que esa paliza te la has merecido.
-¡VALE!
-sé que es inconsciente, que no lo puedes evitar. Por eso este es el mejor momento para hablarlo, Marian, escúchame, cariño, tienes que ayudarme, yo solo no puedo, coge mi mano, habla conmigo. ¿Por qué te aguantas las ganas de llorar?
Entró en casa, esto no era lo que ella había planeado, su cabeza la había preparado para un encuentro bonito, no para esto. Ella quería pedir perdón y ser perdonada. Volvía la vergüenza, la humillación, el no atreverse a mirarle a los ojos, si pudiera, se haría pequeñita hasta conseguir desaparecer, conseguir no ser nada, que nadie reparase en ella, dejar de existir para los demás. Volver a meterse en la cama y no levantarse hasta que hubiera pasado, hasta dejar de sentirse basura, volver a parar el cerebro, para que dejase de mortificarla. Se sentó en una banqueta de la cocina, completamente hundida, sin fuerzas para nada, ni para irse a la cama, si tuviera el valor acabaría con todo, pero no lo tengo.

lunes, 18 de abril de 2011

DONDE ESTAS

Pasó una semana con la sensación de que estaba rodeada de sangre. Llegaba a olerla, en sus sueños  llegaba a sentir su sabor. Sabía que todo acabaría recurriendo a somníferos, pero en esa casa no había, a Manuel ni se molestaba en recurrir, ya sabía la respuesta, salir a la calle, estaba fuera de toda alternativa, la sola idea de encontrarse con alguien y que la vieran en ese estado, la horrorizaba, no tenía fuerzas para dar explicaciones, además estaría en boca de todo el mundo.
Casi no vio a Manuel en toda la semana, se acostaba con ella a las noches y poco más, todas las mañanas cuando se levantaba se encontraba el desayuno preparado,  en la nevera comida preparada que no se molestaba en tocar, se limitaba a tomar café con galletas, cuando su estómago la molestaba,  la necesidad de ducharse varias veces al día y dormir, eran las únicas necesidades de su cuerpo. Cuando estaba despierta se tumbaba en el sofá mirando al techo,  sin pensar en nada, lo había conseguido, su cerebro ya no le mandaba pensamientos, ni sentía ni padecía, lo que no consiguió quitarse era la sensación de estar rodeada de sangre, movía los dedos percibiendo su viscosidad , su olor. Ya llegará, solo necesito un poco más de tiempo.
Al octavo día Manuel no apareció ni a dormir, no consiguió pegar ojo en toda la noche, echaba de menos su presencia, aunque lo ignorase, aunque no le hablase, aunque no se acercase a él en la cama, necesitaba saber que estaba ahí, esperándola, como siempre. Pasó el día esperándole, pasó otro día esperando, nada, no apareció. Normal, se habrá cansado, ya sabía yo que algún día pasaría, es normal, no hay ser humano que aguante esto. Debería irme a mi casa, pero está Joxetxo, allí tampoco pinto nada, no sé qué hacer, ni a donde ir, podía irme fuera, coger el coche y desaparecer, no tengo a quien recurrir, vuelvo a estar completamente sola otra vez, al fin y al cavo es lo que siempre he querido, la relación se ha mantenido por él, por su insistencia, pero ya ha dejado de hacerlo, se ha cansado, normal. Mejor que me vaya, ya me olvidará si no lo ha hecho ya. Revolvió toda la casa buscando el bolso, pero no lo encontró, pues si que estamos bien, en el bolso están mis cosas. Se cansó de buscar,  fue a prepararse un café, no quedaba mucho, pero suficiente, los nervios empezaron cuando se dio cuenta de que ya no había galletas, claro, es normal, es él el que se encarga de traérmelas, si no viene….. ¿Qué puedo hacer?, necesito comer algo, buscó y rebuscó, tiene que haber algo que pueda mojar en el café, no encontró nada, había comida, pero no le apetecía comer nada que no fuera café con algo. En algún momento tiene que venir Itziar, ahora que me doy cuenta no la he visto en toda la semana, igual ha venido y no me he enterado, desde luego no la he visto, no sé qué día es hoy, no sé si hoy le toca venir. ¡Joder! qué desastre, sería tonto morirse de hambre habiendo comida en casa. Si le tocase venir hoy, ya habría venido, son las doce, hoy no viene. Me voy a dar una ducha mientras me mentalizo que tengo que comer otra cosa. No había agua. ¡Joder! ¿Todo se va a poner en mi contra? ¿No habremos pagado el agua? ¿Te cortan el agua por falta de pago? Será algún corte tonto, alguna avería, ya vendrá. ¿Ahora qué hago?
La otra vez que me aislé de todo el mundo, no me faltó de nada, Manuel se encargó de ello, entraba en mi casa sin que yo me enterase, me traía galletas, apagaba las teles que me iba dejando encendidas por todos los lados, yo no me daba ni cuenta, la cantidad de cosas que hizo, pero yo no me enteraba, mira, ahora que ha desaparecido, no tengo qué comer, no me puedo duchar, no encuentro el bolso. La otra vez, salí de su casa solo con las llaves de mi casa, el bolso apareció en mi casa y encima con un montón de dinero,  el móvil, pero qué imbécil soy, la otra vez fue quitándome pastillas hasta que me obligó a salir a por más. No pudo evitar reírse, ahora está haciendo justamente lo contrario, madre mía, tengo que llamarle, ya tenía que haberle llamado. El primer día que no apareció, ya lo tenía que haber hecho, ¡pava! El móvil está en el bolso, que no encuentro. Pues vaya, teléfono fijo no tenemos, pero internet sí. Me parece un poco tonto, pero le voy a mandar un email, en algún momento lo leerá.
Encendió el ordenador, le salió una ventanita que decía “Manuel dice hola”
-hola –contestó riendo.
-¿qué haces?
-tengo hambre, ya no me quedan galletas.
-jjajjjajaj.
-¿me vas a traer más galletas?
-te has comido todas las que había en la tienda.
-tengo hambre.
-ya tienes comida.
-no me apetece nada de lo que hay.
-mucho hambre no tendrás. No te quedan más alternativas,  sales o comes lo que hay en casa.
-no puedo ir a comprar, no encuentro el bolso, en casa que yo sepa no hay dinero.
-¡vaya! qué faena.
-¿no sabrás tu donde está?
-quizá.
-necesito dinero.
-pásate por el banco, ya te conocen.
-está claro que voy a tener que buscarme la vida.
-no sé porqué, con la comida que tienes en casa podías pasarte otra semana encerrada.
-¿y si comemos juntos?
-eso  me gusta más.
-solo hay un problema, no me puedo duchar.
-vaya faena.
-¿sabes tú algo del tema?
-has mirado la llave de paso.
-sí, está bien.
-a lo mejor es que has terminado con el agua del pantano.
-jajajaja.
-¿voy a buscarte?
-no pienso salir, comemos en casa.
-entonces no voy.
-por favor.
-no, Marian, ya está bien, no tienes motivos para esconderte.
-por favor.
-menos mal que no te estoy viendo la cara, si no ya me habrías convencido. No, si quieres que comamos juntos, sal.
- salimos del pueblo.
-vale. ¿Quieres que te lleve un pasamontañas?
-no me vaciles. Necesito ducharme.
-voy para allá.
-vale, no sé ni cómo me aguantas.
-porque te quiero, nena.
-gracias.

domingo, 17 de abril de 2011

ESTARIA MEJOR SOLA

Abrió los ojos, Vicenta seguía meciéndola, le apartó los pelos de la cara y besó su mejilla.
-tienes a tu hombre esperando.
Se incorporó y miró a Manuel, que la miraba sonriendo. Pero sus ojos no sonreirán, ¿era enfado, preocupación, tristeza?, era tristeza. Se acercó a él, reclamando su atención. Se sentó a su lado, se sentía extraña, ralentizada, como si estuviera bajo los efectos de un tranquilizante.
-Voy a ver que hace Ramón.
-gracias, Vicenta.
Apoyó la cabeza en él, que reacciono al instante, abrazándola.
-parece que la innombrable a encontrado la horma de su zapato.
-No me interesan ninguna de las dos. ¿Estás bien? ¿Ya ha pasado?
-estoy muy rara, estoy demasiado tranquila.
-¿eso no es bueno?
-no lo sé, desde luego es raro, me siento como si estuviera bajo los efectos de un tranquilizante.
-no sé qué decirte, ¿te duele? Te ha hecho daño esa hija de puta
-no, ha sido una tontería, estoy bien.
-vamos a ir que te vea un médico.
-no hace falta, solo me ha empujado.
-¿estás segura? Ven.
Ver su imagen en el espejo la horrorizó.
-no me ha pegado, solo me ha empujado.
-suéltate la camisa.
-no recuerdo que me haya pegado, enserio, no sé cómo me han salido esto marcas.
- vamos al médico ahora mismo. Luego iremos a poner la denuncia.
-no tiene sentido nada de lo que dices, ni de lo que veo.
-vamos, quiero que te vea un médico.
-¿por qué estás tan distante conmigo? ¿Yo qué he hecho? ¿Le he pegado yo a ella?
-no, tú no has hecho nada malo, has recibido unos golpes que no te correspondían, no estoy distante contigo, pero no quiero hacerte daño.
-no me duele nada, en serio.
-eso es lo que más me preocupa, que no sientas nada, que estés tan tranquila. Nena no es normal.
-tú también estás muy tranquilo.
-No voy a perder el control, voy a hacer las cosas bien, no voy a permitir, que por un error mío, esa se quede impune, esta vez no. Me las va a pagar, como hay un Dios, va a pagar por lo que nos ha hecho, ha tenido suerte de que no la he visto, te juro que la mato. Lleva tiempo detrás nuestro, me está buscando, me encontró, se ha librado de que no la meta una hostia, porque Ramón estaba conmigo.
-vale, vale, ahora sí que me estoy poniendo nerviosa, no violencia, Manuel, así no, no sé lo que ha pasado, pero no por favor, más violencia no, no hagas nada de lo que nos podamos arrepentir, no me duele, de verdad.
Volvían los nervios, la ansiedad.
-tranquila, cariño, no va a pasar nada, Fermín se encargara, no voy a perder los papeles, esta vez no, ven, cariño, ya empiezas a reaccionar, eso está bien, pero no tienes nada de qué preocuparte, ¿vale? No voy a permitir que nadie te haga daño, pero voy a hacer las cosas bien. Ya he llamado a Fermín, él se encargará.
Se dejó conducir sin fuerzas para protestar, no era para tanto, cuatro marcas en su cuerpo que para mañana habrán desaparecido, no merece la pena, es más el revuelo que se está organizando, que la importancia que realmente tiene. En parte a sido culpa mía, me he metido en medio, tenía que haber hecho lo de todos, mirar para otro lado, que se las arreglen ellas solas, si se matan, pues que se maten.

El médico después de hacerle las pruebas pertinentes, avisó de que tenía que hacer un informe y mandarlo a la policía, aunque no hubiese lesiones graves, eran golpes superficiales, al día  siguiente su cuerpo estaría lleno de hematomas, muy aparatosos, pero sin importancia. Lo extraño era que no recordase nada, no existía ninguna respuesta física ante la falta de memoria, no había ningún golpe en la cabeza, el médico aconsejó pasar la noche en observación, se negó a ello. A la salida del hospital, Luisa y Fermín esperaban. Se sentía muy incómoda, se estaba exagerando todo mucho, según su punto de vista, agradecía la preocupación, pero ella lo único  que deseaba era irse a casa. Meterse en casa y no salir en una buena temporada.
Por empeño de todos fue a poner la denuncia, era absurdo pues no se acordaba de nada, el policía parecía saber más que ella de lo que había pasado, decidió no contestar, se estaba juzgando a alguien y ella no iba a contribuir a ello.
Consiguió que Manuel la llevase a casa, fue directa a la cama. Hasta le molestó cuando sintió que Manuel se acostaba a su lado.
Unos meses antes, cuando la relación no estaba tan consolidada, se hubiera ido a su casa, hubiera cerrado la casa a cal y canto y se hubiera estado una buena temporada aislada de todo el mundo, pero sabía que Manuel no se lo iba a consentir, sabía que conseguiría darle la vuelta, solo deseaba que Manuel no la presionase demasiado para hacerla hablar, solo necesitaba estar una buena temporada tranquila, hasta conseguir acabar con ese malestar, siempre acababa pasando. Todo era cuestión de parar su cerebro como otras veces, hasta que pasase.

viernes, 15 de abril de 2011

VICENTA







Al entrar en el bar, se sintió incomoda con tanto ,alboroto ¿qué les pasa hoy a estas? Por las mañanas el bar era invadido por las mujeres, siempre había alboroto, los tres grupitos que se formaban todos los días, hoy estaban mezclados, era rarísimo, si algo había en ese pueblo, eran diferencias y a la hora del café quedaban bien patentes. Estaban las madres que llevaban a sus hijos a la ikastola, con sus modelitos, sus zapatos de tacón, sus poses ensayadas, las conversaciones giraban en torno a los hijos, me come, no me come. Las cuarentonas, cincuentonas, más cómodas vestidas, pero siguiendo a su manera la moda, con, lo que me pude reír ayer, no veáis qué cara me puso cuando le dije que me iba una semana fuera con las compañeras de trabajos manuales, se pasan el día chinchándonos y luego no saben estar solos, que se fastidie. Las mayores, que miran por encima del hombro a las demás, que poco saben de la vida, si nos escuchasen…. Marian se mantenía aparte de los tres grupos, saludaba a todo el mundo pero se quedaba en la barra, si estaba Luisa compartía el café con ella El bullicio de aquel era insoportable, le picó la curiosidad, ¿qué se traerán entre manos? Escuchó.


-hace falta ser sinvergüenza, la culpa la tiene el alcalde, ¿qué se habrá pensado que es? Encima no es ni nacida en el pueblo, ni ella ni su marido, le he dicho a mi hijo que haga un papel para que firmemos todas, hay que echarla del ayuntamiento. Esto no se puede consentir.


No hacía falta tener mucha imaginación para saber quién era la artífice de tanto revuelo, ¿qué habrá hecho para que estén todas tan enfadadas? Ya se sabía que la iba a liar, pero bueno, tampoco tiene tanto poder en el ayuntamiento como para liarla gorda, en fin, la que le viene encima por querer ir de protagonista.


Vio venir a Luisa, te espero fuera, hoy aquí no se puede ni hablar. Tardó un rato en salir, estará enterándose, bien, haber si me entero de algo.


-¿qué les pasa hoy?


-tu vecina que se ha pensado que es la dueña del pueblo, no sabe donde se ha metido.


-es verdad no la he visto dentro ¿qué ha hecho?


-nada, porque no la dejan, pero se debe pensar que hasta el alcalde tiene que seguir sus tonterías, dice que como gracias a ella, consiguieron organizar el grupo y por eso ganaron , parece ser que según ella eso le da más derecho que cualquiera.


-ya bueno, pero me parece demasiado el revuelo que se está organizando, con no hacerla caso, es suficiente.


-el problema es que se ha empeñado en salirse con la suya utilizando malas artes.Quiere que desaparezcan los bancos y los columpios que hay detrás de su casa, dice que son muy molestos.


-desde que la conozco se queja de ello, los niños del barrio tendrán que jugar en algún sitio.


-¿tú sabes algo de algún papel en el que ponga lo de que estás de acuerdo en que los quiten?


-no, no me hablo con ella, ya sé que tiene poca vergüenza, pero a mí no me ha enseñado nada, nadie me ha dicho nada.


-pues se supone que tu lo has firmado.


-¿cómo?


-lo que oyes, con tu número de carnet y todo.


-yo no he firmado nada, ¿de dónde ha sacado esta mis datos?


-del ayuntamiento.


-¡la madre que la parió! Ya dijo Manuel que nos iba a traer más de un lio.


-ya verás cuando se entere, la va a poner de vuelta y media.


-¿ha utilizado también su nombre?


-no, solo el tuyo, uno por cada familia.


Se fue a casa, nerviosa, con un sabor amargo en la boca, con la sensación de que no habiendo hecho nada que no debiera, ahora tenía que demostrar que era inocente, no tenía sentido, como siempre, pero así se sentía, era consciente de lo absurdo de sus miedos, eso es lo que ha cambiado, pero los miedos siguen ahí. Pensó en llamar a Manuel y contarle el chascarrillo, eso era más que un cotilleo, no, luego se lo cuento y más aún, sabiendo que se va a enfadar.


Salió al jardín con otro café y un cigarro, la angustia iba creciendo a la par que su ansiedad, escuchó gritos en la calle, subió a la terraza a mirar qué pasaba, los gritos iban en aumento, insultos y palabras mal sonantes llegaron hasta sus oídos, no es asunto mío prefiero no mirar, el volumen de los gritos la alteró más si cabe, se asomó. La innombrable, se pegaba con su vecina y encima justo a la altura de su casa. La violencia la asustaba, la amedrentaba, no soportaba la violencia física, tengo que separarlas, se recriminaba, pero no era capaz de bajar ¿no las ve nadie? Deseó gritarles. Pero de su boca no salió ningún sonido. Los gritos entraban directos en su cerebro, salió haciendo un gran esfuerzo de valentía, había que acabar con eso, la nueva vecina estaba en el suelo y era pateada por la otra, perdió el control de sus actos y su boca. Bajó como poseída, eso sí que no, por ahí no paso.


-Déjala en paz, no le pegues- dijo llorando y gritando a la vez. Sujetó a la agresora que la empujó y la tiró al suelo.


Se levantó fuera de sí, no podía consentir ver pegar a nadie. Alguien la sujetaba por los brazos.


-Marian, metete en casa. He llamado a los forales, ellos se encargaran.- Era Ramón quien la hablaba – ya entro contigo, vamos.


Dominó como pudo la rabia y las ganas de devolver la violencia con la que había sido tratada, si no hubiera intervenido Ramón hubiera sido capaz de pegarle, de destrozarle la cara, hija de puta. No podía parar quieta, Ramón había desaparecido de su vista, tengo que tranquilizarme, ya vale, es la primera vez que ante la violencia, actúo violentamente, esto no es normal, los recuerdos y la acidez de su boca hacían que no pudiera estarse quieta. ¿Dónde está Ramón? Salió al jardín, está hablando por teléfono, los gritos en la calle seguían. Ramón se acercó a ella.


-vamos a mi casa, Vicenta estará preocupada, ven.


Ante esa muestra de empatía su rabia desapareció, el llanto acudió a su garganta, lo retuvo, era ridículo.


Ramón le pasó el brazo por los hombros cuando salieron a la calle, ante esa muestra de amparo le costó aún más rechazar el llanto que acudía a ella sin ser invitado, no podía llorar en ese momento, tenía que reprimirlo, como tantos sentimientos contradictorios que acudían a su cabeza. Odiaba la violencia, no podía con ella, ante la violencia se asustaba, se ponía muy nerviosa, se amedrentaba y si podía salía huyendo, ahora había sido distinto, había abierto otra puerta, algo que ella siempre había sabido que estaba dentro de ella, sabía que si algún día lo dejaba salir, sería como la rabia, no iba a ser capaz de controlarlo, había deseado responder a la violencia de su vecina, si no hubiera sido por Ramón, se habría enzarzado con ella.


-me he dejado el teléfono en casa, quisiera llamar a Manuel.


-ya viene, Marian, ya le he llamado yo.


-gracias.


Imposible controlar el llanto, se sentía ridícula por ello, Vicenta ofreció su hombro, acarició su cabeza. Deseó abrazarse a ella, pero no se atrevió.


-¿te duele algo, Marian? –preguntaba Ramón.


-vete a dar una vuelta, déjanos tranquilas.


La acunó, acarició y besó su cabeza, la habló con palabras de consuelo, la mimó como si fuera una niña, lo era en ese momento. Necesitó meterse el dedo en la boca, no lo hizo, por vergüenza. El llanto fue cesando, en su cabeza sonaba una nana
Esta niña tiene sueño
                                                                   Y no se quiere dormir
Tiene un ojo cerrado
Y el otro no lo puede abrir
Lo, lo duérmete niña
Lo, lo ya me dormiré
Se quedó dormida.

 

jueves, 14 de abril de 2011

SSSSSSSSSSSSHHHHHHHHH NO DIGAS NADA

¡Qué raro que no haya llegado todavía! No sé, se habrá entretenido con alguien, es raro, me hubiera llamado, no pasa nada, ya vendrá, ¡ay…..! y si le ha pasado algo, es tan raro, ya empiezo con mis paranoillas, es que siempre es tan puntual y tan metódico, que se me hace raro que esté tardando, le vendrá bien salirse de sus estrictas normas, mira que es aburrido, no sé porque le critico, yo soy igual, siempre hago lo mismo, voy a los mismos sitios, veo siempre a las mismas personas, igual es que simplemente se ha quedado en el pueblo a tomar una cerveza, hace calor, es raro, me hubiera llamado, pero es que tampoco tiene por qué darme explicaciones de todos sus movimientos, ya pero es que siempre que se retrasa me avisa, eso no significa que me dé explicaciones, ni mucho menos. Me dan tentaciones de llamarle, pero no quiero ser pesada. Voy a aprovechar a echarme el ultimo cigarrito del día, mientras viene, últimamente no hay manera, yo creo que me observa, porque cada vez que intento escaquearme para fumar, siempre aparece, me vigila ¡qué pesado! Yo ya sé que él fuma a escondidas, hasta se donde tiene escondidos los puritos, y no le sigo, me dan tentaciones de cambiárselos de sitio, haber qué hace, igual lo hago para tomarle un poco el pelo.
-te pillé.
-me has asustado.
-algo que no debes, estás haciendo, para asustarte, apaga ese cigarro. Ahora dime con todo tu morro que no fumas.
-¿de dónde vienes tan tarde?
-solo me he retrasado diez minutos,
-has salido de la rutina.
-¿de qué hablas? ¿Solo por diez minutos?
-sí, toda una aventura para ti, llegar diez minutos tarde, ¡que atrevido!
-mira que graciosa, está chistosa ella, no todo el mundo es como tú, para ti el concepto tiempo no existe, te da lo mismo retrasarte cinco minutos que media hora. Lo curioso es que cuando te toca esperar lo haces con el reloj en la mano, encima le llamas la atención si llega tarde
-¿porqué tienes que sacarle punta a todo lo que digo? Eres tu el que ha llegado tarde, no te metas conmigo.
-no me llames la atención.
-pero si te he felicitado por atrevido, ya puestos y solo por curiosidad, ¿dónde has estado?
-me ha parecido que había demasiada gente en la plaza, he parado para ver que pasaba.
-haber esperado a que tus fuentes te informen.
-la familia Mendizábal al completo, la mitad llorando.
-¿ha pasado algo?
-el padre a muerto.
-vaya, ¿era muy mayor ya no?
-sí, noventa y muchos.
-pobre.
-cosas de la vida.
-¿cómo lo has hecho? Te has parado y has ido derecho a preguntarles.
-jajajaj, tienes ganas de tocarme los huevos, eh cachorrita. Mañana tenemos funeral.
-hace años que no voy a ninguno, el día que yo me muera, creo que no va a ir nadie, qué más da no me voy a enterar.
-ya, pero los que se quedan si, la gente que te quiere sí , no se puede ir por la vida siendo tan individualista, como tú, todos dependemos de todos.
-vaya se suponía que era yo la que te estaba tocando las narices, pues va a ser al revés. No estás tú de muy buen humor. ¿Pasa algo?
-no, pero no me gusta que me mientan.
-eso a qué viene.
-llevas quince días diciéndome que no fumas, con todo el descaro encima.
-tu también fumas a escondidas,  y no me enfado, es más te diré que la tontería me hace gracia, para grabarnos, los dos buscando el momento para fumar sin que el otro nos pille, a mi me hace gracia ¿tu cuando fumas?
-en fin, déjalo estar, en parte tienes razón, pero tú a mi no me has pillado fumando.
- pero ya sé donde tienes los puritos escondidos, majo, que no me la das. Que te escondas mejor que yo, no significa que no me dé cuenta. ¿Cómo lo haces, te lavas los dientes para que no te huela a tabaco? Me las se todas, todo lo que tú quieras hacer, yo ya lo he hecho antes. En otras cosas me ganarás, en fumar a escondidas soy una experta, lo he hecho muchas veces ya, si me has pillado es porque estoy un poco harta de hacerlo, me aburre.
-pues deja de fumar.
-en ello, estoy.
-eso no te lo crees ni tú.
-¿cómo va lo del juzgado?
-Fermín se encarga, es Nekane.
-malos tiempos nos vienen.
-¡joder, nena!
-te veo muy preocupado.
-un poco.
-¿cenamos?
-a eso he venido.
-pues ya te puedes ir, no hay cena.
-¿porqué eres tan chula cuando te da el cuarto de hora?
-por que me gusta, pon la mesa.
-¿qué hay para cenar?
-ensalada y filete.
-nena, podias echarle un poco más de imaginación a las cenas, siempre cenamos lo mismo.
-hace una semana que no comes filete.
-si por lo menos le hicieras unas patatas fritas.
Este no sabe con quien se está metiendo.
-¿Dónde compras la carne?
-¿por?
-el filete además de soso está duro.
-a mi me parece que está como siempre.
Voy a empezar a ignorarle.
-¿hay yogurt?
-no, prepara el café.
-¿porqué me dices que no hay yogut? Si hay.
-porque me estás tocando las narices.
-¡qué cojones tiene la cochorrita!
-no me gusta nada cuando estás así, antes me ponia nerviosa, ahora ahogo lo mismo que tu. Tu estas algo más que preocupado.
-estoy dolido.
-lo entiendo.
-pero no  quiero pagarlo contigo.
-no te preocupes, mira qué espaldas tengo, yo siempre que estoy enfadada lo pago contigo.
-no es lo mismo.
-si, pero no lo vamos a discutir ahora, sientate que te saco el yogurt.
-Ya me estoy comiendo uno.
-pues no haberte adelantado, ahora te tendrás que comer otro, te voy a sacar hasta el café, pero que no se te ocurra sacarle faltas, o no te dejo que te fumes el purito, ni aunque te escondas. Tienes razón, el filete estaba un poco duro, mañana le diré al carnicero cuatro cosas, va a ser la ultima vez que me da un filete duro para mi marido, lo de soso se arregla echandole sal. no me mires así, quieres que te abrace o pasamos directamente al sexo, no me contestes, dejalo, haré las cosas a mi manera, es mejor no dejarte intervenir, a saber que es lo que pasa por tu cabeza, te he dicho que no abras la boca, haz el favor de sentarte, ya te saco el café y una copa, luego voy a buscarte un purito a tu escondite, ya no hace falta que fumemos a escondidas, ahora que nos hemos descubierto, sshhhh, a callar, de todas formas tiene su punto de diversión, lo que se agudiza el ingenio eh. Vamos a tomar el café al jardín, hoy no hay tele, pasas mucho tiempo delante de la caja tonta, sssshhh, sin protestar, te pasas el dia fuera de casa y en cuanto cenas vas directo al sofá, le haces más caso a la tonta que a mi, hoy no hay tele decidido, ya te entretengo yo, ssshhh, he dicho que no abras la boca, y no me mires de esa forma ¡hombre! Tu hoy estas muy transgresor, no te has puesto cómodo, ¿qué pasa hoy contigo? Andas un poco revelde, haz el favor de ir a ponerte el pijama, ya has llegado diez minutos tarde y has comido con la ropa de la calle, tanto desorden igual no es conveniente, a la, a por el pijama, sin rechistar, te sigo por si acaso, que estas un poco raro tu hoy, haber si te vas a poner el pijama al reves, y ya seria la de Dios, para preocuparme, te tendria que llevar al médico, que no me mires así ¡hombre! Ni te rias, bueno reirte si, ehhhhh, que te estoy viendo, haz lo que haces siempre, te sobra algo debajo del pantalón del pijama, qué relajadita está, es raro verla así, bueno luego le haré algún mimo, muy bien, así está mejor, vamos para abajo, tu delante que hoy estás un poco raro ¡pero que culito tiene mi chico! Me encanta verte en pijama, algún dia tendremos que hablar de ello, mira para adelante, no te vayas a caer, voy a dejar de pensar en tu pijama, porque claro lo que a mi realmente me gusta es meter la mano por debajo, no te estoy provocando, mira para adelante, solo era un pensamiento en voz alta, no te emociones, que todavia no toca. Voy a tu escondite, ¿de qué te ries?  Me encanta oirte reir, aquí hay gato encerrado, ahora que lo pienso, tu cajetilla de puritos no baja, ay… me las estás dando con queso, la has dejado ahí porque sabias que la iba a encontrar enseguida y no iba a buscar más ¡tienes un morro! Tienes más escondites, pues que sepas que yo tambien, por si a caso, no vaya a ser que me pilles, y me quede sin tabaco, que tu eres muy capaz de tirarme el paquete entero, para que veas que me las se todas,  hay que ser precavidos,que te quede clarito que si tu fumas, yo tambien, voy a aprovecahar hoy, que no te dejo hablar, porque tu te las das de liberal, pero no majo, eres un poco machista, ssssshhh, no digas nada, ni habras la boca igualdad de condiciones, tambien eres un poco chapado a la antigua, pues que sepas, que lo que vale para ti, para mi tambien, estaria bueno,sssshhh, a callar. No me hagas gestos, que me haces reir, no puedo estar seria, un poco de formalidad ¡HOMBRE! Que me estoy calentando.te voy a explicar la función del pijama, porque claro, tu dices que yo soy rara, espera que voy a encender otro cigarro, este se a consumido solo, por cierto, podiamos dejar de escondenos para fumar, cuando nos de otra vez la cosa de que hay que dejar de fumar, volvemos a escondernos,a lo que iba, lo del pijama, la gente normal, se pone el pijama para meterse en la cama, tu te lo quitas, ¿eso te parece normal? No me contestes, con el tiempo que llevas callado, a saber la que me vas  a soltar, dejalo, no es una critica lo del pijama, a mi me gustas con pijama, no se porqué, la verdad, algún dia lo pensaré en serio, ufff, voy a dejar de pensar en ello, que me pongo mala como tu dices, haber Manuel, que no te deje hablar, no significa que no puedas moverte, podias sacarme otro café, ¡madre mia! Voy a dejar de pensar en lo que hay debajo del pijama.hay que reconocer que a pesar de tus cincuenta y UNO, sigues estando muy bien, demasiado bien igual, ¿no habrá por ahí alguna lagarta que te haga ojillos no? Que no te rias, que no me entere.Por cierto, creo que llevas rato sin escucharme, que no me extraña, ¡vale! me estoy acordando de Buenafuente, llevas mucho rato en tu cabeza con el tututututututu, de comunicando. Podias contestarme algo, macho, parece que estoy hablando sola.

miércoles, 13 de abril de 2011

Mira, mira quien va por ahí

-¿qué haces?
-mira a Ramón, se le salen los ojos.
-no le veo.
-detrás de la verja.
-ah sí, ¡qué pasada! Como se dé cuenta Yosune ya verás cómo le dice algo, tela como va hoy.
-no puede salir así de casa y pretender que no la miren,  mira que postura para meter a los niños en el coche, desde donde está Ramón, le está viendo hasta las entretelas.
-¡BUENOS DIAS YOSUNE!
-¡MARIAN! ¡HOLA CARIÑO! MANUEL
-es  falsa, cuidado con esa.
-VOY A BUSCAR A JESUS, QUE LLEGA HOY.
-VALE GUAPA.
-¿cada cuanto ve a su marido?
-de quincena en quincena.
-se la va a meter en el camión y le va a dar matarile en cuanto la vea.
-qué mal pensado eres.
-vamos a dar por hecho que él es fiel, ¿qué edad tiene?
-no sé, unos treinta y cinco, más menos.
-ni niños ni nada, en cuento la vea, le destroza la poca ropa que lleva, al camión. Mira  Ramón, que satisfecho se ha quedado, ahora se meterá en casa, y andará detrás de Vicenta hasta que lo consiga, como si lo viera.
-en fin, en esta vida hay algo más que sexo.
-¿estás segura?
-tu no criquiques tanto a Ramón que seguro que le has hecho la radiografía a Yosune.
-los ojos están para mirar y no he criticado a Ramón, hace bien.
-pues a ella no le gusta que la miren.
-eso sí que no me lo creo, una mujer que se viste como ella, no lo hace para pasar inadvertida, lo hace para que la miren.
-no te falta razón, el problema es que no solo la mira el que ella quiere.
-estaría bueno, ¿va por la calle diciendo tu mírame, tu no me mires? A mí no me gusta, que quede claro, nena, pero no puedes evitar mirarla, lo va enseñando todo, para esta lo de la insinuación no existe, esta va directa al grano, que no diga que se viste así por su marido, porque esas cosas se hacen en casa, además siempre va igual, este su marido o no.
-ya, hay veces que la miro hasta yo y no me gustan las mujeres.
-mira de donde sale la innombrable, ¿Qué hará ahí? Habrá estado cotilleando con Andrea.
-Andrea no está en casa, ha ido a ver a su madre, pero Luis sí que está.
-aquí hay lio.
-¡tu qué sabrás!
-de esa no me fio nada, es mala, solo por joder es capaz de acostarse con Luis. Sabe que la estamos mirando, mira qué manera de andar, es vulgar hasta andando, lo jodido es que se cree que es mona.
-allá ella, he oído que se ha metido en política.
-¿esa? Pero si le faltan dos hervores.
-hacia falta gente para completar una lista y se ha apuntado
-las que va a liar ¿de qué partido?
-no sé, parece ser que dice que va a mejorar el barrio.
-¡qué peligro! No creo que le hagan mucho caso, la mitad del pueblo no la habla.
-ya.
-¿hay pipas en casa?
-creo que sí. Yo prefiero patatas.
-toma, guapa, patatas y coca cola para ti, pipas y cerveza para mí. ¿Qué me he perdido? La siguiente entras tú.
-la hija de Julián a salido toda revotada del coche del novio, a pegado un portazo.
-la habrá follado mal.
-¿tu no sabes pensar en otra cosa?
-¿existe algo más?
-en fin, dejaló.Mira viene la brasileña ¿echará de menos al marido?
-esa, ni de coña, no está poco a gusto, no te lo tomes mal, nena, pero esa también viene de follar.
-ya te vale.
-esta es más lista, cobra.
-tu cómo sabes eso.
-yo me entero de todo, nena, me quieres decir de qué vive, tiene cuatro hijos, dos de vete tu a saber quién y otros dos del marido, se supone, él está en la cárcel, hambre no parece que pase, todo el día paseítos con el coche, los chavales van bien vestidos, de marca ¿de dónde saca la pasta? Pura lógica.
-igual tienes razón, ahora que lo dices, es verdad, a lo mejor es puta. Mira Iñaki, susi y los niños.
-de los que llevo viendo, los más normales, ya me estaba preocupando.
-ya nos han visto, ¡qué rica está Nahia! Ya viene corriendo.
-¡HOLA! MIAN!
-¿Quién se llama Mian tu o yo?
-yo a ti te llama Muan.HOLA MI NIÑA. HOLA EKAITZ
-MUAN AN MANE PI, AMA.
-QUÉ BIEN CARIÑO, contéstale que te está hablando.
-ahora me vas a decir que le has entendido, yo creo que me ha insultado. HOLA PAREJA
-AHÍ VIENE LAAAAA SUSI. HOLA IÑAKI.
-HOLA MARIAN
-¿Qué HACEIS?
-PASAR EL RATO.
-NOS VAMOS A DAR UNA VUELTA, NO HAY QUIEN PARE CON ESTOS EN CASA.
-AGUR
-AGUR
-¿estos también viene de hacerlo?
-que va, estos no follan mucho.
-qué sabrás tu.
-¿qué me ha llamado esa niña?
-te ha dicho que lleva sandalias nuevas.
-¡anda ya!
-es fácil, al calzado le llama pi, an dice cuando señala algo, ama está claro, lo que se me escapa es lo de mane, pero  bueno, sabiendo que su madre le ha comprado sandalias nuevas, pura lógica, como tu dices.
-¿Quién es ese?
-es el nuevo vecino de la innombrable, han comprado la casa de al lado.
-ya verás que poco va a tardar en meterse en su casa.
-ya se ha metido, Javi le ha debido de hacer alguna obra, excusa perfecta para ella.
-haber lo que tardan en tirarse los trastos.
-ya.
- mira, vienen José y Ana, me parece que discuten.
-no, Ana habla así, el otro día estaba en la tienda hablando con Idoia, entró Ana, se llevó lo que sea, no veas la cuenta que tiene, me hice la tonta, pero me fijé cuando Idoia apuntaba el total de lo que se había llevado ¿andan mal de dinero?
-no sé, no tengo ni idea, igual él ha vuelto al juego, tuvo problemas hace tiempo.
-vaya, pobre Ana. Es un poco bruta, pero me cae bien
-estos tampoco han follado.
-HOLA ANA.
-HOLA MARIAN, VAMOS A DAR UN PASEO.
-DISFRUTAR, AGUR
-AGUR.
-¿comemos?
-vale. Mira, viene esa que te cae bien.
-no he conocido persona con más geta, me pone del hígado. Dicen que es puta.
-claro, ¿no sabias?
-pues no,  ¿cómo es posible qué estés más enterado que yo de lo que se habla en el pueblo?
-tengo mis propias fuentes, que no se te olvide que he nacido aquí, lo sé todo.
-luego dicen de las mujeres, esa no es nacida aquí.
-no, ni su marido tampoco.
-¿qué es de él?
-no hay nada que hacer, se ha quedado completamente paralizado, una pena.
-como un vegetal, de un momento a otro te cambia la vida. No es por criticar, pero yo a ella, no la veo triste, yo creo que ni va a verlo.
-no tiene tiempo, entre cliente y cliente, luego estará cansada.
-Y dolorida, que se aguante, casi al día siguiente de tener su marido el accidente, ya estaba pidiendo ayuda en el pueblo, yo no di nada, que trabaje, como todo el mundo. Todos podemos tener un mal momento, y nos puede venir bien que nos echen una mano, pero lo de esta es morro, ya estaba pidiendo para pagar el alquiler de la casa a los cuatro días.
-lo utilizó como escusa, ya debían varios meses, la dueña le dijo que o pagaba o a la calle.
-tienen dos coches, dos motos, más con la que él tubo el accidente,  pasa por el pueblo como si fuera la marquesa y luego pidiendo dinero, que trabaje. Yo no suelto un duro.
-nos ha visto y se ha hecho la tonta.
-que le den.
-ya sabias que Javi, el marido de la innombrable, tiene a su madre muy mal, con un cáncer terminal, y la tipa no le deja que vaya a verla.
-de esa cualquier cosa, es mala, yo no sé cómo la aguanta. Mira ahí viene su hija, igual de tonta que la madre. De tal palo tal astilla.
-ya, pobre.¿comemos?
-¿tienes hambre?
-Pues, no.
-sácame una cerveza. Ven, ven, corre, mira Ramón que cara de satisfacción lleva, lo ha conseguido el cabrón, se la ha tirado encima de la lavadora, seguro.
-igual se está riendo porque le han contado un chiste.
-no, tiene cara de bien follado. Ahí sale Vicenta.
-a lo mejor tienes razón, mira como se miran, siiiiii, acaban de hacer el amor ¿Cuánto han tardado?
-media hora, desde que él ha entrado, diez minutos de pellizcos, cinco de no, no, jajajaja, dos de corre que te pillo, un cuarto de hora para quitarle la ropa a la Vicenta, esta lleva hasta refajo, menos mal, que para lo visual está Yosune, calculo que el mete saca habrá durado cinco minutos, más menos.
-pobre Vicenta, no le habrá dado tiempo.
-¿a qué?
-a que va a ser, pareces tonto.
-fingirá bien ¿tu no fingirás no?
-no te voy a contestar, solo has pensado en él, y ella qué, ¿no tiene derecho a disfrutar?
-coño que lo hable con su marido, no es mi problema. El ha entrado en casa como un toro y ha salido todo relajado. Hoy en día las lavadoras no son lo que eran, esa cerveza, nena.
-toma pesado tu cerveza, la próxima entras tu ¿me he perdido algo?
-no, está todo tranquilo.
-¿quieres un pinchito?
-vale.
-si  pasa algo interesante avísame.
-vale. ¿Has fumado?
-pero qué obsesión tienes con el tabaco, que no fumo.
-ya, como que yo me chupo el dedo.
-tu mismo.
Como si él no fumase a escondidas, ¡qué pesado! A que le quito los puritos que ya sé donde los tiene escondidos.
-toma, pinchito.
-¿algo interesante?
-no, ha pasado Andrés.
-¿qué Andrés?
-sí, hombre, ese que vive por tu casa, que su mujer se pasa el día chillándole, si hombre, ese que su hija se tiró al marido de Juana Mª.
-ah, sí ya caigo, lo curioso es que he oído que es lesbiana, ahora debe andar con, haber como te explico quien es.
-esta le da a todo, ahora está con una tal Saioa, es del pueblo de al lado, la hermana de …
-ya sé quién es, ¿ya sabias eso?
-sí, claro, yo lo sé todo.
-esto es increíble, no sabía que eras tan cotilla.
-Mira ya viene Yosune con su marido, creo que vienen discutiendo, desde luego no la ha metido al camión, no ha habido tiempo.
-normal, no van a dejar a los niños en el coche, tienes cada cosa.
-vaya mosqueo lleva Yosune, este hoy no moja, tiene que estar negro, que vaya a por Vicenta.
-como te pasas, Manuel. Se están dando un beso, pero con los niños no van a poder hacer nada ahora.
-no se han dado un beso, toma portazo, le hace eso a mi coche y me oye.
-lo malo es que tiene a los niños, de todas formas estos no se llevan muy bien, discuten mucho, menos mal que se ven poco.
-él está negro, está peor que Ramón hace un rato. Ve y dile que les cuidamos los niños un rato, solo para que él se quite un poco las ganas. En cuanto follen, ya verás cómo les cambia la cara.
-no me importaría estar un rato con los niños.
-sí, pero no vayas tu, que a lo mejor no cuaja y la que acaba en la lavadora eres tu.
-no tengo nada mejor que hacer, que ponerles la lavadora, con la cantidad de ropa que tienen que tener. Los niños se echan siesta, pueden aprovechar el momento.
-ya me ofrezco yo, a cuidarles los niños.
-ni de coña, tu lo que quieres es hacerle la radiografía de cerca, que se las apañen.
-toma portazo, esta termina desencajando todas las puertas. Va tan cabreada que ni nos a saludado.
-yo ya estoy acostumbrada, antes de saludarla siempre miro a ver qué cara lleva.
-¿entramos?
-vale.
-¿nuestra lavadora está empotrada no?
-me temo que sí.
-¿se la pedimos a la Vicenta?
-vale, como aquella que va a pedirle un poco de sal.
-toma portazo, ahí va Yosune con los niños, lo dicho este no moja, ni se te ocurra acercarte a su casa, no voy a ir ni yo por si acaso, hoy en día no te puedes fiar. Reconóceme que tiene que ser una faena, ver a tu mujer como va Yosune, y que la cabrona de ella, te deje con las ganas.
-están los niños, no pueden ponerse a hacerlo.
-tonterías, querer es poder, les ponen un rato la tele y ellos en el baño con la puerta cerrada, algo rapidito, hasta que llegue la noche.
-¡HOLA MARIAN!
-¡HOLA YOSUNE!
-VOY A DARME UNA VUELTA CON ESTOS, PARA QUE JESUS PUEDA DORMIR UN RATO, VIENE MUY CANSADO.
-NORMAL.
-AGUR
-AGUR
-miente, con el portazo que ha dado, ese lo que necesita es follar como dios manda, no va a poder dormir.
-qué sabrás tu, que viene de trabajar, necesitará descansar.
-¿comemos ya?
-¿Quién es esa que viene por ahí?
-no la conozco. Ya sé, es la nueva vecina de la innombrable, antes hemos visto a su marido.
-yaaaaa…..
-dime lo que piensas.
-yo a esa chica la conozco.
-de qué.
-hacia mucho que no la veía, estuvo mucho tiempo trabajando en las Ventas, al poco de comprar yo el hotel, se fue.
-ya.
-ese no es su marido, se habrá separado.
-ya.
-tiene un carácter, para darle de comer aparte, rara como ella sola. En una semana la innombrable acaba calva, no le va a dejar ni un pelo en la cabeza.
-lo que me voy a reír.
-más de un lio vamos a tener.
-te ha saludado.
-ya le he saludado.
-¿no te cae bien?
-no me gusta, cuanto más lejos mejor. Vamos a comer.Saluda a Joxefa, desde que hemos salido no nos a quitado ojo de encima.
-a hecho lo mismo que nosotros.
-igual, igual, la diferencia, es que nosotros lo único que perseguimos es pasar el rato, pero ella, vive del cotilleo, a saber lo que contará en la plaza.
-ya.