viernes, 8 de julio de 2011

CUANDO DAS AMOR Y RECIBES ODIO, EL AMOR SE TRANSFORMA EN ODIO.


-nena, tienes visita. Nekane ha venido a verte.

-¡hola Nekane!

-hola ¿cómo lo llevas?

-muy bien, creo que en un par de días a casa. Me alegro de verte.

-pasaba por aquí- dijo riendo.

-como te pareces a tu padre, eres la versión femenina de Manuel.

-Voy a por café ¿os apetece?

-yo sí.

-una Coca-Cola, para mí.

-marchando.

-¿porqué se siente tan incómodo conmigo?

-porque no hacéis nada, para acercaros. ¿Te quedaras unos días por aquí?

-sí, hasta que tu estés bien, me he ofrecido a pasar noches contigo, me ha dicho que no es necesario, que para eso está él.

-no es necesario que se quede nadie, puedo quedarme sola tranquilamente, son cosas de él, debería irse a casa a descansar, pero no quiere.

-no me parece normal su actitud, está perdido sin ti, no es normal.

-no se adonde quieres ir a parar.

-depende demasiado de ti, desde luego no es la misma persona de la que Gema me ha hablado.

-seguro que no, de lo cual me alegro, si te molestases en conocerlo por ti misma te darías cuenta de que hombres como él hay pocos, si algo he aprendido de él, en todo este tiempo es que hace las cosas porque quiere, porque le salen, pero de una manera libre, no está aquí conmigo sin moverse de mi lado, porque se siente obligado o porque no sepa que hacer, te equivocas completamente, está aquí porque es donde quiere estar, libremente. Manuel es una persona que lo da todo, consciente de ello y sin pedir nada a cambio, lo hace por amor. Quizá no lo entiendas, pero es así, tu padre es libre, con valentía suficiente para decir no, cuando algo no le conviene, es de las personas más integras que he conocido, te costará mucho conocer a una persona en la que puedas confiar, a la que puedas amar sin miedos, sabiendo que nunca te va a defraudar, que siempre va a estar ahí, por es lo que quiere hacer.

-está claro que lo quieres.

-no tengas duda, daría la vida por él, es lo mejor que he conocido- la puerta de la habitación se abrió- solo puedo dar gracias de que se haya cruzado en mi camino, de tenerlo a mi lado, solo pido saber corresponderle como él se merece, aprender a hacerle feliz. Tu padre no tiene ningún problema, soy yo, que de tanto que le quiero, me duele, soy yo la que no se vivir con tanto amor, soy yo la que  recibo tanto de él, que en vez de disfrutarlo y ser feliz, me complico la vida y se la complico a él. Si te molestases en conocerle por ti misma, te darías cuenta de la suerte que tienes.- la puerta se volvió a cerrar.

Aguantó las ganas de llorar.

-intenta acercarte a él, no te vas a arrepentir, va a ser la mejor decisión que hayas tomado en tu vida.

-ya, pero me parece que soy parte del pasado que se empeña en olvidar.

-no, no es fácil para él. El problema que puede tener tu padre es que es tan generoso, que si no da con la persona correcta, le hace mucho daño, eso fue lo que le pasó con tu madre, no era más que un crio, pero lo dio todo, ella que también era una cría no supo apreciar lo que tenia y lo mató en vida, le quitó lo que más quería, solo porque no entendía que es el amor incondicional. Yo no la conocí a ella, si lo conozco a él, es capaz de darlo todo por amor. Eso tiene su vuelta, cuando das amor y recibes odio, el amor se convierte también en odio, eso fue lo que pasó. Si tu hermano y tu os hubieras criado con él, la historia hubiera sido distinta, ella era lo de menos, él solo quería cuidar de su hijo, nada más. Ella eso no fue capaz de entenderlo, prefirió que sus hijos malvivieran antes que dárselos a él. No era más que un crio, pero tuvo la mala suerte de no dar con la persona adecuada. No es tarde, tu eres muy joven, dale la oportunidad de demostrarte lo que lleva dentro, dale la oportunidad de hacer lo que siempre ha querido, amar. No es que no pueda vivir sin mí, no, es que no quiere, soy yo la que después de conocerle, después de sentir su amor, no puedo vivir sin él.


jueves, 7 de julio de 2011

¿NO ES SUFICIENTE EL CARIÑO QUE TE DOY?


-¡qué dolor de cabeza!

-¿quieres que llame a la enfermera?

-no deja ya pasará. ¿Qué hora es?

-las seis de la tarde.

-no me dejes dormir tanto, se me pasa el día que no me entero.

-es la medicación, haz por ponerte bien y dejaran de dártela.

-cómo voy a hacerlo si me paso el día durmiendo.

-todo lleva su tiempo.

-tienes muy mala cara, necesitas descansar, ya sé que me vas a decir que no, pero deberías irte a casa, dormir como Dios manda, vete y vuelves mañana

-tu sola te has contestado, de aquí no me voy sin ti.

-¿el trabajo?

-hago lo que puedo por teléfono, Fermín se encarga. ¿Te apetece un café?

-sí, y un cigarro también.

-los cojones.

-sabia que me ibas a decir eso, hueles a tabaco, por eso me he acordado. Me levantaría a gusto a darme una ducha.

-mañana. Voy a por los cafés.

-Marian, despierta.

-ya me he quedado otra vez dormida, lo hago sin darme cuenta.

-te subo un poco la cama, dime si te mareas.

-un poco, pero estoy bien.

-toma, ya está templado.

-¡qué malo! Es de máquina ¿porqué no has ido al bar?

-porque no me ha apetecido.

-de que me tome el café, me levanto un poco.

-se lo preguntaremos a la enfermera. No tardará mucho en venir con el termómetro.

-no te veo bien, te veo decaído. Lo siento.

-no pasa nada solo estoy un poco cansado.

-lo siento, voy a hacer por solucionar esto, voy a buscar el porqué, no quiero hacerte pasar por esto nunca más. Ve a casa y descansa, yo estoy bien, no hace falta que estés aquí todo el día.

-no insistas, de aquí no me voy sin ti. Equivocas el planteamiento, eres tú  la que no tiene que pasar por esto, es a ti a la que te haces daño, te autodestruyes, juegas con tu salud. No tienes que dejar de hacerlo por mí, sino por ti, eso es lo que tienes que cambiar.

-ya.

-si no quieres verme mal, deja de sufrir, mientras tu sufras, yo lo pasaré mal, pero no lo hagas por mí, hazlo por ti, quiérete un poco, Marian, preocúpate por ti como te preocupas por mí, ya verás cómo cambia todo.

-ya

-tus ya, significan haré lo que me salga de los huevos, habla, discúteme, pero no me digas ya.

Una enfermera interrumpió la conversación.

-termómetro, luego te traeré cena.

-¿cómo está lo demás?

-estás como una rosa, luego vuelvo.

-me gustaría levantarme un rato.

-los celadores ya han pasado tendrás que esperar a mañana.

-no es necesario que venga nadie, a mi mujer la levanto yo.

-como queráis.

-no va a venir nadie a ponerte las manos encima, contento que le dejo al médico- dijo Manuel tras salir la enfermera de la habitación- lo siento ha sido un pensamiento en voz alta.

-ven ayúdame, estoy muy floja, sola no puedo, necesito que me ayudes.

-pareces un saco de huesos, cuando vayamos a casa alubias todos los días, ni lechiga ni mariconadas, ya me voy yo a encargar de que comas como Dios manda.

-menos mal que estás conmigo ¡guapo! ¡Pero qué guapo eres! Con ojeras y todo, no sé qué haría sin ti. No me sueltes déjame sentirte cerca, lo necesito, si quieres que salgamos rápido de aquí, necesito tenerte cerca. No tengo ninguna queja de tus atenciones, mejor no podría estar  ¿sabes lo que me falta? Tus besos, tus caricias y abrazos, son vitales para mi, tanto como el comer. Aunque una ducha me vendría bien ahora mismo.

-te lavan todos los días, son cosas tuyas.

-cambia esa cara de borde, que tus sonrisas también me alimentan.

-llevo das años abrazándote, besándote, queriéndote a más no poder, demostrándotelo todos los días, pero parece que no es suficiente ¿o si?  Yo casi tengo una idea del porqué te empeñas en castigarte. ¿Recuerdas la otra vez?

-sí.

-¿Cuándo pasó?

-no sé a qué te refieres.

-nos acabábamos de casar, te sentiste feliz, estabas pletórica. ¿qué pasó entonces? ¿Qué ha pasado ahora? Piénsalo.

miércoles, 6 de julio de 2011

NO SE PORQUÉ PASA ESTO PERO LO VOY A AVERIGUAR

¡Vaya dolor de cabeza que tengo! No se si no tengo fiebre ¿Qué hora será? Las cinco de la mañana, no aguanto este dolor de cabeza, voy a levantarme a ponerme el termómetro y a tomar algo. Uff estoy hecha un trapo, no me extraña tengo treinta y nueve de fiebre, a la cama a ver si se me pasa rápido, yo creo que es infección de orina, por el dolor de cabeza más que nada, no suelo tener síntomas, pero este dolor de cabeza es muy característico. ¡Estoy muerta de frio!
-nena ¿no te levantas?
-no he oído el despertador, no me encuentro bien. Tengo fiebre.
-traigo el termómetro ahora mismo.
-no hace falta está aquí. Ya he tomado algo, ya pasará. Luego pido hora y voy al médico.
-vamos al médico, ¿qué notas a demás de la fiebre?
-dolor de cabeza, creo que es infección de orina.
-mal asunto, tienes treinta y ocho y medio, mejor nos vamos al hospital
-no, con antibiótico es suficiente, luego voy al médico.
-no quiero más sustos, voy a preparar algo para desayunar y nos vamos.
-no.
-nena, te estoy llamando y no me contestas.
-lo siento me he quedado dormida.
-come algo, te he subido el desayuno.
-no me apetece comer nada, me duele mucho la cabeza.
-nos vamos al hospital ahora mismo.
-que no.
-levanta, voy a sacarte un chándal para que vayas cómoda.
- que te he dicho que no.
-esa opción no entra, nos vamos ahora mismo.
-mira que eres pesado, no estoy para ir a ningún sitio.
-ya te ayudo, venga, gandulilla.
-que pesado eres de verdad, que no me apetece.
-vamos, venga cuanto vayamos antes acabamos, y volvemos a casa.
-no me vas a dejar tranquila, está claro.
-no, tu sabes que con eso no puedes jugar, solo te queda un riñón, hay que cuidarlo.
-que pesadez.
Me encuentro tan abatida que no tengo fuerzas para discutir, que haga lo que le de la gana.
- donde vaya ella, voy yo
No sé que está diciendo ¡dios cómo me duele la cabeza! Porqué me toca con esa mano tan fría.
-nena, háblame.
Si, si, para charla…
Otra vez la mano helada, que pesadez. ¿Por qué no le dejaran dormir a una?
-a ver Marian, ya vale de dormir.
Quien será está ¿estaré soñando? Que me deje dormir, solo un momento.
Pero porqué no me dejan en paz, que manía de darme cachetes en la cara, solo quiero dormir un momento.
-abre los ojos Marian. ¿Cómo te encuentras?
-¡no  podéis dejarme dormir!
-no. Ya has dormido suficiente, ¿sabes dónde estás?
-en casa.
-no, estás en un hospital.
-luego, después de dormir un rato.
-Marian estás en un hospital te ha traído tu marido.
-ya, ya. Luego, ahora dormir.
-se terminó el dormir, abre los ojos.
-¿Dónde está mi marido?
-si te quedas un rato largo despierta le dejo que entre.
-quiero que entre ahora mismo.
-¡vaya humos! Ahora pasará el médico a verte, luego entrará tu marido.
-dejas que entre mi marido o salgo a buscarle, tiene que estar preocupado, quiero que sepa que estoy bien.
-no es hora de visitas, tendrás que esperar.
La enfermera desapareció.

Ya lo he vuelto a hacer, ¡joder! La cosa es que no sé como lo hago, lo que si se, es que no va a ser como la vez anterior, ¡ni hablar!, no le puedo hacer eso. Tiene que estar preocupadísimo, tengo que verle y tranquilizarle, por todas las cosas que salen de mi cuerpo debo de estar en cuidados intensivos, por eso no le dejan entrar, tengo que salir de aquí. Me duele todo, mira la cabeza ya no.

-está toda enfadada ¡vaya despertar qué ha tenido! –escuchó

Enseguida vio a Manuel, contuvo las ganas de llorar al verle, el aparato que controlaba los latidos del corazón comenzó a sonar.

El aspecto de él la preocupo, volvían las negras ojeras bajo sus ojos, por su barba estaba claro que llevaba varios días allí.

-¡hola cariño!

-si no te tranquilizas sale.

-es que me alegro de verle, de verte.

-hola gatita ¿cómo estás?

-con ganas de salir de aquí, no teníamos que haber venido, este sitio me pone enferma.

Manuel rió moviendo la cabeza.

-¡increíble! Ponte bien y vámonos a casa.

-¿Cuántos días llevo aquí?

-cinco. Ahora pasará el médico y seguramente pasarás a planta.

-¿esto es cuidados intensivos?

-sí.

-tengo el cerebro un poco aletargado.

-pues menos mal –dijo Manuel riendo- ya viene el médico.

-¿puedes salir un momento?- dijo la enfermera a Manuel.

-mi marido se queda. ¿No está el médico que me atendió la vez anterior?

-Marian, vale, luego nos vemos.

¡Qué pesadez!

Contestó a las preguntas del médico, de mala manera y sin ganas, le daba lo mismo lo que pudiera decir el médico iba a salir de allí, dijera lo que dijera el tipo.

-luego te pasaremos a planta.

-estupendo, ir preparando el alta, mañana me voy.

-de eso hablaremos mañana.

-si me quitáis todo esto ya voy yo sola a planta, ya me ayudará mi marido.

-vas a tener que tener un poco de paciencia.

-no la tengo.

-así está desde que se ha despertado – dijo la enfermera al médico, que se encogió de hombros.

Me está entrando sueño, pero no me voy a dormir.

-nena, despierta.

-ya estás aquí ¿pequé me duermo?

-es la medicación.

-pues ya no quiero más.

-te llevan a la habitación.

-vale, dame la mano, te pones muy guapo cuando sonríes, pero esas ojeras que tienes no me gustan nada, tienes que irte a casa a descansar. ¿Cuánto hace que no duermas como Dios manda.

-tu ponte bien, es de lo único que tienes que preocuparte.

- y de ti

-cuando tu estés bien, lo estaré yo.

-he pedido el alta para mañana ¿por qué haces ese gesto con la cabeza?

-te irás cuando el médico lo diga, sin rechistar.

-¿no está el médico de la otra vez?

-¿porqué te interesa ese médico?

-porque tengo cuatro cosas que decirle y a ti también.

-¿por ejemplo?

-me dijo que si no pasaba por siquiatría, volvería a pasarme lo mismo, bueno pues quiero que sepas, que sí, que vale, que me ha vuelto a pasar, pero no va a ser igual que la otra vez, estoy mucho mejor, no sé por qué me pasa esto pero lo voy a averiguar. Tengo que decirle que he resulto muchas cosas contigo a mi lado, que no necesito nada más que eso, a ti, contigo lo voy a conseguir, no va a volver a pasar.

-vale, cariño.

-te vas a sentir orgulloso de mi.

-ya lo estoy.

-más.  Este subidón que tengo ¿no es normal verdad?

Manuel hizo un gesto con los hombros, sonriendo.

-no reprimas, déjate llevar por lo que salga, ese es el primer paso. Te ha debido sentar bien dormir tanto.

martes, 5 de julio de 2011

HAY QUE SER VALIENTE Y DAR LA CARA




-Me gustaría hablar contigo de algo, pero tienes que prometerme que esta conversación no saldrá de aquí.
-nunca cuento nada de lo que hablamos, la duda ofende.
-esto no tiene nada que ver conmigo
-soy todo oídos.
-si te lo cuento no lo puedes contar aunque te parezca injusto.
-¿De qué estamos hablando? ¿Luisa?
-sí.
-¿qué pasa? ¿En qué está metida?
-no está metida en nada, ¿podemos confiar en ti? No le puedes decir nada a Fermín.
-eso lo valoraré yo cuanto sepa que está pasando.
-si no tengo la seguridad de tu discreción no puedo contártelo.
-a ver si nos entendemos, aprecio a Luisa, siempre me ha parecido una mujer de los pies a la cabeza, con sentido común, pero mi relación con ella, es por Fermín, con eso te lo digo todo. Si lo que me vas a contar considero que Fermín tiene que saberlo se lo digo.
-pues entonces tenemos un gran problema.
-tú o ella.
-ella.
-que le revota a Fermín.
-sí, pero con un poco de discreción podíamos solucionarlo y evitarle un disgusto.
-no le des la vuelta al asunto, que Fermín no ha pedido ningún favor.
-déjalo, olvídate del tema.
-nena, me voy a tomar muy mal si haces cosas a mi espalda.
-no voy a hacer nada que no deba.
-no es eso lo que te estoy diciendo.
-solo pretendo ayudar.
-la mejor forma de ayudarle es decirle que dé la cara y hable con su marido.
-a veces eso no es posible.
-lo tiene que arreglar con su marido.
-no todo el mundo es como tú.
-tú no eres la más apropiada para decir eso, conozco a Fermín de toda la vida. No quieras convencerme con zalamerías. No lo vas a conseguir, mi ética no me permite callarme si considero que él tiene que saberlo.
-no te falta razón esa es la razón por la que te quiero, por la que estamos donde estamos, podías intentar hablar con ella, a lo mejor lo entendías.
-si yo puedo entenderlo su marido también.
-déjalo, da lo mismo, no lo entiendes.
-no hay nada que entender, cuando se mete la pata hay que dar la cara y corregir el error con la persona a la que has fallado, hay que ser valientes, nena, si no lo único que se consigue es entrar en una vorágine de mentiras, que la final llevan a la verdad, pero de mala manera. Hay que dar la cara, siempre hay que hacerlo, una mentira te lleva a otra. Marian cuidado donde te metes, me lo voy a tomar muy mal, no tengamos tu y yo un problema por esto.
-claro y conciso, como siempre.
-así debe ser.
Vaya dilema que se me presenta, tiene razón, si estamos donde estamos él y yo, es por su integridad, él sí que es un hombre de los pies a la cabeza, por eso lo quiero, por eso estoy con él por la confianza que me da. Claro que esto tiene su vuelta, no puedo pretender que sea integro solo cuando a mi me interesa, si o no, no hay punto medio.
Pero yo quiero ayudar a Luisa, dar con la solución, el dinero no cae del cielo, se por lo que está pasando, es angustioso necesitar dinero y no tener medio de sacarlo por ningún lado, claro que  yo no tenía que dar explicaciones a nadie, para bien o para mal, estaba sola. Si algo tengo claro es que no quiero volver a quedarme sola, nunca haría nada que pudiera perjudicar mi relación con mi marido, eso sí que no, él es lo primero en mi vida. No puedo tocar un duro sin decírselo primero y que él esté de acuerdo ¿entonces qué hago? ¿Cómo lo hago? La única solución es que hable con Fermín, antes de que la cosa vaya a más, ahí es donde tengo que ayudarla, no sé cómo, pero es la única solución, dar la cara como dice mi marido es la única solución válida. Como siempre y sin pretenderlo, mi marido me ha mostrado el camino. ¡es más listo!

lunes, 4 de julio de 2011

TODO SE ARREGLA CON UNA SONRISA, ES FACIL.


-¿sabes lo que me apetece hacer ahora?

-qué.

-Podíamos ir a ver la puesta del sol, a Donosti o a San Juan de luz, estamos a mitad de camino de los dos sitios.

-me apunto.

-solo hay un problema.

-ya, que no puedes conducir.

-no es que haya bebido mucho pero suficiente para no poder coger el coche.

-tengo prohibido  utilizar tu coche.

-yo no te he prohibido a ti nunca nada, eres una bruja….

-es lo que hay.

-hoy hacemos una excepción.

-no tienes tu morro ni nada. Porque me apetece a mí, si no lo llevas claro. Iría más a gusto en mi coche, así sabrías lo que sufro en verano.

-porque te da la gana, cambia de coche.

-no, ese coche me gusta, podíamos ir con la capota bajada y el radio casset.

-no, vamos en mi coche, con el climatizador puesto, las ventanas bajadas y el mp3 a tope. Estoy hasta los cojones de darle la vuelta a la cinta.

-vamos pero que conste que a mí el plan me gustaba.

-si tenemos que bajar a por tu-mi coche se nos va a hacer tarde.

-vale, pesado, vale.

-me he quedado de un relajado, no hay nada más reconstituyente que echar un buen polvo, te quedas como un rey.

-¿ya no me vas a soltar ninguna guarrada de las tuyas?

-de momento no, ya puedo ser el caballero romántico que a ti te gusta, ¿qué guarradas te digo yo? Sosa desaborida.

-ya sabes tú de sobra de qué hablo, escopeta desinflada.

-no la provoques que esta se carga rápido. Como me gusta verte reír.

-estoy hecha un lio, no sé si reírme o enfadarme para hacerte gracia.

-depende el momento, me gusta más cuando te ríes, depende, me gusta todo lo que tú haces.

-¿qué ha pasado?

-que te quiero, que eres fantástica, hagas lo que hagas, lo mejor que ha pasado por mi vida, ya sé que soy un pesado de tanto que te lo repito, pero es que es así. Quiero que esto dure, voy a hacer lo que sea, voy a conseguir que sepas ser feliz, que deje de asustarte, que aprendas a disfrutar de ello. Hemos avanzado mucho más de lo que a simple vista parece, me siento orgulloso de ti y de mí….

-vale, cariño, ya está, acabemos el día con risas, no más llantos por hoy, creo que ya no me quedan lágrimas, así que no empieces tu ahora.

-¡frena HOSTIA!

-NO VOY RAPIDO.

-has cogido la curva demasiado rápido, reduce antes ¡coño!

-cuando tu conduces yo no me meto contigo, HAZ TU LO MISMO.

-haz las cosas como lo tienes que hacer.

-no me toques las narices que paro el coche aquí mismo y conduces tu. Desde que tienes este coche te has vuelto un tiquis miquis

-tira anda, vete con cuidado, se reduce antes de la curva, si todavía voy a tener que enseñarle a conducir.

-perdona, MAJO, TENGO EL CARNET DESDE LOS VEINTIOCHO AÑOS, NUNCA HE TENIDO NINGÚN ACCIDENTE.

-a saber los que has provocado, mira para adelante que la carretera la tienes en frente.

-Se acabó, no pienso aguantar ninguna impertinencia más, ¡tú que te has pensado! Que te den a ti y a tu coche, me bajo, conduce TU si te sale de los huevos.

-para leona, vaya mala leche que te gastas, que no es para tanto, no se te puede decir nada, no admites criticas.

-eso lo dirás tu. ¿Cómo quieres que acabemos el día? DE MORROS O COMO DIOS MANDA!

-Al poder ser bien.

-¡pues cierra el pico! Sigue buscando el freno, a lo mejor lo encuentras.

¡Coño ya! Manuel y su coche, parece que se preocupa más de él que de mí. Este me va a dar a mi lecciones de conducir, a lo mejor se las tengo que dar yo a él ¡no te fastidia el tío! ¡Qué manera de hablarme! Lo lleva claro conmigo. Se cree míster perfecto, él sí que no admite criticas, que yo nunca le digo nada, pero veo, que tonta no soy. Mira que tieso va, igual suelo ir yo y con la boca cerrada, sin molestar, también busco el freno y no digo nada. Está todo el rato mirándome de reojo. Ahora no me apetece hacerle caso.

-mira para adelante.

-cierra el pico, no te estoy mirando, eres tu el que me mira a mí.

-¿cómo sabes eso? Si no me estás mirando.

-te he dicho que cierres el pico, deja de reírte.

-¡señor, sí señor! Mira la gatita que se acerca ronroneando, hasta que le pisas el rabo y saca las uñas.

-ya me está tocando las narices otra vez ¿qué quieres que haga? Tendré que defenderme, vamos digo yo

-no me he metido contigo, solo te enseño a conducir.

-¡no empecemos! Ya estamos en la carretera general, izquierda o derecha.

-todo recto.

-esto si que te lo voy a decir y muy enserio, si quieres que conduzca yo, me vas indicando sin vacilarme, me pongo muy nerviosa, quiero las indicaciones claritas y según vaya llegando, no tres kilómetros antes.

-vale, derecha. Vamos a San Juan de Luz. Siguiente rotonda segunda salida, donde veas…

-sshhh, con eso vale, que me lio. Me he pasado la salida.

-da la vuelta a la rotonda, no pasa nada.

-vale.

-ve despacio, solo tienes que seguir las indicaciones, siguiente rotonda tercera salida.

-¿cómo puedes acordarte de esas cosas? ¡Coño ya me he pasado!

-ve despacio y pensando en lo que haces, he venido muchas veces por aquí ¿tú no?

-sí, pero como siempre voy de copiloto no me fijo.

-el siguiente cruce a la derecha, lo indica la señal.

-ya pero es que cuando me doy cuenta ya me la he pasado. Además tengo un pequeño problema con la izquierda y la derecha, ya se cuales son, pero tengo que pensarlo, derecha anillo, izquierda reloj, hasta tengo que mirarlo. Yo creo que soy un poco disléxica.

-eso no me lo habías contado.

-ya, es que normalmente me las apaño, pero conduciendo, me pongo nerviosa, antes no me pasaba, pero ya llevo unos años que sí. Yo llego a todos los sitios, ahora lo que tarde es otro asunto.

-carril derecho y vas derecha a la entrada de la autopista. Ve despacio, hay control de gendarmes, aquí no va a servir de nada que digas que eres mi mujer.

-ya, le sonreiré, de más de una multa me he librado por simpática.

-mientras no le hagas proposiciones deshonestas.

-una multa me llevé por borde, eso también me ha pasado, pero era porque el municipal era un prepotente y me pilló en mal día, ese iba a por mí. ¡La que se lió en un momento! Casi me lleva el coche hasta la grúa, menos mal que al de la grúa era amigo mío, sino  se lo lleva.

-¿qué hiciste?

-cuando iba a trabajar a la tienda iba muy temprano y no había sitio para aparcar, siempre lo dejaba mal aparcado en el mismo sitio, cuando a los municipales les daba por decirme algo, salía toda sonriente y movía el coche, nunca pasaba nada, hasta que un día vino el borde de turno y me llamó la atención de mala manera, moví el coche y punto, al día siguiente volvió derecho a multarme, no me acordé de que tenía que ser simpática y  no sé qué barbaridad le solté. Me pidió la documentación según voy al coche a cogerla me doy cuenta de que la había sacado pero no metido, intenté ser simpática, pero ya no coló. Menos mal que mi documentación si llevaba, solo me faltaba la del coche. Al final el de la grúa le convenció para no llevarse el coche, pero me puso una multa de doscientos euros, según el por aparcar indebidamente en una curva peligrosa, impidiendo la visibilidad de los demás coches y todo por no sonreír ¡qué fuerte!

-ya qué pasada, no te multó por aparcar mal, ¡qué cabrón!, te multó por no sonreírle.

-pues claro que sí. Ya hemos pasado y ni me han mirado te han mirado a ti.

-si llego a conducir yo, hasta nos registran.

-sonríeles es fácil.

domingo, 3 de julio de 2011

LA REALIDAD SUPERA LA FICCION


-voy a darle la vuelta al casete, podía ser reversible por lo menos.

-a mí me gusta así, tiene su encanto, no vayas de tan moderno, que tu esto lo has vivido igual que yo.

-sí pero el mío era reversible, podías pasarte toda la tarde escuchando el mismo caset. Elige, tenemos…, mira está la de Paquito Chocolatero, como hay un Dios que esta cae hoy, como despedida.

-no quiere reconocerlo, pero le gusta ¿qué más hay?

-más rancheras, ¡cómo le gustan al viejo las rancheras! Baladas, este que no sé quien cojones es ni lo que canta.

-a ver déjame.

-¿no sabes leer? Antonio Gardel, ponla.

-no. Elige otra. ¡Mira! Benito Lertxundi elijo yo, esta.

-luego dice que soy yo la que no le hago caso.

-¿quieres un pedazo?

-no. Te quiero a ti.

-directo y sin preámbulos, ¡con lo romántico que eres algunas veces! ¿De qué te ríes?

-ahora mismo te estoy imaginando desnuda.

-vaya novedad, no se para que me visto.

-para que yo pueda imaginarte desnuda y luego ver cómo te quitas la ropa.

-como empieces así ¿sabes que va a pasar?

-qué

-que no llegamos a la noche sin hacerlo.

-¡qué disgusto me das! ¡No, por favor!

-¡que bobo eres!

-y tú qué bonita. Cuando te metes la cuchara en la boca, ¿la rechupeteas con la lengua?

-¡Manuelllll!

-chica, es lo que estoy pensando, que quieres que le haga. ¿Por qué con este vestido no se te cae el tirante?

-porque va a anudado al cuello.

-¿si te lo suelto se cae el vestido?

-ya sabes que si, ya lo has hecho.

-luego lo repito, debajo no llevas nada ¿cierto?

-ya te has encargado tu de comprobarlo, para que luego digas que no te hago caso.

-¡madre de Dios!

-no les mezcles  en esto.

-ni en mis mejores fantasías eróticas. Que las tuve y muchas contigo. Malo me estoy poniendo.

-es lo que tiene hablar de estas cosas.

-es lo que me pasa, mirándote. La realidad supera la ficción.

-¿me quieres?

-más que a mi vida, pero mi cabeza ahora está en otro lado, en lo que hay debajo de ese vestido, cómo me gusta esa sonrisa perversa que me estás echando. Eres lo mejor que ha pasado por mis manos, eres preciosa, ¡Cuánto tiempo hemos perdido! Cambio que terminamos llorando los dos. ¿Has terminado de rechupetear la cuchara?

-sí. Me fumaria ahora a gusto un cigarro.

-los cojones, igual luego, después del café cuando me fume yo el purito.

-¡tienes un morro!

-sí, si, a lo que íbamos, voy a darle la vuelta a la puta cinta, ¡vaya trabajo que tengo hoy!

-con lo que te gusta a ti estar sentado.

-si tú estás encima mío, mejor. ¿Seguimos con Benito?

-pon lo que quieras, lo vas a hacer de todas formas.

-así me gusta, que se note que el que lleva los pantalones soy yo.

-como te los quite, ya veremos quien lleva los pantalones.

-hazlo, no te cortes, sabía que ibas a decir eso, tengo la escopeta preparada para disparar. ¿Bailas?

-como no.

-sí que está preparada.

-desde que te tengo para mí está así, la has vuelto loca, como a mí.

-en fin que le vamos a hacer, ahora va a resultar que la culpa es mía.

-no lo dudes, nena, no lo dudes.

-para un poco, que anda Julián y su mujer por ahí, que son muy discretos pero están.

-¿quieres que le pida la habitación?

-no, me da apuro.

-¡eres más sosa! lo que no habrá vivido este hombre ya, a ellos les va a dar igual.

-pero a mí no. ¿Damos una vuelta?

-como quieras

-¿Qué te hace gracia?

-a ti te gusta hacerlo al aire libre, vamos a dar una vuelta dice ¡ja! Yo ya sé lo que tú quieres. ¿Nos llevamos el cassete?

-tendrás que mirar si tiene pilas, porque no sé donde piensas enchufarlo.

-el viejo seguro que tiene. Como cuando era chaval, tenia uno parecido a este, pero reversible, llevaba los bolsillos llenos de cintas.

-si no hace más que quejarse y está encantado con el aparato.

-¿qué aparato?

-ni te voy a contestar. ¡Vamos machote!

-metete las cintas en el bolso.

-no llevo, no me hace falta.

-¿vas sin documentación ni nada?

-no me hace falta.

-nena, a quinientos metros está la frontera, no puedes andar sin documentación.

-con decir que soy la mujer de Manuel, ya está, a ti todo el mundo te conoce.

-sí, hay llevas razón.
-Benito tiene cierto parecido contigo, hasta la voz la tenéis parecida, sois los dos guapos.
-eh… maja no te pases, para ti el único guapo que hay soy yo.

sábado, 2 de julio de 2011

DIOS MIO NO ME LO QUITES


-Siéntate un momento con nosotros, Julián. Cuéntale a mi mujer lo que he llorado su ausencia, lo que la he echado de menos, nunca le he hablado de estas cosas.

-cierto es, el alcohol suelta la lengua, pasado, yo me quedo con la cara que traía el primer día que lo vi contigo. Lo conozco desde nació, ese día volví a ver al niño travieso y alegre que solía venir por aquí con sus dos compinches a hacer travesuras, llevaba la misma cara, las que me habrá liado el cabrón este de crio. Yo me voy y os dejo solos, os deseo todo lo mejor, no hay más comensales que vosotros, conociendo a este, he pensado que era lo mejor, podéis hacer lo que queráis, la casa es vuestra. ¡Deja ya de llorar mujer! ¡Vaya dos! Primero viene uno llorando como un niño, conseguimos que deje de llorar y ahora ella, voy a tener que cambiarle el nombre a la casa.

-no es necesario, se acabó el llorar.

-os voy a poner música, haber si os animo un poco.

-estamos animados aunque no se note, ¿no entendéis porqué lloro?

-NO.- contestaron los dos a la vez.

-¡hombres!
-a saber que nos pone, quería traer la música yo, pero lo único que tiene es un viejo caset, a que nos pone Paquito chocolatero.
-no seas malo, qué más da.- dijo riendo
-ya veremos si me dices lo mismo cuando te saque a bailar. Estas más guapa cuando ríes que cuando lloras.
-lo hago para que veas la diferencia, el antes y el después.
-mira que ingeniosa, eso ha estado bien. ¿Puedo decirte que te quiero sin que llores?
-sí.
-te quiero, sonríe.
Una ranchera empezó a sonar, apareció Julián con un radio caset y un montón de cintas.
-Gracias, Julián.
-¿bailas?- invitó ella.
-como no.
-¡bien! ¡Lo conseguí! Tonto del culo, machista, tenias que haberme dicho que si la primera vez.
-si llego yo a saber esto, pasado y olvidado, de hecho no me acuerdo de eso. A quien cojones le pedirías tu bailar.
-a ti, yo lo sé. ¿Por qué nunca intentaste nada? Te limitabas a saludarme.
-primero porque pertenecías a otro, no quería convertirme en segundo plato de nadie, no quería una aventura contigo, todo o nada, luego respeté tu duelo, no había más remedio que esperar el momento adecuado.
-pasado.
-pasado, vivimos el presente y los buenos momentos pasados, que han sido muchos.
-ufff... ¡Para escribir un libro!, precioso por cierto.
-escucha la música y abrázame.
Dios mío no me lo quites. Me quedaría así toda la vida, abrazada a él, sintiéndolo tan cerca, que puedo sentir sus emociones, el latido acelerado de su corazón, su respiración o es la mía, en este momento somos una persona.
-te quiero.
-yo también, mi vida. Relájate, te va a dar un ataque de ansiedad, controla la respiración.
-lo intento
-hazlo.
-¡cómo te gusta mandar!
-lo intento, aunque nunca me haces ni puto caso a nada de lo que te digo.
-soy así.
-deja de protestar.
-no estoy protestando.
-los cojones, tu naciste protestando..
-¡qué dices! ¿Se puede saber porqué te estás metiendo conmigo?
-porque me gusta, no te veo la cara ¿ya tienes el ceño fruncido?
-¡tú de qué vas! ¿De qué te estás riendo? ¡Capullo...!
-me rio por todo lo que te quiero y me gustas.
-pues vaya, hace un momento lo estabas haciendo bien, ¿porqué hemos cambiado de registro?
-porque tu cerebro no sabe qué hacer con las emociones, llevas toda la mañana llorando y ahora si te dejo te da un ataque de ansiedad, así que hago que te mosquees para que pase, que por cierto me encanta verte mosqueada por chorradas.
-será…
Un apasionado beso impidió que acabara la frase, enseguida se olvidó de lo que iba a decir ¡qué más da!

viernes, 1 de julio de 2011

NO PUEDO DEJAR DE LLORAR


-¿quieres dejar ya de llorar? ¡Qué llorona se me ha vuelto!

-déjame, es mi forma de decirte que estoy contenta.

-pues vaya, una sonrisa estaría mejor.

-luego, ahora no puedo, déjame llorar, no lloro de tristeza, así que déjame.

-monta en el coche,  los vecinos van a pensar mal, para ya, nena, me vas a hacer llorar a mí.

-que me importa a mí lo que piensen los vecinos, además  después de la serenata que me has dado saben de sobra porqué lloro. La otra vez que me preparaste una sorpresa así estabas nervioso, hoy estás tranquilo.

-como no dejes de llorar no entiendo lo que me dices.

-te estoy diciendo que hoy estas tranquilo, cuando nos casamos estabas súper nervioso, que yo me acuerdo.

-cuando firmamos los papeles ante del juez, querrás decir, tu y yo nos casamos antes, hicimos nuestra una boda que no nos correspondía la de Asier y Ainhoa, para mi es la que importa, la que nos comprometimos mirándonos a los ojos, sin hablar nos lo dijimos todo.

-sí, lo hicimos desde el corazón.

-¿quieres dejar de llorar?

-que no puedo, es que me acuerdo de ese día, fue precioso. Estábamos rodeados de gente, pero nos sobró todo el mundo, como siempre, casi siempre estamos solos.

-estando contigo me sobra todo el mundo, casi te diría que muchas veces hasta me molesta la gente. En mi trabajo me paso el día rodeado de gente y estoy a gusto, pero cuando estoy contigo, cuando soy  yo, prefiero tenerte para mí solo. ¿Te gustaría que nos relacionásemos más?

-¡yo! Para nada, tu eres mi vida y mi mundo, si me relaciono, es por ti porque sé que tu cuidas esas cosas. Lo veo cuando vamos al bar te gusta hablar con todo el mundo, relacionarte.

-eso me pasa desde que tú estás conmigo, antes me sentaba en el banco de piedra del herriko con una cerveza hasta que te veía pasar, luego entraba y pasaba horas dentro, pero hablaba muy poco, simplemente retrasaba la hora de ir a casa .Observaba a las parejas y pensaba en ti, imaginaba que estaba contigo, me iba a casa con un sentimiento de soledad tremendo, sobre todo desde que te quedaste sola, la espera se me ha hecho muy larga, nena, lo pasaba mal, no te conocía apenas, eso no es del todo cierto, te observaba tanto que era como si te conociese, el caso es que te echaba de menos, que te buscaba por todos los lados. Ahora cuando estamos en el bar y te pones delante mío y apoyas tu espalda en mi para que te abrace, gritaría a pleno pulmón, mirar la he conseguido, ya es mía, ya he conseguido meterla en mi cama, aunque no te lo creas tu eres la única que ha entrado en mi cama, habré hecho lo que sea o lo que he podido con otras mujeres, pero a ninguna las he metido en mi casa ni en mi trabajo, eso estaba reservado para ti. Eres lo mejor que ha pasado por mi vida, me pasaría el día abrazado a ti, me contengo por no resultar pesado, necesito tocarte, sentir el calor la suavidad de tu piel. ¡Coño  se ha reído!

-es que hoy Luisa me decía a la hora del café, si no me aburría que estuvieras todo el día encima de mí tocándome. Ya se lo he aclarado, no es que no me aburras, es que es lo que quiero, le he dicho que cuando tú te despistas un momento ataco yo, que además es cierto.

-puta envidia. Han sido los dos mejores años de mi vida, en todos los aspectos, hemos tenido altibajos, hemos llorado, reído, han sido dos años de muchas emociones, hemos podido con todo, seguiremos adelante los dos juntos como siempre, resolveremos todo lo que surja juntos, ya no estamos solos, lo que sea siempre de mi mano, cariño, nunca olvides que te quiero para lo bueno y para lo malo, que no hace falta que lo diga ni un juez ni un cura, te lo dice mi corazón, el que late por ti. Ya hemos llegado baja, deja de llorar, este hombre va a pensar que te he hecho algo.

-no puedo, estoy contenta, de verdad Julián,  aunque no lo parezca.

-tiene los ojos rojos, pero brillantes, triste no la veo y a ti tampoco, Manuel ¿qué ha sido de aquel hombre que venía aquí a emborracharse?

-desapareció junto a la tristeza y la amargura.

-hubo que prepararle una habitación, no podíamos dejarle marchar así.

-¿está todo preparado?

-sí, ya puedes llevar a tu mujer a tu txoko.