sábado, 21 de mayo de 2011

Black Stones

OS MANDO OTRA HISTORIA DE MI VECINITA, ESPERO QUE OS GUSTE.
Hoy en día mi nombre es conocido por muchos. Mi popularidad ha ido creciendo hasta llegar a se considerada como una Idol, mis canciones mueven masas. A mis conciertos cada vez asiste más y más gente, jóvenes adolescentes ingenuos, influenciables, fácilmente moldeables. Verlos al pie del escenario me trae amargos recuerdos de tiempos pasados, en los que yo era igual de ingenua e influenciable. Sí, hubo un tiempo en que fui como ellos, pero eso ya pasó, aquella “yo”  desapareció entre las llamas que devoraron mi inocencia….aquella fatídica noche….
Aquél día que había empezado como otro cualquiera iba a terminar de la peor de la formas. No, aquél no era un día cualquiera, sino el día de mi decimosexto cumpleaños. Dios, lo había olvidado… Era domingo, creo, volvía a casa de asistir al concierto de uno de mis Ídolo, como de costumbre, más tarde de mi hora, así que decidí  que sería mejor entrar a hurtadillas por la puerta trasera, que daba a la cocina, para evitar a mis padre, quienes, seguramente, me estaría esperando en el salón para echarme la bronca. Entonces algo llamó mi atención, un resplandor anaranjado entre los edificios y un intenso olor a quemado. Me encontraba a un par de manzanas de mi casa, así que aceleré el paso. Mi calle estaba anegada de humo, pero pude ver claramente que era mi casa la que ardía. Me quedé paralizada, lo único en lo que era capaz de pensar en ese momento era en que mis padres debían de estar en casa. Quería correr, quería gritar, pedir ayuda, pero me fue imposible, mi cuerpo no respondía. No se cuanto tiempo permanecí así, mirando la casa arder, con los ojos desorbitados y llorosos a causa del terror y el humo, pero de repente algo cambió en mí, como si un mecanismo se activase en mi interior, mi cuerpo se puso en marcha solo. Moviéndome como por acto reflejo me acerqué a la entrada trasera a paso firme, recuerdo haber mirado la cerradura destrozada un segundo antes de continuar. Encendí los aspersores mientras dirigía mis pasos hacia el lado derecho de la casa, donde un gigantesco ventanal conducía al salón principal. El cristal sobrecalentado chirrió al romperse en diminutas astillas ante el frío contacto del agua. Entré impasible ante las llamas y entonces los vi… mis padres. El cadáver de mi padre yacía sobre la alfombra persa empapada de sangre. El cuerpo de mi madre, tendido desnudo sobre el sofá, con abundantes cortes aún sangrantes por todo el cuerpo. Estaba abierta de piernas y las moraduras y restos de semen que habían dejado sobre ella denotaban claramente que la habían  violado, probablemente más de una vez… Era una estampa grotesca, que no pude evitar contemplar.
Los recuerdos de esa noche los conservo como vividos a través de una niebla espesa, y muchos están tan borrosos que en ocasiones dudo de si son reales o no; pero esa imagen se me quedó grabada a fuego y aún hoy me produce pesadillas. A partir de aquí los hechos están aún más confusos, supongo, a causa del humo que se había colado ya en mis pulmones y comenzaba a afectarme. Creo recordar que me sentí mareada y que la vista comenzaba a nublárseme, aún así y gracias seguramente a la adrenalina que aún fluía por mis venas, fui capaz de percibir que no estaba sola, al fondo del salón había un hombre vestido de negro. Vagamente recuerdo como se acerco a mí y mantuvimos un leve forcejeo. No estoy del todo segura, pero tengo la vaga sensación de caer sobre la alfombra bajo él peso de aquel hombre. La sensación de ahogarme, de la falta de aire me invadió cuando sus manos rodearon mi cuello. No fui consciente de poco más, no tarde en quedar inconsciente, pero justo antes de perder el conocimiento la imagen de un dragón rojo vino a mi mente. No fue hasta bastante más tarde que comprendería su significado.
Los siguientes seis meses son un borrón en mi memoria. Hay imágenes sueltas, inconexas: Un bombero sacándome en sus brazos de la casa. Una enfermera curando mis quemaduras. Una agente de protección de menores.  Un comedor atestado de jóvenes que me miran, que me ignoran… La mayor parte de lo que sé con certeza de ese periodo lo descubrí tiempo después. Al parecer lo bomberos, alertados por la llamada de varios vecinos acudieron al lugar 5 minutos más tarde de que yo entrara en la casa. Nos encontraron a los tres en la sala. Los cuerpos de mis padres, que ya presentaban quemaduras serias tuvieron que ser identificados por su dentadura. Yo también tenía algunas quemaduras, que según relataron los periódicos me gané por un acto heroico en el que valientemente entre en la casa para salvar a mis padres, que se vio frustrado cuando el humo de dejó fuera de combate. Tras permanecer un mes ingresada en la unidad de cuidados intensivos de un hospital, la pobre huerfanita, aún en shock y con una aparente amnesia, fue internada en un orfanato…Y ahí acaba la historia sensacionalista que tanto fascina a los medios, legando al olvido a la pobre huerfanita.
Por otra parte, el shock provocado por los acontecimientos de esa fatídica noche me dejaron en una especie de estado vegetativo, donde a pesar de que mi cuerpo se movía, mi mente se encontraba aislada en un rincón de mi inconsciencia, refugiado, a salvo del dolor del mundo exterior. Creo que parte de mi aún se encuentra en ese refugio, y sinceramente, espero que siga ahí, por que el mundo exterior es demasiado cruel para que alguien tan inocente e ingenuo sobreviva en él. Pero finalmente desperté de aquel sueño, para despertar en la pesadilla que representa esta puta realidad, cruel donde las haya. Y como no mi despertar fue provocado por otro hecho nefasto que hizo aflorar una parte de mí oculta, que me ayudaría a sobrevivir y a forjar lo que soy hoy.
Fue una noche, fue de sopetón y sin previo aviso. Parpadeé varias veces, desconcertada. Estaba desnuda sobre la cama  y unas manos gruesas, ásperas y grasientas  manoseaban mis pechos con brusquedad. Contuve una oleada de nauseas al percibir el olor a sudor y sebo que desprendía el hombre que se movía con ansia sobre mí. Aquello me resultó extrañamente familiar. Al parecer no era la primera vez que aquel guardia me violaba, pero sí sería la última. Deje que la rabia y la ira acumulados durante tantos meses se apoderaran de mí y me dieran la fuerza necesaria para golpear a aquella mole de sebosa, empujándolo contra el espejo que había anclado a la pared, haciéndolo añicos. Me levanté con movimientos ágiles, casi felinos, disfrutando de aquel momento. Agarre uno de los cristales y lo clavé repetidas veces en el pecho de ese cerdo violador y pederasta.
Cuando acabé ambos estábamos cubiertos de sangre. Jadeando a causa del esfuerzo me levanté y me miré en el fragmentote espejo que aún quedaba pegado a la pared y para mi sorpresa, contemplar mi cuerpo, desnudo y chorreante de sangre, me dejó indiferente o, si cave, satisfecha con lo que acababa de hacer. Cogí algo de ropa de un cajón y, aún desnuda, dirigí mis pasos hacia los lavabos comunitarios donde me lavé la sangre y me vestí, mientras disfrutaba del dulce sabor de la venganza.
Venganza… Si, venganza era la palabra que bramaba en mi interior. Debía buscar venganza por lo que le habían hecho a mis padres. Aún no comprendía por qué alguien querría matar, y de una manera tan brutal a una simple familia como la mía, mi madre era catedrática en la universidad de Tokio, mi padre un simple farmacéutico. Con este pensamiento retumbando en mi cabeza, salí del baño esperando encontrar una salida y escapar. Me sorprendió descubrir que conocía con exactitud cada pasillo que recorría, esquivando las cámaras de seguridad con una agilidad pasmosa, como si siempre hubiera sabido que estaban allí. Supongo que mi cerebro registró aquellos detalles en mi subconsciente de manera automática. Salí del edificio por una ventana que daba a una escalera de incendios. Por supuesto ésta estaba vallada, pero mi cerebro sabía que el segundo y tercer barrotes estaban sueltos y dejando espacio suficiente para que un cuerpo pequeño como el mío se colase. La imagen de dos chicas saliendo a hurtadillas por él me vino a la mente, un nuevo recuerdo de mi subconsciente. Sentí como una sonrisa de suficiencia se dibujaba en mis labios. Aquello era flipante!!

A partir de ahí no hay mucho que contar, no tenía dinero y tampoco a donde ir, así que durante un tiempo me dedique a vagabundear y robar, refugiándome donde podía. No fue hasta un par de años más tarde (o tal vez tres), que se me ocurrió que podría ganarme algo de pasta cantando. Tiene gracia que hasta entonces nunca había pensado que mi voz sirviera para algo más que cantar en la ducha o en un karaoke. La idea me vino una tarde de febrero, hacía demasiado frío para estar en plena calle, así que me refugié en los pasillos subterráneos del metro. Fue mientras me mezclaba entre los viandantes intentando mangar un par de carteras cuando oí una música conocida. Era uno de mis temas favoritos de los Trapnest, uno de mis grupos predilectos y sentí cierta nostalgia de tiempos mejores. Me acerque al guitarrista, que tocaba una destartalada guitarra con una maestría que me conmovió. A su alrededor se había reunido un considerable grupo de personas para escuchar, conseguí abrirme paso hasta situarme justo delante. Lo mié tocar durante un buen rato, ensimismada, ni siquiera me di cuenta de que estaba cantando hasta que terminó la canción y lo vi mirándome fijamente. Hasta había dejado de tocar y sólo me miraba, con los ojos desorbitados por la sorpresa y una curiosa sonrisa en los labios que se debatía entre divertida y sarcástica. Me ruborice como no lo hacía en años y empecé a retroceder pero la muchedumbre que me rodeaba no me dejaba avanzar. De repente una voz firme y autoritaria retumbó en el pasadizo:
      - Qué está ocurriendo aquí, dispérsense señores, abran pasó – espetó el guardia y la gente se apartó a su paso como el mar ante Moises. Dos hombres corpulento y con cara de malas pulgas avanzaron entre la gente directamente hacia nosotros.
      - Mierda!- hoy a mis espaldas. Aquello me sacó de mi estupor y mi cerebro volvió a funcionar como de costumbre. Eché a correr serpenteando entre la gente, es por todos sabido que es ilegal mendigar en el metro y lo que les ocurre a los que son atrapados, y esa no iba a ser yo. La gente que hasta entonce había permanecido observando entró en pánico y se lanzó a correr en todas direcciones llevándose cuanto pillaran por delante. Incluso mi agilidad superior, desarrollada por años de huir y callejear, me resulto escasa para zafarme de aquella marabunta. De repente una mano me agarro del brazo y tiró de mi, era el tío de antes, - por aquí! - me dijo, y ambos salimos corriendo, si que me soltara la mano, por callejones secundarios menos transitados. Saltamos a las vías y nos colamos por un pasadizo que daba a una estación abandonada. Sólo entonces dejamos de correr, ya estábamos salvo, habíamos conseguido escapar. Ambos suspiramos de alivio, nos miramos y nos echamos a reír. La verdad es que por peligroso que resulte aquellos años fueron los más divertidos. Saboreando el riesgo, sentir la adrenalina correr por mis venas… Una increíble sensación sólo comparable con lo que se siente al subir al escenario ante miles de personas.
      No fue hasta que nos hubimos calmado un poco que no me di cuenta de que él aún sostenía mi mano:
      - Ejem… m la devuelves? – pregunte señalando nuestras manos.
      - Te molesta? – contestó él sonriendo descaradamente. Me solté con un movimiento brusco y me dí la vuelta, más para ocultar mi sonrojo que por que realmente me hubiera molestado, pero me había costado mucho forjarme mi  reputación de chica dura y fría como para que un tío como él la echara por tierra por una gilipollez como esa. Pero lo cierto es que me complacía. Desde mi huida del orfanato no había tratado con mucha gente y los pocos que me conocían o me temía o me odiaban (o ambas cosas). Y no es que me molestara, pero ese tío me había tocado una fibra sensible o algo así. Me dije a mi misma que había sido su manera de tocar la guitarra la que me había conmovido, pero en el fondo sabía que había sido aquel primer contacto, el simple y absurdo acto de cogerme de la mano. Claro que esto no lo iba a reconoce nunca, y menos en voz alta. Así que trataría de continuar con mi fachada de tía imperturbable y le soltaría el comentario más mordaz y sarcástico que se me ocurriera, me preparé para que mi voz sonase lo más fría posible, pero antes de darme tiempo a contestar él se me acercó por detrás, me rodeó con un brazo y me susurro:
- Canta para mí…
- QUE! -  mi voz sonó más aguda de lo que me hubiera gustado. – Mierda- pensé – a la mierda mi reputación de dura. Cabreada, me zafé de su brazo de un empujón y me alejé de él a grandes zancadas. – Será engreído! Maldito imbecil! Qué coño se ha creído ese….- iba pensando yo mientras me aljaba pos el túnel.
- Eh! Espera o te perderás – esto me cabreó aún más
- No eres el único que sabe moverse por estos túneles sabes! – le grite sin girarme siquiera
- Vamos, venga! Qué te ha molestado tanto? – preguntó él, y al ver que lo ignoraba corrió hacia mí y me agarro del brazo obligándome a girarme. Fue un tirón bastante brusco, si no hubiera sido por mi equilibrio y fuerza anormalmente superiores probablemente me habría derribado. Y él se percató de ello haciendo que fugaz gesto de sorpresa se reflejara en sus ojos, aunque no tardo en recupera la compostura. La satisfacción que me produjo aquél fugaz gesto ayudo a suavizar mi mal carácter. – Estás llena de sorpresas – susurro – Lo digo en serio, tienes una voz increíble, por favor canta para mí, aquí, ahora, por favor – su voz sonaba tan suplicante que no tuve otra que acceder, aun con reservas.
      Él sacó su guitarra y comenzó a tocar y yo canté. Canté como nunca antes. Fue entonces cunado descubrí cuanto me gustaba y desde entonces no he parado. Después de aquella primera vez, en aquella estación de metro abandonado, ha habido muchas más. Aprendí a confiar en él y hoy en día no confío en nadie más, ni cantaría para nadie más. Ambos, juntos, formamos este grupo y lo hemos llevado hasta la cima del mundo.
      Pero si crees que nuestra historia acaba aquí te equivocas, pocos saben lo que hay detrás de los Black Stones, tal vez algún día te lo cuente….  

martes, 17 de mayo de 2011

¿JUGAMOS?

La casa de Carmen, es el único comercio que hay en el pueblo, tiene de todo, desde un bote de alubias, ropa interior, de todo tipo, por cierto, cosa que me hace mucha gracia, tiene hasta ligueros, tangas y demás artilugios provocadores del sexo opuesto, esta parte de la trastienda la acabo de conocer, nunca me lo hubiera imaginado, a lo que iba, como dice Manuel mientras te tomas una copa, porque también es bar, puedes comprar filetes , calcetines, media docena de tornillos y hasta hacer copia de llaves, una maravilla. Asun se ha encargado de enseñarme la trastienda, ni un almacén de Eroski tiene tantas cosas, como todo el mundo nos ignora pasamos el tiempo abriendo cajas y riéndonos como locas, esto es lo que hace ella, cuando viene para evitar aburrirse.
-¿cómo aguantas que te ignoren de esa manera?
-al principio me mosqueaba con Alfonso por permitirlo, ahora paso, vengo cuatro veces al año, no quiero complicarme la vida.
-no merece la pena.
-en cuanto llegue Andrés la cosa cambia, ya lo verás, las manda a la cocina rápido.
-¿qué tal es Andrés? ¿Te llevas bien?
-genial, me cae muy bien, tampoco es que lo vea mucho, pero por lo menos te trata con educación.
-así me parece a mí también. Vaya lio están montando, como gritan.
-eso es que ha entrado algún cliente, hombre, seguro.
-pues  vaya….
-hola Asunción.
-hola Leire, Marian la mujer de Manuel.
- he oído hablar de ti.
¿Habrá querido decir algo con eso?
-encantada.
-¿pasando el rato?
-como siempre. Vamos a enseñarle a Marian los juguetes.
Una que es un poco mal pensada, imaginé juguetitos eróticos, después de haber visto la lencería.

-estas no tienen ni idea del valor de lo que hay aquí ¡madre mía! Unos juegos reunidos ¿os acordáis?, yo nunca tuve, pero si jugué con ellos.
-Leire y yo a veces jugamos para matar el tiempo.
-está con el precinto.
-qué va, se lo quitamos y volvemos a ponérselo.
-¡qué pasada! Esto es como retroceder en el tiempo casi cuarenta años, yo he jugado con estas cosas. ¿Hay cromos de los de dar con la palma de la mano.
-sí, ya te dejaremos alguno, nos los hemos repartido entre Asun y yo, ya te haremos tu montoncito, con cajita y todo.



-¡qué guay! ¿Jugamos?
-yo primer.
-de eso nada, hay que rifarlo. En la casa de Pinocho sólo cuentan hasta ocho. Uno, dos, tres, cuatro, cinco seis, siete y ocho, te ha to-ca-do.
-Asun la primera en darle. Pinto, pinto, gorgorito, ¿dónde vas tú, tan bonito? Te ha to-ca-do.
-Marian siguiente, luego yo.
-¿qué hacéis? –Manuel asomaba la cabeza por la puerta.
-jugando.
-bah…..eso son juegos de chicas- dijo riendo- aquí hay auténticos tesoros. Cuando terminéis de jugar te enseño las fotos.
-vale, luego. Quiero comprarme una muñeca.


Alucinada me quedé cuando vi los juguetes ¡qué muñecas!  Hasta una cocinita, creo que tuve una igual o parecida, recortables  de los de antes, lo que habré jugado yo con ellos, me encantaban, una muñeca de comunión, que me recordó a mi hermana  mayor.

lunes, 16 de mayo de 2011

ME ACABAS DE ALEGRAR EL DIA

-no me digas que no es guapo.
-Manuel nunca ha sido guapo, resultón, quizá, tiene algo, pero guapo no.
-no tienes ni idea, es el hombre más guapo del planeta.
-¿de qué os reis? –dijo Manuel con cara de pocos amigos.
-cosas nuestras.
-¿porqué te has ido sin decir nada?
-estabas ocupado, creía que no te ibas a dar cuenta.
-pregunta María si nos vamos a quedar a comer.
-lo que tu digas.
-quedaros, así no me aburro.- solicitó Asun.
-que le digo ¿que sí?
-lo que quieras.
Manuel volvió a la casa.
-vaya excusa más tonta se ha sacado para ver donde andas.
-ya, hace el tonto con Carmen, pero no puede vivir sin mí.
-¿estáis enfadados?
-no. Cuéntame cosas de Gema.
-¿qué quieres saber?
-¿desde cuándo la conoces?
-ya hace unos cuantos años, un día vino Manuel al restaurante con ella. Te estás martirizando sin motivos. ¿Sabes a qué se dedicaba? Ya no, lo ha dejado
-prostituta. ¿Ya no ejerce?
-no, pero no se dé que vive.
-¿sabías que Manuel tiene una hija?
-no sé de qué me hablas, de Gema no puede ser si ella te ha dicho eso, es mentira.
-de Amaia, de su mujer.
-de su difunta mujer, Marian.
-bueno, eso.
-no tenia ni idea, hasta donde yo sé, tuvo un hijo, que falleció en un accidente de coche, de todas formas Alfonso nunca me quiere contar nada de él, dice que el pasado es pasado y no hay que enredar.
-ya.
-¿qué está pasando?
-no lo sé, no sé si son cosas mías, o algo me oculta, siempre he tenido la sensación de que en la historia de Gema, hay cosas que no me cuenta.
-hice amistad con Gema por Manuel, al principio pensábamos que estaba interesado en ella, Alfonso siempre decía que estaba muy solo, nos interesamos un poco por ella., como era de Burgos, nos hizo gracia la coincidencia, Alfonso se enteró, no sé cómo, de que era prostituta, dijo que era muy raro que Manuel anduviera con ella, siempre ha dicho que andaba con ella, por algún motivo, si Alfonso sabe el motivo, a mi no me lo ha contado, Yo con ella siempre he tenido muy buena relación, a pesar de todo, últimamente no nos vemos mucho. Sé que le fastidió muchísimo cuando te vio con él, ya te lo dije una vez, nunca habíamos visto a Manuel así, con esa tontería y la sonrisa perpetua que tiene ahora, le ha cambiado la cara, Marian, no parece el mismo, ha desaparecido la tristeza de sus ojos, a mí siempre me ha parecido que estaba amargado, verle así ahora nos hace gracia, ¿no te das cuenta de cómo te mira? Tía, no sé lo que anda haciendo Gema, pero yo no dudaría de los sentimientos de él hacia ti, sus ojos no mienten, ni la expresión de su cara. A mí me caía mal, ya sabes el motivo, cada vez que aparecia, Alfonso desaparecía con él y no volvía hasta el día siguiente, eso siempre lo he llevado muy mal, pero viéndole ahora, lo veo tan tierno, esa forma de mirarte, te aseguro que a Gema no la miraba así, nunca entendí que hacía con ella, se notaba que no había nada, yo creo que se acostaba con ella, le pagaba, estoy casi segura, y listo, que yo sepa no había nada más, por mucho que a ella le fastidie, creo que lo que realmente le molesta es que ha perdido a su mejor cliente, y que no te siente mal, eso es pasado.
-no  tengo ninguna duda de sus sentimientos, me los ha demostrado con creces, es lo mejor que he tenido en mi vida, de verdad, ahora mismo le estoy echando de menos, ¿porqué estará siempre Gema ahí?
-pasa de ella, ya se cansara ¿qué es eso de que tiene una hija?
-parece ser que antes de que Amaia volviera a desaparecer, le hizo un hijo, mala suerte, el caso es que la conexión con esa niña es Gema, era compañera de Amaia, trabajaban en el mismo sitio.
-¿Amaia era prostituta?
-pare ser que se dedicó a ello, cuando se fue del pueblo con él niño, hasta que murió.
-¿en Burgos?
-sí, casualidades de la vida.
-no tenía ni idea. Está claro que en esta historia hay muchas cosas que no se.
-con lo que me has contado, me acabas de alegrar el día, voy a darle un beso a mi marido, delante de Carmen, para que se chinche, que es mío, es mi hombre.

domingo, 15 de mayo de 2011

CARMEN

CARMEN

-¿Sabes lo que me apetece?
-qué
-podíamos ir a hacer una visitita a Carmen y su madre.
-como quieras.
-estas de un apático, espabila hijo, ¡qué soso! ¡Por Dios!
-he venido a no hacer nada.
-lo de no hacer nada es un poco relativo, algo tendremos que hacer para pasar el rato ¿no te parece?
-pues estoy a gusto sin hacer nada, aquí sentado tocándome los huevos.
-pues yo me aburro. Vamos a ver a Carmen, cuidadito con lo que haces ¡eh!  Haber donde miras, para mirar ya tienes mi trasero, cuidadito eh…….
-los ojos están para mirar, los traseros también. Si no estoy mal informado, creo que andan por aquí Alfonso y Asun.
-ya me gustaría verles, podemos comer con ellos.
-como quieras.
- Deja de decir como quieras, discúteme un poco, no seas tan aburrido.
-vale…
-vale QUE, dime algo, pesado
-vamos porque si no me vas a dar el día ¡pesada!
La bienvenida fue apoteósica, besos, abrazos, desde luego se alegran de vernos, no hay duda, aunque a mi tanto agasaja miento me agobia. Duró poco la atención, a los pocos minutos, ya estaba sentada ella sola con el café,  es lo mejor del sitio, pero sola, observando como Manuel se pavonea y como Carmen coquetea ¡con mi hombre! Sintiéndose completamente ignorada por todo el mundo ¿ha sido idea mía la de venir aquí? En fin, no voy a darle más vueltas, voy a saborear este delicioso café. Carmen está enamorada de Manuel, vamos no hay duda, pero bueno, es el típico enamoramiento platónico, es lo que quiero pensar,  el capullo de mi marido lo sabe, por eso se pavonea delante de ella, ¿no habrán tenido algo? No le veo con Carmen, pero vete tú a saber, a falta de pan buenas son tortas, se lo preguntaré, si, si, tanta tontería me carga ¡será posible! De verdad que me pone negra, es con la única que actúa de esa manera, voy a dejarlo, me da lo mismo. Qué risa más tonta, por favor, negra me está poniendo, en fin, déjalo que disfrute con la tontería.
-hoy vienen a comer Alfonso y Asun- decía María, la madre. Que disfrutaba tanto como la hija de la presencia de Manuel.
Conmigo no hace esas cosas, que conste que nos reímos muchísimo juntos, pero esa tontería, en serio, parece un gallo, este ni se acuerda de que estoy yo aquí, en fin que le vamos a hacer, la idea ha sido mía, ahora no puedo protestar. No voy a decir nada, tranquilo puede estar, pero que conste que vamos a tardar mucho en volver, si, si. Bueno por lo menos hablan en castellano, ya es algo, aunque no sé, porque para oír tanta tontería, casi mejor no entenderles, me está poniendo negra.
Tan absorta estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta de la llegada de la pareja  ¡Qué exageración!  Se levantó a saludar a los dos minutos estaba sentada con Asun, saboreando otro café.
-tienes aspecto de estar sexualmente satisfe..- les entró la risa a las dos.
-no me puedo quejar, tú tienes cara de llevar un rato escuchando a mi suegra y mi cuñada.
-pues sí, menos mal que el café es bueno.
-nos ignoran completamente, vamos a dar una vuelta, déjalas que cacareen.
-yo pensaba que me lo hacían solo a mí.
-solo les interesan los hombres.
-los hombres en general o Manuel en particular, me parece que Carmen está enamorada de él.
-siempre lo ha estado, pero tranquila, él solo se ríe de ella.
-se pavonea parece un gallo.
-Vamos camino de Galicia a pasar quince días, nos hemos desviado para que el niño vea a su mamá.
-yo me libro, como no tengo suegra.
-menos mal que yo la veo poco, nos íbamos a llevar fatal.
-que corra el aire, cuanto más lejos mejor. ¿Sabes algo de Gema?
-¿sigue molestando?
-un poco. ¿Tienes un cigarro?
-sí, toma. Pasa de ella.
-lo intento, siempre acaba apareciendo.
-mira, ahí viene Manuel.

sábado, 14 de mayo de 2011

HABLEMOS


Sentada en una roca, fuera de la cabaña, dándole vueltas y más vueltas al tema “Gema”. Me pongo mala solo de pensar que ha estado con ella, que la ha deseado, ha estado con muchas mujeres, todas las que ha podido, como él dice, pero esta se me atraganta, serán cosas mías, pero me supera. Solo imaginarme mirándola como lo hace él cuando quiere tema, se me revuelve el estómago, me entra una rabia ¡Dios! La tengo atascada, atragantada.  Sé que no tiene sentido, pero me dan unas ganas de irme y castigarle, una chorrada, pero es lo que siento, él no tiene la culpa, todo esto pasó antes de que yo le aceptase en mi vida, ya lo sé, si no hubiera sido tan pava, me hubiera dado cuenta antes de lo que me estaba perdiendo, menos tiempo hubiera estado con ella. ¡Mierda! la cantidad de bobadas que estoy pensando, voy a ver si se despierta, así dejaré de pensar en estas cosas, lo voy a despertar, que me aguante un rato, ya son las nueve de la mañana, a despertarse, tanto dormir, ¡ni hablar! Voy a tocarle los huevos un rato, como diría él, y no literal ¡eh! Bueno a lo mejor sí, ya se verá.
-¿qué haces cachorrita?
-tocarte los huevos.
-¿estás aburrida? ¿Qué hora es?
-las once de la mañana, te has saltado tu protocolo.
-¿tan tarde? No ha sonado el despertador.
-lo habrás puesto mal.
-¿qué ronda por tu cabecita?
-¿porqué preguntas eso?
-te conozco como si te hubiera parido, maja, suéltalo, ya que no me vas a dejar dormir.
-ya es hora de levantarse.
-los cojones.
-hazme un sitio, que la cama es de los dos, egoísta.
-ven aquí, a mis brazos, que yo te protejo de todo, ven aquí cachorrita.
Dios qué a gusto, no hay mayor placer que estar  rodeada por sus brazos, por su cuerpo, no puedo permitir que esa entre en su vida de nuevo.
-dime qué pasa por esa cabecita.
-nada importante.
-si a ti te preocupa para mi es importante.
-no quiero que veas a Gema.
-no está en mis manos, no seré yo quien la busque.
-ya.
-Marian, ojalá no la viera, pero si es así, da lo mismo ¿qué es lo que temes?
-estuviste mucho tiempo con ella, te puede tentar de nuevo.
-no tiene nada que me interese, nunca me ha interesado, he estado con ella por interés, creí que había quedado claro.
-no te enfades conmigo, por favor.
-me duele que no confíes en mi, te he dado muestras suficientes de mi lealtad, de mis sentimientos, no sé qué más puedo hacer.
-le sé, lo siento ya sé que son cosas mías.
-deja de martirizarte con ella, pasado Marian, los dos tenemos un pasado del cual no podemos deshacernos.
-tiene una buena delantera.
Manuel rió a carcajadas.
-silicona.
-¿a si?
-si
-yo no sabía eso, entonces tendrá unos pechos perfectos.
-artificiales, como ella, se ha hecho la liposucción varias veces, tiene tendencia a engordar, pero no tiene fuerza de voluntad para cuidarse con la comida.
-eso tampoco lo sabía. Yo fuerza de voluntad ya tengo.
-no tienes porqué compararte con ella.
-No lo puedo evitar.
-da lo mismo lo  que yo pueda decirte ¿verdad?
-te equivocas, para mi es importante hablar de ello, nunca he expuesto tan abiertamente mi inseguridad y mis miedos.
-entonces sigamos hablando.
-si
-soy adulto, busco algo más que sexo en mis relaciones, y la única que me da lo que necesito eres tú.
-eres sexualmente muy activo.
-todo lo que he podido, que no significa todo lo que hubiera querido, que quede claro, me gusta el sexo, pero contigo, lo que siento al hacerlo contigo, no lo he sentido con ninguna, no lo hacemos más porque tú eres una sosa, y que sepas que soy mucho más celoso que tu.
-no creo.
-sí, no te digo nada porque veo tu actitud para los demás hombres, eres fiel por naturaleza. El marido de la innombrable te come con los ojos, cualquier día a lo mejor tengo unas palabras con él, no entiendo porqué le saludas.
-que no me hable con su mujer no tiene que ver nada con él, de todas formas no me gusta, quizá lo haga para darle por saco a su mujer, no me acerco a él a más de dos metros, nunca me ha gustado ese chico.
-por eso nunca te digo nada, porque mantienes las distancias con él, y con todo el mundo, me gusta que seas así.
-ya sé donde quieres ir a parar, no es lo mismo.
-yo diría que sí.
-por muchas tonterías que me puedas hacer él u otro cualquiera, nunca me iría con ningún hombre, pero no porque te sea fiel, que también, si no que no me apetece, solo te quiero a ti. Los hombres sois distintos.
-no nos juzgues a todos igual, no es justo, las mujeres sois igual de desleales que los hombres, sois más discretas, yo he tenido relaciones con mujeres casadas.
-ya, tienes razón.

miércoles, 11 de mayo de 2011

SABINA

Esta entrada me la a pasado una vecinita mia que le gusta escribir cosas, me ha gustado y con su permiso la edito.
Era un local más o menos elegante, con algunos sofás de piel negros aquí y allá, y unos cócteles exquisitos. Sentado en la barra un hombre con su cerveza, junto a él una mujer hermosa cigarro en mano, ambos solos, ambos dispuestos. Miradas, gestos y sonrisas. Él se decide a preguntar por su nombre:
         - Qué adelantas sabiendo mi nombre, cada noche tengo uno distinto…Sigo la voz de mi instinto, cada noche me lanzo a buscar – canturreó ella
         - Imagino, preciosa, que a un hombre….
         - Algo más, un amante discreto, que se atreva a perderme el respeto. ¿Quieres probar? – Propuso ella, con voz seductora, labios carnosos de un rojo intenso, - Vivo justo detrás de la esquina. No me acuerdo si tengo marido, si me quitas con arte el vestido te invito a champán - ¡como si él necesitara más….!

Sin quitarle ojo de encima, casi con miedo a que ella desapareciese, colocó un billete de 50€ sobre la barra, apuró su cerveza de un sorbo y la siguió fuera del local. Una sonrisa  se dibujó en los labios del hombre al leer el nombre en titilantes luces de neón, que con gran acierto alguien había llamado a aquel local – “El templo del Morbo”, je…buen nombre- pensó él.

         Mientras caminaban, la dejó ir unos pasos por delante, para poder observar aquel hipnótico balanceo de sus caderas al son de los tacones al caminar. No tardaron en llegar a un elegante bloque de apartamentos que se hallaba a la vuelta de la esquina. Antes de entrar ella se detuvo, miró un segundo al hombre que la seguía, dedicándole una última y seductora sonrisa, antes de entrar en el portal con un enérgico movimiento de melena.

         Apenas pusieron un pie dentro, se abalanzaron el uno sobre los otro, como dos estudiantes en celo, ansiando satisfacer sus ansias del otro. El ascensor fue ansiosamente eterno y escasamente corto al mismo tiempo, pero eso ya no importaba, ya no existía el tiempo,  tan sólo un extenso paraíso. Pero un piso antes del séptimo cielo se abrió el ascensor dando paso a un universo terrenal lleno de deseo y lujuria, pura pasión, vicio y desenfreno.

Apuraron los últimos gramos sobre el cristal de una foto de boda. Ella desapareció unos instantes tras la puerta de un dormitorio, apareciendo instantes más tarde, ataviada con un sugerente  modelito de lencería, que cubría lo justo y necesario, para que el observador no perdiera el interés. La escasa y calida luz de la velas arrancaba de su piel destellos dorados y las sombras acariciaban su figura, jugando con ella y haciendo que la imaginación de él superara limites insospechados. Se sintió satisfecha al observar como la miraba y se mordía el labio inferior con ansia mientras se acercaba a él con paso lento y sinuoso. Se sentó a horcajadas sobre él, quien no perdió un segundo, pero cuando fue a besarla ella colocó delicadamente sus dedos sobre sus labios y le susurro al oído:
         - En mi casa no hay nada prohibido, pero no vayas a enamorarte. Con el alba tendrás que marcharte para no volver. Olvidando que me has conocido, que una vez estuviste en mi cama. Hay caprichos de amor que una dama no debe tener.
         -Es mejor que te calles - pidió él – No me gusta invertir en quimeras. Me han traído hasta aquí tus caderas. No tu corazón. 

Y después ya os lo imaginareis; copas, risas, excesos… para qué daros más detalles, es mejor dejar que vuestra imaginación despegue y juegue a sus anchas. No creéis, mis queridos lectores??

A pesar de sus palabras, algo hizo que él volviera a aquel bar a la noche siguiente. “Y peor para el sol, que se mete a las siete en la cuna del mar a roncar, mientras un servidor le levanta la falda a la luna” - el estribillo de aquella canción le hizo recordar la noche anterior. Nostálgico, miró su silla vacía y levantó la copa a modo de brindis, y entonces, sin saber si era un sueño, una voz ardiente y sensual le susurro al oído:
- Me moría de ganas, querido, de verte otra vez….

 

martes, 10 de mayo de 2011

HABLANDO SE SOLUCIONAN LAS COSAS.


-ha llamado Fermín ¿vas a devolver la llamada? Me ha dicho que puede esperar al lunes.
-¿te ha dicho algo?
-no, sabes de sobra que Fermín no me va a contar nada ¿qué pasa?
-a lo mejor tenemos que cambiar algo.
-algo de qué Manuel, no hagas que parezca un interrogatorio, suéltalo.
-Nekane nos va ha hacer mucho daño económicamente.
-¿económicamente solo? Yo diría que es más el daño moral que te está haciendo.
-si ni conseguimos financiación a lo mejor hay que vender las Ventas.
-ya lo arreglaremos como podamos ¿has hablado con ella?
-no hay nada que hablar.
-yo creo que sí, no te conoce, todo lo que sabe de ti es malo, habla con ella.
-lleva toda la vida pensando que su padre es un hijo puta, no va a cambiar nada por una charla.
-¿tu ya sabias que Nekane era tu hija ¿verdad?
-quizá
-por eso Gema ha estado tanto tiempo en tu vida, por eso le has estado dando dinero ¿me equivoco?
-así es.
-Gema ya no pinta nada en todo esto, Nekane si, habla con ella, ve a verla y soluciona las cosas hablando. Es tu conciencia la que no te deja ver las cosas con claridad, da lo mismo lo que haya podido pasar, tienes que hablar con ella, es tu hija, ve y habla con ella.
-¿Por qué no hablas tu con ella? Entre mujeres a lo mejor llegáis a un acuerdo.
-no, eres tu el que tienen que hablar con ella, yo ahí no pinto nada. Habla con ella, Manuel, ya ha llegado el momento de darle la vuelta a todo este asunto,  de paso podías contarme la verdad.
-siempre he sabido que existía, lo imaginaba por el parecido con mi hermana, la conocí cuando tenía unos cinco años, Cuando Amaia mató a mi hijo, la busqué y esta vez si la encontré, trabajaba en un burdel, en una casa de citas, la seguí durante un tiempo sin que ella lo supiera, por eso se de la existencia de Nekane, que por cierto vivía en una casa de acogida, nunca ha vivido con su madre, Gema era la compañera de piso de Amaia, trabajaba con ella. Cuando pagué para que alguien matara a Amaia, desaparecí durante mucho tiempo, eso ya lo sabes, me enganché a las drogas al alcohol, todo me venía bien, hasta que un día decidí que tenía que retomar mi vida,  volví al pueblo, empecé a trabajar y cuando pude fui a Burgos a saber de esa niña, supe que Gema solía ir a verla de vez en cuando, hice por conocer a Gema que seguía trabajando en una casa de citas, me la follaba y le pagaba un montón de dinero con la condición de que se encargase de que a esa niña no le faltara nada. Cuando tu apareciste en mi vida, quise hacer borrón y cuenta nueva, Gema se encargó de que eso no fuera así, pero solo lo hace por dinero y no sé de donde se ha sacado la puta idea de que algún día tendríamos una relación seria, nuca se lo prometí , ni creo haber hecho nada para que piense así, le fastidió cuando se entero que tú estabas en mi vida y que la cosa iba enserio, lo demás ya lo sabes, ha hecho todo lo posible por meterse en medio.
-es el momento de arreglar las cosas con Nekane, no seré yo la que te juzgue de nada, no soy quien, arregla las cosas con Nekane. No quiero que vuelvas a ver a Gema, eso sí que no te lo voy a permitir.
-no tengo ningún interés en verla, nunca me ha interesado, ni como mujer ni como nada, no hemos utilizado los dos, nada más. Nunca haría nada que pudiera hacer perjuicio a lo que tú y yo tenemos, eres lo mejor que me ha pasado en mi puta vida, nena.
-ya, pero donde hubo llama…
-es que no la hubo, entérate ya, la usé nada más, por eso está tan enfadada y con ganas de hacer daño.
-de todas las formas no quiero que la veas, arregla lo que sea con Nekane, sin que ella esté por medio.

lunes, 9 de mayo de 2011

FALTA DE RESPETO O CONFIANZA

-¿me dejas que te enchufe?
--¿qué?
La sonrisa de Manuel, despejaba todas sus dudas.
-¿tú solo piensas en meterla?
-contigo delante sí.
-estás enfermo.
-ya, por eso no quiero salir de la cama ¿te acuerdas de la promesa que me hiciste antes de venir?
-qué dices.
-no te hagas la tonta y ven a cumplir con tus obligaciones maritales.
-como ha cambiado la cosa en poco tiempo, me hubieras hablado de amor, me hubieras abrazado, todo romántico, ahora me tratas como si fuera una plancha.
-una plancha con un culo que me tiene obsesionado.
-hubieras dicho trasero, no culo.
-unas tetitas que me entran en la palma de la mano, que reaccionan…
-¡eh! Te estás pasando, majo
-me tienes malo, ven a curarme.
-vamos a dar una vuelta.
-yo contigo voy donde haga falta, pero primero pásate por aquí.
-qué vulgar eres.
-ya, pero a ti te gusta.
-te estás pasando veinte pueblos majo. Vienes o me voy sola.
-no puedes irte sin mí, soy tu media naranja, no puedes vivir sin mí.
-pero si puedo irme a dar una vuelta sola, es lo que hago normalmente, siempre sola, por cierto.
-estrecha.
-salido.
-ahora la que te has pasado eres tú, nena.
-donde las dan las toman, vienes o me voy. Perdona guapo, hace poco tú no me hubieras llamado estrecha, hubieras dicho que soy sosa, así que ahora, no te hagas el ofendido, que has empezado tú.
-estoy enfadado, no voy a ningún sitio.
¡Este es bobo! O qué coño le pasa, si al final se va a salir con la suya, pues no me da la gana.
-venga vamos.
-no.
Mira  que cara de no haber roto un plato me está poniendo ¿será posible? Si al final me va a dar pena, pues no me da la gana.
-venga no seas bobo, vamos.
-no.
-no a sido para tanto, es una tontería, vamos hasta la poza, nos damos un baño y como nuevos.
-no.
Me está poniendo negra, este es tonto de remate o no es demasiado listo, pues no me da la gana de ceder.
-hasta luego, me voy.
No hubo respuesta.
Si al final la tontería va a terminar mal, ¿será posible?
-¿vienes?
-no
La madre que lo parió, me está echando un pulso, pues no me da la gana de ceder. La cosa es que tampoco me apetece liarla por una tontería, ¡qué pesado! Me voy a sentar en la cama pero que no piense que me voy a meter, no me da la realísima gana ¡coño!
-ven conmigo, no me apetece ir sola.
-pues no vayas.
-¿tan grave es lo que te he dicho?
-no me ha gustado.
-no lo entiendo.
-¿hace unos meses me hubieras llamado salido?
-no, pero no creo que tenga mayor importancia, de verdad, como tampoco la tiene el que me compares con una plancha.
eso son cosas tuyas, en todo caso la plancha seria yo, que soy el que me enchufo, me gustan más las tostadoras.
-ya, vas a tener razón, tostadora ¿vamos?
-me gustaría saber porqué te molesta que te diga esas cosas, si te pasas el día provocando, para que luego te asuste el resultado.
-no es que me moleste, si en el fondo me gusta, lo que pasa es que me corta, no terminas de enterarte,
-¿crees que te falto al respeto por hablarte así?
-ya me está sicoanalizando, ¡qué pesado Manuel!
-contéstame.
-me haces sentirme incomoda, no sé qué hacer ni que cara poner, en el fondo soy muy tímida, que quieres que le haga.
-vamos a dar una vuelta ¡provocadora!
-déjalo estar, vamos.

sábado, 7 de mayo de 2011

LA MASCARA

-¡caguen la puta, nena ¡ ¿qué te has hecho en la cara?
-mascarilla, ¿Por qué te levantas tan temprano?
-si llego a saber que te voy a encontrar así, me levanto más tarde ¡qué horror! Tienes la cara verde, ya me parecía a mí que tanta lechuga te iba a sentar mal.
-jajajaja,  prepara el desayuno, graciosillo.
-¿para qué te pones eso?
- los años no pasan en balde, majo, hay que cuidarse, lo hago todas las semanas,  tu no me ves.
-¿estás segura de que eso te hace bien? Tienes la cara acartonada. Yo creo que en vez de rejuvenecer, tienes veinte años  más.
-tengo que estar relajada, así que deja de meterte conmigo, haz el desayuno.
-¿vas a poder desayunar? Según estas hablando se te está rompiendo la cara.
-¡quieres dejarme tranquila!
-vale, pero quítate eso, parece que estoy con una anciana, muy repelente por cierto, da cosa verte.
-deja de mirarme y de decir chorradas que no me puedo reír.
-esto me lo tenias que haber contado, voy a tener pesadillas.
-¿qué parte de déjame tranquila no has entendido?
-vale, pero yo no desayuno así contigo.
¡Qué pesado! Espera que me ponga la otra, ya veras, va a alucinar. Mejor aún le voy a poner un poco de mascarilla a él, la de barro, si, si, ya verás, lo que me voy a reír.
-¿ya se te puede mirar?
-de momento si, pero no he acabado, y tu tampoco, mejor dicho, tú no has empezado.
-si ya eres normal ven a desayunar.
-¿qué vamos a hacer hoy?
-nada.
-algo tendremos que hacer, una sesión de estaticen.
-¿qué tipo de proposición es esa?
-voy a hacerte limpieza.
-a mi no me líes, guapa.
-tienes que cuidarte, te estás haciendo mayor.
-ya estoy mayor y según tú muy guapo, no necesito hacerme nada.
-tienes muchas impurezas en la cara.
-son mías y las acepto.
-tienes que dejarme, te voy a poner un poco de mascarilla de barro.
-los cojones.
-venga tonto, que te va a venir bien, déjate mimar.
-solo un poco.
-vale, túmbate en la hamaca.
-¿no tienes una bata blanca cortita?
-no, tienes que relajarte así que deja de pensar cochinadas.
-eso no son cochinadas, lo que tú me vas a hacer si.
-déjalo estar, cierra los ojos. Voy a poner música, he traído unos CD de relajación, escucha la música y la voz, no puedes hablar, ahí quieto sin moverte. ¿Vale?
-no sé si me va a gustar esto que me estás haciendo.
-sí, ya verás, esta semana relajación.
Extendió la mascarilla por su cara, suavemente, disfrutando del contacto, siguiendo sus facciones, una oleada de pasión y deseo inundaba su mente y su cuerpo, dejó las caricias, acerco los labios a los suyos  con la idea de darle un sereno beso y respetar su descanso, sin darse cuenta se vio envuelta en un torrente de deseo, quiso retroceder, pero ya era demasiado tarde, su cuerpo era invadido por  lascivas caricias, que invitaban a perder el control , permitió a su cuerpo expresarse, sin censuras, demostrando en cada momento el placer recibido, deseosa de pagar con la misma moneda.
Escuchó una voz que provenía del CD que la mandaba al jardín de descanso,  se fue al paraíso con él. Una explanada verde rodeada de cientos de plantas de vivos colores, el sonido de una cascada  los guió hasta un lago de agua cristalina, sumergieron sus cuerpos, dejándose  llevar por el éxtasis, conectaron sus cuerpos  y sus mentes, sintiéndose uno solo, desaparecieron los secretos, las zonas oscuras de sus cerebros salieron a la luz.
Correteaban por la pradera cogidos de la mano, como dos inocentes criaturas, fuera de toda culpa, lamiendo sus heridas y sanándolas. Sintiendo un profundo amor, que prevenía de mucho antes de conocerse, de ser conscientes de su existencia actual.